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Ola de calor Los vallisoletanos asumen resignados el corte del tráfico por la contaminación

Es la primera vez que un ayuntamiento toma esta medida a causa de los niveles de ozono, disparados por las altas temperaturas

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Un joven cruza una calle del centro de Valladolid, donde se ha cortado el tráfico hasta la noche del lunes. EFE/Nacho Gallego

No han sido muchas, ni muy altas, las voces que se han levantado en Valladolid contra la medida del Ayuntamiento de cerrar el centro de la ciudad al tráfico rodado desde el viernes hasta el lunes a causa de los altos niveles de ozono registrados en los últimos días. En general, los ciudadanos se han mostrado conformes con una medida que pretende abordar un problema, la contaminación por ozono troposférico, que según algunos cálculos origina anualmente 17.000 muertes prematuras, 1.800 de ellas en España.

El desacuerdo más significativo ha partido probablemente de la Agrupación de comerciantes (AVADEC0), que considera el corte “precipitado”, a la vez que subraya la paradoja de que se corte el tráfico en un “punto clave” para la actividad del pequeño comercio, en el que durante “el fin de semana la densidad del tráfico se reduce a la mitad” y a la vez “miles de automóviles puedan tener acceso a los centros comerciales y grandes almacenes ubicados en zonas cercanas”.

También el Partido Popular, en una nota de prensa, califica el corte de tráfico de “despropósito, poco lógico y nada eficaz” ya que una medida así “no va a mejorar la salud de las personas”. Opinión completamente opuesta a la de algunos colectivos como la Federación de Asociaciones de Vecinos, cuya presidenta, Margarita García califica de “valiente” la decisión municipal y aunque reconoce que la decisión “puede ser impopular”, considera que “el derecho a la salud ha de estar siempre por encima del derecho al tráfico rodado”.

Un agente de policía ocal de Valladolid regula el tránsito de los automóviles tras la orden del Ayuntamiento de cortar el tráfico de vehículos en el centro de la ciudad. EFE/Nacho Gallego

Es esta la primera vez que el ayuntamiento de una capital española decide una restricción de tráfico a causa de los altos niveles de ozono, un contaminante que se ha disparado en muchas zonas de la península ante las altas temperaturas registradas en los últimos meses, pero al que de momento, a pesar de los serios daños que ocasiona en la salud de las personas y en la vegetación, no se le presta excesiva atención. De hecho, Valladolid es una de los pocas ciudades que cuentan con un plan de acción para casos de contaminación elevada por ozono, el cual prevé medidas de este tipo si, como en este caso, se superan durante tres días y por más de 8 horas, los 120 microgramos por metro cúbico de aire.

El ozono se produce por las emisiones de otros contaminantes llamados precursores, como son los óxidos de nitrógeno o los compuestos orgánicos volátiles que se transforman en ozono ante las radiaciones solares, por ello no es sencillo abordar este problema.

De hecho el Director del Servicio de Medio Ambiente del ayuntamiento vallisoletano, José Carlos García Pérez, no se atreve a asegurar la resolución del problema con la restricción al tráfico de estos días :”Era la primera vez que nos encontrábamos con unos niveles tan altos y tan seguidos. Los primeros datos de hoy viernes parecen apuntar a una reducción del tráfico y a un descenso del ozono, pero después de estos cuatro días habrá que estudiar el efecto de las medidas, si son eficaces o si hay que tomar otras, más disuasorias. Lo que no es posible es no hacer nada. Hay que tener arranque y atreverse a tomar decisiones aunque no se esté seguro de que vayan a salir bien”.

De la misma opinión es el alcalde de la ciudad, Oscar Puente, quien en una rueda de prensa para explicar la medida reiteró que no se “puede mirar hacia otro lado” ante este problema.

Denuncia de Ecologistas en Acción

De mirar hacia otro lado es precisamente de lo que acusa la organización Ecologistas en Acción a numerosas administraciones del Estado, empezando por la estatal. En este sentido, el portavoz de esta asociación en Valladolid, Miguel Angel Ceballos, ha subrayado la necesidad de que un “problema tan serio como el de la contaminación del ozono se aborde con medidas estructurales sobre el transporte o las industrias que requieren la implicación de los gobiernos autonómicos. Sin embargo la Junta de Castilla y León se niega a reconocer el problema”.

Imagen de unas de las vías del centro de Valladolid reflejada en el espejo retrovisor de un vehículo. EFE/Nacho Gallego

Según explica Ceballos, solucionar el problema del ozono en una ciudad como Valladolid requeriría “actuar sobre el tráfico a un nivel no solo local y actuar sobre industrias como la térmica de Iberdrola al norte de la ciudad, que emite toneladas de óxido de nitrógeno o Renault, que sigue utilizando hidrocarburos volátiles, y eso no lo puede hacer un ayuntamiento”. Pero la Junta de Castilla y León no ha elaborado ningún plan de mejora de la calidad del aire para reducir el exceso de ozono, razón por la cual Ecologistas en Acción “ha presentado una denuncia ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León”.

La organización ecologista denuncia también que a pesar de la obligación legal, sólo una Comunidad, Murcia, dispone de un plan de acción de calidad del aire en el que se incluye al ozono, a pesar de estar obligadas a ello. Es por ello que ha requerido a varias administraciones, entre ellas Madrid, ambas Castillas, Extremadura, Andalucía, Murcia, Valencia y Cataluña, Baleares, Aragón, Navarra o País Vasco, con elevados niveles de ozono, que elaboren este plan. Asimismo ha denunciado a estas administraciones y a al gobierno español ante la Comisión Europea.