Las series sin piloto pierden el rumbo
Malos resultados para las ficciones estrenadas sin un episodio de prueba previo
Christian Slater en 'My own worst enemy'. Al fondo, uno de los coches cuyo 'product placement' mantiene a la serie en antena.NBC
Lo barato siempre sale caro, por mucho que a los ejecutivos de televisión les cueste creerlo. La presente temporada, cadenas como la NBC decidieron ahorrarse los gastos que supone la creación de episodios piloto para sus nuevos lanzamientos.
Aunque las estrategias han pasado tanto por ir directos a la producción de la serie como por optar por modelos más baratos, la justificación era la misma: "Los pilotos están sobrevalorados", según explicó el presidente de la CBS a The Hollywood Reporter. Su homólogo de la NBC razonaba que el secreto del éxito tiene tantas posibilidades de aparecer en un episodio de prueba como en los de la temporada regular.
El resultado de esta nueva política de ahorro ha sido un importante descalabro en los audímetros y un prudente "dónde dije digo...". Series como My own worst enemy, con Christian Slater o Crusoe, ambas de la NBC, ya tienen fecha de caducidad y han supuesto un gran desperdicio de recursos, dado su elevado presupuesto.
La perspectiva de otras propuestas como Kings o The phillantropist tampoco es halagüeña; caminan por la cuerda floja, esperando que los malos datos no acaben de empujarlas.
El aval de los grandes nombres tampoco da respiro. Joss Whedon, el creador de Buffy cazavampiros se libró de hacer piloto, pero ya ha tenido que parar la producción de Dollhouse para reajustar los guiones. Sin haber visto aún la luz, su ubicación prevista en la parrilla ya no se sitúa en una franja de máxima competitividad.
En el caso de la CBS, tres series de los lanzamientos de este otoño contaron con piloto: The mentalist, The eleventh hour y The ex list. La primera ha sido un éxito inesperado, la segunda se mantiene con dignidad en la parrilla y la tercera es la única que ya ha sido anulada. De los otros seis proyectos de la cadena, sólo uno ha sobrevivido.
Gasto o inversión
El lanzamiento directo de las series ahorra a las cadenas el coste de varios pilotos de proyectos alternativos al que finalmente ve la luz. El problema es que si la serie no funciona, puede bajar la media de audiencia de la cadena, lo que afectará a su cotización económica de cara a los anunciantes. Eso sin mencionar la disminución de inversión publicitaria en la franja de emisión de la serie en cuestión.
El episodio piloto de una serie prevista para otoño se presenta en primavera, de modo que se pueden hacer estudios de mercado y pruebas para ver qué funciona y qué no con público real. Comparando varios proyectos, puede decidirse el que parece que tendrá mejor acogida. En el caso de series que van directamente a la parrilla como My own worst enemy, los comentarios al primer episodio llegan cuando ya están en producción los siguientes, lo que deja poco margen para hacer ajustes.
La lección que han aprendido las cadenas es que los pilotos son una herramienta a recuperar, aunque no en todos los casos. Al fin y al cabo, hay muchas series con capítulos de prueba que también fracasan. Lo que funciona entre el gran público y lo que no, sigue siendo un misterio.
Aventureros españoles
Los recursos más limitados del mercado español hacen más difícil la producción de episodios pilotos y es más frecuente pasar directamente del proyecto a la parrilla.
La serie se compra a partir de un documento llamado "biblia", pero la tendencia de las cadenas actualmente consiste en encargar tandas cortas de episodios. Este caso es el de Cazadores de hombres, de la que Antena 3 compró ocho episodios. A pesar del bajo rendimiento de audiencias, se mantuvo en emisión por la inversión realizada.
En Televisión Española se han visto en situaciones parecidas Guante blanco, refugiada ahora en Internet y Plutón BRB Nero, en cuya segunda temporada trabajaba Álex de la Iglesia antes de que empezara a emitirse la primera.

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