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Violencia machista "El patriarcado a los tíos os daña, pero a las mujeres nos asfixia"

Pamela Palenciano, actriz y activista feminista, asegura en la Tuerka que el modelo de éxito que vende el capitalismo es competitivo y machista, y que ambos, “capitalismo y machismo están casados por la Iglesia católica”.

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Pamela Palenciano, en un momento de la entrevista junto a Juan Carlos Monedero / LA TUERKA

En un especial contra la violencia machista emitido este miércoles, y en entrevista con Juan Carlos Monedero, Pamela Palenciano explicó cómo a los hombres se les castra la emoción desde pequeños, y sólo les dejan dos modelos: “El macho alfa o el maricón”. Algo que sucede, asegura, de forma “inocua” al igual que en el caso de las mujeres, donde se produce una introyección del miedo, la culpa o la indefensión: “A nosotras se nos mira desde otro lugar, se juzga cómo nos vestimos, si somos madres o no, si nos hemos hecho alguna operación de cirugía estética. A nosotras se nos cuestionan nuestras relaciones personales. Nosotras frenamos el éxito, pero no por una incapacidad, sino porque estamos entrenadas para eso. Incluso nuestro vínculo con el dinero diferente y llegamos a pedir menos por nuestro trabajo”.

Por eso Palenciano concluye sin titubeos que “el patriarcado a lo tíos os daña, pero a las mujeres nos asfixia”, en referencia directa, a su vez, a las víctimas de violencia machista, que son ya 16 (si se confirman los casos que se encuentran en investigación), en lo que va de año en nuestro país. El peor inicio de año en una década, según resaltaban varios medios de comunicación este miércoles. Por lo que se hace, según Palenciano, imprescindible visibilizar la situación “pues tampoco se habla, por ejemplo, de las mujeres que se suicidan por esto, porque ya no pueden soportarlo más”.

La activista, que sufrió maltrato por parte de su pareja desde los 12 hasta los 18 años, explicó por qué “no sólo duelen los golpes”, frase con la que da nombre a su monólogo, que ha recorrido ya plazas, colegios, institutos, teatros, y también las redes sociales. Porque en él Palenciano explica que también “duelen los silencios, duele la indiferencia, duele el no cuido, y muchas cosas que tenemos a diario muy normalizadas”. Y en ese sentido recalcó el papel de la sociedad: “Hay una construcción social de desigualdad”, lo que no debe nunca hacernos olvidar “que quien ejerce violencia es el responsable, incluso más allá de que la persona se deje”.

"Hay una construcción social de desigualdad"

Palenciano fue muy clara también ante el debate sobre los “micro-machismos” asegurando que “si a mí algo me hace mucho daño, no lo puedo llamar micro. Es macro”. Pero esto es difícil de trabajar en una sociedad que no siempre se admite machista. Razón por la cual se remitió a su experiencia en El Salvador: “Yo viví en El Salvador 8 años y descubrí que tenía privilegios por el hecho de ser blanca. Hay que darse cuenta de los privilegios de los que disfrutamos. En El Salvador un tío te dice que es machista, porque así le enseñó su madre. Y así trabajar con esa persona es mucho más fácil”, sentenció.

Un trabajo que tuvo que realizar ella primero, en otro sentido, el más duro, el de la gestión de las heridas, el de la recuperación de los golpes físicos y psicológicos: “Las heridas que quedan en la memoria se pueden colocar. Yo tengo colocadas muchas. Pero yo también he hecho mucha terapia. A mí lo que me hace daño es cuando me encuentro con personas a las que les está pasando lo mismo”. Y eso es precisamente lo que le duele, cuando comprueba que la lucha feminista no siempre tiene éxito, que también en las aulas que recorre la situación que ella vivió vuelve a repetirse.

Imagen de la Tuerka

Además, ante preguntas de Monedero, Palenciano abordó también otros temas, como el de la pornografía, apelando a los hombres a que se pronuncien sobre el asunto pues considera que “no es positivo que las mujeres peleen por eso”. O también el humor: “Las bromas son un bofetón a lo simbólico brutal”. Los hombres están acostumbrados a “ocupar el humor para sacar cosas que realmente piensan”. Por eso ella misma apela a la sonrisa en su monólogo, afirmando que “el humor sobre la violencia de género hace fuerte por la reflexión que provoca. Porque el humor va a las tripas”.

Así aseguró que “existen espacios para hacer política desde el cuerpo. Es un lugar donde se supera la raza, la clase, y si pudiéramos hacer política desde el cuerpo sería muy bueno. Para mí la política tiene que ver mucho también con la emoción”. Y de esta forma, la activista se muestra optimista: “Yo sí que confío en que algo va cambiar: la verdad nace desde el cuerpo, y la verdad es revolucionaria”.