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Xunta de Galicia Los agentes forestales denuncian a la Xunta por no facilitarles el material necesario para prevenir e investigar los incendios

Hacen jornadas de doce horas en solitario, sufragan de su bolsillo las cámaras de fototrampeo, no les renuevan la ropa de abrigo hace una década y los todoterrenos tienen más de medio millón de kilómetros o más de quince años de antigüedad

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Remache en la carrocería de uno de los todoterrenos utilizados por agentes forestales. / Juan Oliver

Los agentes forestales de Galicia, el cuerpo de técnicos medioambientales especializado en el cuidado de los montes y al que pertenecen las brigadas de investigación de incendios forestales, ha denunciado a la Xunta ante la Inspección de Trabajo por incumplir la legislación en materia de riesgos laborales. Los sindicatos con representación en el colectivo acusan al Gobierno de Alberto Núñez Feijóo de mantener un parque de vehículos en mal estado que pone en peligro su seguridad y el desarrollo de su trabajo, por obligarlos a realizar jornadas excesivas y por no dotarles del equipamiento adecuado para ejercer sus funciones.

Según aseguran los portavoces de Comisiones Obreras (CCOO), los todoterreno que les asignan tienen más de medio millón de kilómetros o más de 15 años de antigüedad, no tienen señalización de vehículo prioritario y están en condiciones lamentables: chasis soldados, asientos rotos, sin aire acondicionado ni climatización, con remaches en la carrocería, sin manos libres, sucios y sin ofrecer las más elementales condiciones de higiene y seguridad, etcétera. En algunos de los coches la chapa está tan rota y desgastada que si llueve fuera, también llueve dentro.

Los agentes forestales trabajan para la Consellería de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio, que dirige Beatriz Mato, y para la Consellería do Medio Rural, a cuya cabeza está Ángeles Vázquez. Según los trabajadores, “es una constante” por parte de ambos departamentos “el abandono de su personal”, ya que la no renovación del parque de vehículos se extiende a algo tan básico como la ropa de trabajo. Especialmente la de abrigo, cuya última entrega fue en el año 2008, uno antes de que Feijóo accediera a la Xunta. “[Los agentes] llevan diez años sin prendas que garanticen la debida protección a pesar de que están expuestos a condiciones climatológicas adversas y, así como tienen que comprar su propio material, también se ven obligados a comprar la ropa”.

Todoterreno utilizado. / J. Oliver

La Xunta conoce la situación no sólo por las reiteradas reclamaciones del colectivo, sino porque la Inspección de Trabajo ya la advirtió en abril del año pasado, a raíz de una denuncia presentada en octubre del 2016, de que estaba incumpliendo las normas de seguridad laboral. Pero no ha hecho nada. “La Xunta debería dar ejemplo cumpliendo la ley en vez de actuar como una empresa pirata”, asegura CCOO.

El asunto incluso se debatió este mismo año en la Comisión de Investigación abierta en el Parlamento de Galicia para esclarecer los incendios forestales del otoño pasado, en la que los agentes explicaron que incluso tuvieron que comprar de su bolsillo material como las cámaras de fototrampeo, los dispositivos que se instalan en el monte para obtener imágenes automáticamente y que son una herramienta fundamental en la prevención, la extinción y la investigación de los incendios. “La Xunta debe considerar innecesario ese trabajo ya que no dota de material ni de personal a las brigadas de investigación”, añaden.

Los trabajadores también denuncian que la Dirección Xeral da Función Pública, que depende del vicepresidente y Conselleiro de Presidencia, Administracións Públicas e Xustiza, Alfonso Rueda, mantiene bloqueadas las negociaciones de un nuevo acuerdo laboral. El marco vigente obliga a los agentes a realizad jornadas de más de doce horas de presencia física en solitario en los montes.