Publicado: 10.05.2015 14:08 |Actualizado: 10.05.2015 14:38

La sangre fría del piloto del A400M evitó una tragedia mayor

Pidió aterrizar en el aeropuerto y, al no lograrlo, se dirigió a un patatal, evitando las fábricas próximas al norte de Sevilla. Falleció junto al copiloto y dos ingenieros. Los dos supervivientes permanecen estables

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Una espesa columna de humo sale de los restos del Airbus A400.- EFE

Una espesa columna de humo sale de los restos del Airbus A400.- EFE

SEVILLA.- La sangre fría del piloto y del copiloto del A400M siniestrado el sábado en Sevilla evitó una tragedia mayor. El delegado sindical de CCOO en Airbus Sevilla Francisco Figueroa ha revelado este domingo que el avión intentó aterrizar en el aeropuerto de Sevilla pero, al no lograrlo, se dirigió a un patatal evitando una fábrica de Coca Cola en la que había trabajadores en ese momento.

Jaime Gandarillas, piloto de pruebas de Airbus formado como piloto de caza de combate F-18, y Manuel Regueiro, comandante del ejército del aire condecorado por su participación en la Guerra de Afganistán, ambos en excedencia del Ejército, dirigieron el avión hacia este campo con “sangre fría” y evitando las instalaciones industriales al norte del aeropuerto de Sevilla.

Ambos fallecieron en el siniestro, al igual que los ingenieros de vuelo Jesualdo Martínez y Gabriel García Prieto.

Los dos supervivientes, el mecánico, Joaquín Muñoz Anaya, y el ingeniero José Luis de Augusto, permanecen estables en el hospital y ya no se teme por su vida aunque continúen en estado grave.

"No llegamos a la pista", fue la última frase del piloto que escucharon los controladores aéreos. El avión se acercó al patatal, al parecer sus motores se aceleraron y llegó a tocar el suelo, pero chocó contra una torre de electricidad que había en el campo, según relataron algunos testigos.

Los dos supervivientes fueron rescatados por un agricultor y un guarda de coto, a los que se sumaron los dueños de una finca cercana. Primero vieron una mano, y tiraron de ella. A continuación salió otra mano y el herido consiguió sacar medio cuerpo.

Los sacaron de allí arrastrándolos por el campo para alejarlos del fuego, mientras se oían las explosiones del aparato. El mecánico tenía mucho dolor y “llegué a decirle que no se quejara, que allí nos íbamos a morir todos", relata Francisco Miranda, el guarda.

Luego se unieron los dueños de la finca. Entre los cuatro mantuvieron a los heridos conscientes, mientras llegaban los servicios sanitarios.

Los registradores de voz están dañados

Los investigadores han localizado este domingo dos registradores de voz, "con importantes daños provocados por el fuerte impacto y posterior incendio", del Airbus siniestrado.

Los registradores han sido puestos a disposición del juzgado de guardia, el de instrucción número 13 de Sevilla, que llevó a cabo el levantamiento de los cadáveres.

La ministra de Fomento, Ana Pastor, ha presidido esta domingo una reunión de coordinación sobre el siniestro en la que también ha participado el secretario de Estado de Defensa, Pedro Argüelles.

Las comisiones técnicas de investigación de accidentes aéreos de ambos departamentos están colaborando en el esclarecimiento de lo ocurrido.

Último vuelo antes de entregarlo

Tras participar en una concentración contra las muertes en el trabajo convocada por IU, el dirigente de CCOO Francisco Figueroa explicó a los periodistas que el avión de transporte militar A400M estrellado hacía su último vuelo antes de entregarlo a Turquía y había pasado todos los controles.

El avión pidió aterrizar en el aeropuerto de Sevilla poco después de despegar, aunque no pudo, y el piloto optó por dirigirse a un patatal del entorno sorteando instalaciones como las de Coca-Cola 
 o las del polígono aeroespacial Aerópolis, ha resaltado el sindicalista, que pertenece a la federación estatal de Industrias de CCOO.



El vuelo 'más relajado'

El avión siniestrado había hecho vuelos previos y el de ayer era el último antes de entregar el aparato a Turquía, según Figueroa, que asegura que este vuelo previo a la entrega suele ser el "más relajado".

El dirigente sindical agregó que en la fábrica de Sevilla hay entre 450 y 500 trabajadores que dependen del avión A400M, y apuntó que el ambiente interno en las últimas semanas era de "normalidad", a la vez que expresó su deseo de que este accidente no afecte al futuro del proyecto aeroespacial en la ciudad.

Figueroa ha hecho estas afirmaciones tras participar en una concentración convocada por IU, organización que se concentra en silencio ante el Ayuntamiento de Sevilla cada vez que ocurre una muerte laboral.

Tras una pancarta con el lema "No más muertes en el trabajo", han participado en el minuto de silencio varios dirigentes de IU, entre ellos el diputado nacional José Luis Centella y el candidato a la Alcaldía de Sevilla Daniel González.