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Urgencias La Paz Estrés, frustración y miedo: por qué lloran las enfermeras de las urgencias de La Paz

Una enfermera de las urgencias del hospital público relata las condiciones de caos y saturación en las que trabajan a diario. Algunos empelados acaban llorando ante la carga de trabajo, la falta de espacio y la posibilidad de cometer errores graves por ello. El Hospital ha informado de que ha adjudicado las obras de su remodelación por más de 13 millones, aunque aún falta para que empiecen.

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Hospital La Paz

El pasado martes volvió a repetirse otro de esos "momentos puntuales" de "sobrecarga asistencial", como denomina la dirección del Hospital Universitario La Paz de Madrid a los repetidos colapsos en sus urgencias. Una situación que, para los trabajadores, no es nada puntual, sino tan habitual que se ha convertido en una enfermedad crónica cada vez que acaba el verano.

Según denunció la cuenta de Twitter @Urgenciaslapaz, que informa a diario con fotos sobre el deterioro y la falta de recursos humanos y materiales en el departamento, la tarde del martes "fue tan espantosa que hay compañeras que se fueron llorando". "Estamos hartos. Sacar adelante el servicio nos consume", afirmó.

"El martes ocurrieron miles de cosas en urgencias y una de mis compañeras acabó su turno llorando", explica a Público una enfermera del hospital que prefiere no desvelar ni su nombre ni su antigüedad en las urgencias, aunque según apunta, es la suficiente como para afirmar que "de picos puntuales, nada". "Esto lleva siendo así desde que empecé a trabajar aquí", incide. Su compañera no ha querido relatar a este periódico qué fue lo que hizo que se fuera a casa entre lágrimas, pero ella ha preferido denunciar el estresante, caótico y masificado día a día que vive el personal de las urgencias de este hospital público. "Recurrimos a los medios de comunicación porque es lo único que les mueve [a la gerencia y a la Consejería de Sanidad] un poco. Todo esto lo hemos denunciado varias veces, porque no viene de hace dos semanas. Pero las soluciones siempre están por llegar", se queja la trabajadora.

Al parecer, no es la primera vez que el personal de urgencias se ve tan desbordado que rompe a llorar, sufre episodios de estrés o ataques de ansiedad en mitad del servicio. "Hace poco, en el box de consultas, otra compañera también salió llorando y fue a protestar al despacho por algo que no se había organizado bien. Le dio una crisis de ansiedad", confiesa esta enfermera. "También le pasa a algunos auxiliares que, nada más llegar, ven cómo está todo de saturado, y se vienen abajo", añade. Y eso son los casos que se conocen, advierte. "Hemos tenido compañeros con bajas por depresión y ansiedad. No cuentan por qué es, no dicen que es por el servicio tan estresante que se tiene casi a diario, pero seguro que no ayuda precisamente a que estén mejor", subraya.

"Estamos acostumbradas a que todo se colapse, pero el martes se juntó todo. Cuando terminó su turno, mientras explicaba a su relevo las cosas que se había dejado sin hacer, la chica se vino abajo. Se dio cuenta de todo lo que no se había hecho y le salió todo el estrés que llevaba encima acumulado. Cogió sus cosas y dijo 'me quiero ir la de aquí'. Después nos contó por Whatsapp lo que sentimos todas: están pasando cosas graves todos los días y tenemos que hacer algo para que se arregle", relata esta enfermera.

Pudieron cometer varios errores graves por la masificación, la falta de personal y de espacio para los pacientes

El martes había tres enfermeras y tres auxiliares en el turno de tarde para una sala en la que "se supone que sólo puede haber 22 camas". Pero eso no suele ocurrir, apunta. "Nunca hay 22 pacientes. No sé cuántos llegó a haber el martes, no los pudieron ni contar. En cada uno de los dos boxes los pacientes duplicaban e, incluso, triplicaban el número máximo en algún momento de la tarde", recuerda. "Mi compañera se fue llorando porque, entre la presión y la gravedad de muchos pacientes, se dieron cuenta de que estuvieron a punto de cometer varios errores graves. Se evitaron en el último momento porque se pone mucha atención, pero hubo momentos en los que se pudo duplicar el tratamiento a un paciente o que pudieron equivocarse de persona para suministrarlos", apunta.

La dirección del hospital negó la semana pasada todas estas denuncias y reconoció que se producen "algunos retrasos en el ingreso de pacientes en planta", algo que puede "contribuir a la congestión de las salas de observación". Sin embargo especificaba que sólo ocurre "en determinadas franjas horarias" y que se debe a la implantación de una nuevo sistema informático de la historia clínica en todo el hospital". Para la enfermera que relata las miserias de este hospital, la versión de la dirección es "una excusa". "Desde la cuatro de la tarde lo boxes están petados, están fatal. Y llevamos así ya un mes y medio. Esto pasa todos lo años y tenemos miedo de lo que pueda pasar en pocas semanas, cuando empiece la campaña de la gripe", advierte.

Los ritmos frenéticos, la falta de personal y la limitación del espacio juegan malas pasadas constantemente a los profesionales sanitarios de las urgencias de La Paz, un hospital puntero y de prestigio, pero donde la urgencias siguen estancadas en los años 60, cuando se inauguró el hospital. Esta enfermera también experimenta a menudo en sus turnos los que relata. "Es un caos, porque los pacientes están en camas pegadas unas a otras, de cuatro en cuatro. Para mover una cama o para atender al que está en el centro hay que mover otras. Se monta un pifostio que no te imaginas para sacar camas y camillas. Eso hace que puedas equivocarte, que la historia clínica de un paciente se cambie de sitio y que se acabe haciendo a alguien lo que no le toca", describe.

Para esta enfermera, que habla sin complejos de "hacinamiento" en los boxes de urgencias, esta situación se debe a que "quedaba muy mal tener a los pacientes en los pasillos porque no caben en lo boxes". Así que, para evitar la mala prensa, la dirección prohibió esta práctica. El problema es que no ha habilitado nuevos espacios. "Ahora tenemos el mismo problema que antes estaba desperdigado, sólo que ahora todos están juntos en la misma sala amontonados, que no se puede ni salir. El otro día teníamos que llevar a una paciente al box de reanimación y no cabía, estaban todas la camillas en el medio", relata.

Dificultad para atender a pacientes agudos y semicríticos

Los errores a los que se refiere esta enfermera no son poner un collarín o cambiar un pañal. "El box del que te hablo es de pacientes agudos", incide. Es decir, personas no estables, "que necesitan atenciones ya mismo. Pacientes con infección respiratoria, pacientes oncológicos… La fase aguda es una fase grave, prioritaria", aclara. También llegan hasta allí enfermos semicríticos a los que "hay que controlar cada dos por tres. Son todas personas que requieren muchos cuidados y mucha atención; y no llegamos, no podemos darles la atención necesaria", lamenta.

"Personalmente, a veces miro a los pacientes y me dan pena. No se merecen nada de todo esto, este calor, estas camillas viejas, este desorden, las esperas interminables, la infraestructura es malísima y el material también, y aunque contraten a enfermeras con contratos de 15 días para reforzar, sigue habiendo problemas. En resumen, falta de todo. Y el hospital lo único que hace es negarlo todo. Es muy frustrante", destaca. 

Adjudicadas las obras de remodelación en urgencias

Precisamente, tras semanas apareciendo en los medios de comunicación, el Hospital ha afirmado que "es consciente de que las instalaciones requieren una renovación completa" y recuerda que, a principios de este año, inició el estudio de un plan de mejora de las instalaciones de Urgencias a medio plazo. El jueves por la tardes, el centro anunció que ya ha adjudicado mediante procedimiento público el proyecto de obra de una fase para la reforma y ampliación de las Urgencias de adultos. Unas obras que aún no tienen fecha de inicio ni mucho menos de fin, pero que, sobre el papel, suponen un aumento en las dependencias de 1.418 metros cuadrados.

Según el Hospital, actualmente las instalaciones tienen una superficie de 4.009 metros cuadrados que pasarán a tener 5.427 metros de los cuales 2.314 serán completamente reformados y 1.418 serán de nueva construcción. La inversión total de la reforma asciende a 13,7 millones de euros.