Publicado: 25.04.2015 12:19 |Actualizado: 25.04.2015 12:19

Vinculan a armadores españoles con la pesca ilegal en la Antártida

La asociación ecologista Sea Shepherd denuncia la implicación de barcos gallegos en la pesca de la merluza negra, una especie protegida muy codiciada en el mercado.

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Sea Shepherd

Uno de los barcos de la asociación ecologista Sea Shepherd.

SAN SEBASTIÁN.- La asociación ecologista internacional Sea Shepherd ha denunciado este sábado la presunta vinculación de armadores españoles con la mayoría de la media docena de buques que capturan de forma ilegal en el Océano Antártico merluza negra, especie protegida que llega a medir más de dos metros y pesar cien kilos.

Este animal, cuya denominación científica es Dissosstichus eleginoides, también conocido como austromerluza, bacalao de profundidad o róbalo chileno, es uno de los peces de mayor tamaño de la Antártida.

Las capturas de esta codiciada especie de carne blanca son tan lucrativas que los pescadores ilegales le llaman el "oro blanco", porque una carga media de 1,5 toneladas puede suponer unos 83 millones de dólares (unos 76 millones de euros) y se vende a restaurantes de lujo de Estados Unidos, Japón y, recientemente, Australia.



Una carga media de 1,5 toneladas puede suponer unos 76 millones de euros.

La pesca de esta especie en el Antártico está controlada por la Convención por la Conservación de los Recursos Vivos de la Antártida, que regula su captura en esta zona y se encarga de controlar los barcos que pueden apresarla de manera legal.

En una entrevista con Efe, el presidente de Sea Shepherd en España, Ramón Cardeña, residente en Barcelona, denuncia ahora la presunta vinculación de los buques que capturan merluza negra de manera ilegal en el Ártico con empresarios españoles, "entre ellos Vidal Armadores".

"Lo que sucede es que usan empresas interpuestas y todo un entramado de sociedades que hace muy difícil saber quién es cada uno", explica Cardeña, quien advierte de que se trata de "un tema que se arrastra desde hace años" porque, "de hecho, Vidal Armadores tuvo un juicio en Estados Unidos, en el que ya fue condenado por pesca ilegal".

Armadores gallegos

El dirigente de Sea Shepherd recuerda que, a consecuencia de sus denuncias públicas contra la pesca ilegal en el Antártico, la policía española puso en marcha el pasado marzo la denominada operación Sparrow y "entró en las oficinas de varios armadores en Galicia".

Cardeña precisa que hasta hace poco tiempo España no podía actuar en este ámbito, porque los barcos ilegales tienen "banderas y registros de conveniencia" y "si no actuaban en aguas españolas", nuestro país no podía hacer nada contra ellos.

No obstante, con la reforma pesquera realizada por la Unión Europea, esto cambió en enero y ahora España tiene capacidad de actuar si uno de sus nacionales se ve "involucrado en una operación ilegal de pesca, da igual dónde esté o la matrícula del barco".

El presidente de Sea Shepherd aclara que la mayoría de las noticias sobre la pesca ilegal de la merluza negra en el Antártico difundidas este año son consecuencia de la campaña que su asociación puso en marcha el pasado diciembre, cuando sus activistas decidieron iniciar la denuncia de estas capturas "pirata".

El pescado se vende a restaurantes de lujo de Estados Unidos, Japón y, recientemente, Australia

En los diez años anteriores, este colectivo ecologista "de acción directa" que, según matiza Cardeña, "no sólo denuncia los problemas sino que actúa para pararlos", también había ido al Antártico para "detener a los balleneros japoneses. Hasta que recientemente el Tribunal Internacional de La Haya determinó que este tipo de caza "era ilegal" y los nipones dejaron de acudir a este lugar.

El líder ecologista revela que la "táctica principal" de Sea Shepherd, fundada en Estados Unidos pero con delegaciones en Australia, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Holanda e Italia, entre otros países, consiste en "intervenir de forma agresiva pero no violenta" ante las acciones contrarias al medioambiente, sin haber "herido nunca a nadie ni sufrir ningún herido" en sus filas.

Donaciones de famosos al colectivo ecologista

Para ello, este movimiento ecologista "global" dispone de varias embarcaciones con base en Australia, como el Sam Simon, que lleva el nombre de uno de los productores de Los Simpson muerto recientemente de cáncer y que donó cuatro millones de dólares para comprarlo, o el Bob Barker, bautizado así por el presentador televisivo estadounidense del mismo nombre.

Brigitte Bardot es otra de las colaboradoras de Sea Shepherd, si bien, como indica Cardeña, la mayor parte del presupuesto del colectivo procede de las pequeñas donaciones de particulares que les permiten abordar con solvencia su "día a día".

La acción más espectacular de este año ha sido una persecución de 110 días, la mas larga de la historia en alta mar, al pesquero ilegal Thunder, cuya tripulación tuvo que ser rescatada por sus propios perseguidores y subida a bordo del "Bob Barker" después de que, según Cardeña, los pescadores ilegales decidieran hundir su propia nave para evitar ser sorprendidos con su carga de capturas.

Precisamente, al inicio de la persecución, el barco Sam Simon, recupero del agua una red de enmalle, de varios tramos y 72 kilómetros de longitud, conocida como "cortina de la muerte", abandonada por el Thunder en su intento de escapar de los ecologistas, quienes recuperaron en este aparejo "unos 1.400 peces muertos que suponían unas 45 toneladas de capturas".