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Sucesos Guardia Civil Piden siete años de cárcel para un guardia civil por disparar a las casas de sus vecinos

La Fiscalía, que le imputa un delito de homicidio en grado de tentativa y otro de daños, reclama una indemnización para los afectados de 2.446 euros.

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Fachada de la Audiencia Provincial de Madrid - EFE

La Audiencia Provincial de Madrid juzgará el próximo jueves a un guardia civil por presuntamente disparar "de forma indiscriminada" a las ventanas de sus vecinos en el madrileño distrito de Tetuán, han informado fuentes jurídicas.

En su escrito de acusación, la Fiscalía de Madrid pide siete años de prisión para Jon Batiste M.C., un guardia civil que comenzó a disparar desde el interior de su domicilio con su arma reglamentaria y de forma "indiscriminada" contra las ventanas más próximas de edificios cercanos.

Lo hizo "teniendo pleno conocimiento de que los mismos estaban ocupados y que podrían impactar alguno de los proyectiles a alguna persona que se hallara en el interior".

Cuatro de los proyectiles disparados por el agente, que en momento de ocurrir los hechos estaba de baja laboral, "impactaron en distintas partes del salón de una de las viviendas cuando una mujer y su hija se hallaban en la cocina". Otros dos proyectiles fueron disparados contra casas en las que en esos momentos no se encontraba nadie en su interior.

"Sí, se me ha ido la gaita. Me he tomado un par de copas"

La Fiscalía, que le imputa un delito de homicidio en grado de tentativa y otro de daños, reclama una indemnización para los afectados de 2.446 euros.

Los hechos ocurrieron en torno a las 20 horas del viernes 24 de octubre de 2014 en un domicilio situado en el número 4 de la calle Mariano Fernández.

El agente, que estaba borracho, realizó ocho disparos, tres de los cuales impactaron en viviendas de los números 10, 11 y 13 de la calle Berruguete. Uno atravesó el cristal de una ventana e impactó contra la pared del salón de un domicilio, mientras que otro acabó en el marco de una ventana.

Tras el aviso de los vecinos, la Policía acudió al domicilio del guardia civil, y encontró tres casquillos de bala en su casa y otros cinco en la calle. En consecuencia, se le intervino el arma reglamentaria, dos cargadores con varios cartuchos cada uno, una caja de munición con 19 balas y otra con 25, y los casquillos mencionados.

Los agentes que le interrogaron lograron que confesase que había disparado con su arma reglamentaria desde la ventana. "Sí, se me ha ido la gaita. Me he tomado un par de copas", señaló, según informaron en su momento fuentes policiales.