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Violencia Machista La otra cara de la custodia compartida impuesta

El anteproyecto de ley sobre la custodia compartida impuesta es una de las propuestas que Ciudadanos quiere sacar  adelante con el apoyo del Partido Popular. Las asociaciones feministas advierten de las consecuencias si no se estudia la guarda y custodia caso por caso: la principal, que no se respete al menor y se entregue a padres maltratadores

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Organizaciones feministas en una concentración contra la custodia compartida impuesta. / Agendafeminista.org

-“Señora letrada, por supuesto, guarda y custodia compartida, ¿no?”

Consuelo Abril recuerda cuando la jueza le hizo esta pregunta en uno de los casos que defendía, nada más entrar a la sala. Ella, como abogada de familia, quiso explicar que el caso de su clienta era muy particular, con una niña de apenas ocho meses y varias circunstancias personales que desaconsejaban aquella medida. La siguiente respuesta, sin esperar al desarrollo del juicio fue: “No lleva razón, pero como la que decido soy yo, haga usted lo que quiera y se lo comunica al cliente”. Abril sabía que después, alegara lo que alegara en el juicio, no serviría de nada porque la decisión había sido tomada de antemano. Y así fue.

El argumento de la jueza para esa decisión fue una sentencia del año 2016, del Tribunal Supremo, que indicaba que la guarda custodia compartida era la “deseable”. “Aquella custodia fue impuesta a pesar de que las circunstancias de mi caso indicaban que no era favorable para la menor”, recuerda Abril, “pero si esta imposición ocurre solo por lo que dijo el Tribunal Supremo, qué ocurrirá cuando se apruebe la ley. Por supuesto que la custodia compartida es la mejor opción cuando los padres se entienden y, además, supone una liberación para la mujer porque tiene más tiempo; pero se están dejando de evaluar incluso casos de maltrato. El Tribunal Supremo no obliga a la custodia sino que, de la misma manera que la igualdad es deseable, dice que la custodia compartida también lo es, que sea una tendencia”.

Consuelo Abril, abogada de familia.

Es un tema político, ante todo, entre Ciudadanos y Partido Popular, que no responde a una necesidad real dado que “la última reforma del Código Penal de 2005 abre ya la puerta a la custodia compartida, por eso esta opción ha aumentado un 25%, aunque no sea de mutuo acuerdo”, recuerda Abril. La custodia compartida es la forma ideal, pero cuando se puede. Esta abogada de familia ya advirtió en noviembre, en el Tribunal de Mujeres contra las Violencias Machistas, de las otra cara de esta medida. De las consecuencias que el anteproyecto de ley de custodia compartida impuesta puede tener en los menores.
Repasamos con la letrada Consuelo Abril los peores efectos de esta futura ley y comprobamos, en cada uno de ellos, cómo la custodia compartida impuesta ha dañado la vida de los menores, según el testimonio de sus madres.

La amenaza

Después de inventar estrategias como las denuncias falsas o el SAP, que no han tenido respaldo académico, han encontrado que “el talón de Aquiles de una mujer son sus hijos”, argumenta Consuelo Abril. Y en esos casos, solicitar la guardia custodia compartida es la mejor herramienta. Esta abogada recuerda que la guarda custodia más habitual se daba a la madre por ser quien cuidaba de los hijos, y con ello el uso del domicilio familiar y la pensión alimenticia para los menores. Abril comenta que en muchas situaciones donde se reclama la custodia compartida, hasta entonces, el padre se había encargado solo de ser proveedor y ahora tiene la oportunidad de negociar. “Con la simple amenaza de ir a la custodia compartida, las madres ceden de forma automática los derechos que corresponden a sus hijos, renuncian o las disminuyen”, asegura Abril. Algunos han visto en la guardia y custodia compartida la opción de disminuir obligaciones económicas, “a pesar de que el padre jamás se haya ocupado del cuidado del menor o ni siquiera conozca sus enfermedades”.

Luisa y su hija, A Coruña.

“El caso de mi hija, una niña de dos años que nació con complicaciones y de cuyas secuelas sigue siendo tratada, es un claro ejemplo de la imposición de la custodia compartida sin atender al interés del menor. La niña es ninguneada por el sistema judicial y la ideología del juzgado. La custodia compartida fue solicitada por el padre como venganza. Inicialmente solicitó custodia a favor de la madre sin aportación de manutención.

"El padre, inicialmente, solicitó custodia a favor de la madre sin aportación de manutención"

A la petición de una aportación mínima de colaboración en los gastos de la niña, solicitó una custodia compartida. El juzgado ningunea la situación de riesgo de la menor derivada de sus circunstancias perinatales. Existen informes de los profesionales que la atienden reflejando las consecuencias sobre la menor de la conducta del padre. Todo ello fue ignorado por el juzgado. Solo se atendió al informe emitido por la perito que se asignó y que realizó un informe a favor de lo que el juzgado necesitaba, para sustentar su postura y los deseos del padre, que era quien le pagaba. Existe nula comunicación entre los padres, ocultación de pruebas médicas e información escolar por parte del padre, nula colaboración y utilización de la menor para mantener la situación de acoso psicológico hacia mí. Todo esto es un claro perjuicio para la menor, que ha sido la gran olvidada en este proceso. Los años darán la respuesta a esta decisión errónea del sistema judicial, pero será tarde para ella”.

Los cambios que afectan al menor

“Siempre hay que hablar de proteger por encima de todo el interés superior del menor, pero no siempre ocurre con las custodias compartida”, resalta Abril. Esta letrada recuerda la cantidad de situaciones inestables que perjudican al niño, como los cambios semanales, la ausencia de domicilio fijo o a la escasa pensión. “Termina por ser un tira y afloja continuo. Al final, la madre que siempre lo había cuidado, termina compartiendo la custodia con su suegra o la cuidadora que tiene contratada el padre, porque a lo mejor él viaja y delega en ella. Por eso siempre hay que ver quién cuidaba de los niños”, detalla la abogada. Abril insiste en que se olvida en muchas situaciones el interés del menor, como principio general del derecho, porque “hay padres que jamás han gestionado temas de salud de los niños o quién es su tutor, porque jamás han ido ha hablar con él”, y esa falta de conocimiento es una falta de reacción.

Ana y su hijo, Valencia.

“Tras cinco años de custodia materna salió la ley de custodia compartida en la comunidad valenciana y mi ex marido la pidió. Mi hijo tenía 11 años y era el primer año de instituto. En apenas dos meses, el niño pasó de tenerlo todo aprobado a suspender seis asignaturas en septiembre, y se rebelaba mucho en clase. Le desestabilizó totalmente estar una semana en cada casa. Ese verano incluso se negó a ir con el padre y estuvo un mes en mi casa, sin quererse marchar, hasta que lo llevé a una psicóloga pro-custodia compartida designada por el padre, porque él pensaba denunciarme por SAP.

"El niño perdió un par de cursos y con 17 años, el invierno pasado, se rebeló y le dijo que no viviría más con él"

El niño perdió un par de cursos y con 17 años, el invierno pasado, se rebeló y le dijo que no viviría más con él. Acaba de compartir 18 y no quiere ver a su padre. Dice que el daño que le ha hecho es brutal. La alternancia de domicilios le afectó mucho y mi ex lo usó para no pagar la pensión y seguir dominando la situación, de cierta forma. Solo argumentaron que había una ley y que eso era motivo suficiente, no alegaron motivo de desatención. Solo quería no pagar la pensión y de ello se ha librado, de pagar incluso lo más básico de los niños. En mi caso yo tenía que comprar ropa cada 15 días porque se quedaba ropa en su casa y no venía de vuelta. El crío fue consciente de todo, y de su desatención, sabía que iba una semana al colegio con almuerzo y otra no, una semana se acostaba a las 12 y otras a las 9, una semana comía equilibrado y a la otra solo pasta. Y al principio le gustaba, pero luego venía que le generaba problemas de salud. Incluso con 15 años el padre le dejaba fumar en la habitación... Mi hijo es consciente del mal que le ha hecho.”

La violencia psicológica impune

Consuelo Abril recuerda que en el caso de que exista una sentencia condenatoria por violencia, la ley prohibe ir a la custodia compartida pero “ahí tenemos el caso de Juana Rivas, con una sentencia de malos tratos y la custodia la tiene el padre. Ese principio no se aplica en el caso específico de Juana, ni por el Código Civil, ni la ley de VG, ni el convenio de Estambul ni el de la Haya. Pero, ¿cuántas mujeres denuncian? No todas. ¿Y eso significa que no sean maltratadas? No. Si denuncian solo un 30% de los casos, tenemos un 70% de impunidad”, recuerda la letrada. Pero da un paso más. Advierte que de ese 30% de denuncias, en algunos casos existe un parte de lesiones que certifican el maltrato pero, ¿qué ocurre con el maltrato psicológico?

“Algunas mujeres han sido amenazadas de muerte, acosadas y humilladas. Eso ocurre de forma privada y no se puede demostrar y es dificilísimo. Si añadimos el 70% de impunidad de la violencia, más la violencia psicológica enorme sin sentencia, de llevarse a cabo la custodia compartida impuesta nos encontraremos con infinidad de casos donde esa violencia persistirá”, comenta la abogada de familia. También menciona que los niños captan los conflictos y se comportan de una manera u otra en función de con quién esté, y por ello situaciones comunes, como sus cumpleaños, donde coinciden ambas partes, son un punto de tensión para el menor. Y para cerrar este bloque, Abril quiere hacer una mención expresa: “El caso más extremo es cuando, en el régimen de visitas, el menor termina siendo asesinado, como fue el caso de Ángela González”.

Verónica y sus hijos, Málaga.

“Tengo tres hijos, uno de ellos con una discapacidad que le limita mucho. Tiene custodia compartida impuesta desde hace un año y medio, por un juez. Después de tener yo la custodia un año y medio tras mi separación, y teniendo un informe que certifica que los niños debían de quedarse conmigo. Esto es un infierno, no tengo ahora dinero para alquilar otra vivienda, y a la vez sigo pagando la vivienda familiar, porque quienes nos cambiamos de casa somos los padres.

"La manera de educar a nuestros hijos es antagónica. Se está entregando a maltratadores la custodia"

Pero estamos en una condición de desigualdad, porque mi ex marido sí tiene otra casa que le dieron sus padres en un barrio próximo, pero yo me tengo que ir a 50 kilómetros cuando abandono mi casa, cada 15 días. La situación es un caos en todos los sentidos y los niños están absolutamente desequilibrados y lo peor es cómo mi ex marido, que ha sido muy controlador y me hizo la vida imposible (yo le puse una denuncia por maltrato psicológico) me sigue haciendo daño a través de mis hijos y ellos lo notan. Es muy nocivo. No recibo ayuda de ninguna institución porque tampoco puedo pedirlos. Es muy complicado y la sociedad no sabe lo que es una custodia compartida impuesta cuando hay un contencioso previo, porque la manera de educar a nuestros hijos es antagónica. Se está entregando a maltratadores la custodia, por seguir haciendo daño a sus hijos, porque saben que los hijos son nuestro talón de Aquiles”.