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"A mí, en esto, me desvirgó Maragall"

Queco Novell y Quim Morales. Son, junto con el equipo de guionistas del programa, los responsables de gran parte del éxito de Polònia

TONI POLO

A Queco Novell (QN) parece que se le dispare la ceja. Pero no. No es Zapatero, uno de los personajes que interpreta en Polònia, programa de TV3 que, a través de imitaciones, ironiza sobre la situación social y política del país. A su lado tiene a Quim Morales (QM). Son, junto con el equipo de guionistas del programa, los responsables del texto del cómic Polònia. Tenim un problema (Columna), en el que plantean una situación estrambótica: una catástrofe ha dejado como únicos supervivientes en Catalunya a los personajes del programa. La situación da pie a hacer un repaso satírico del último año.

Transformar a sus personajes en cómic parece un paso casi obligado...

QM: Era lo lógico. Y queda claro que el personaje del cómic no es Maragall, por ejemplo, sino Queco Novell haciendo de Maragall. Una acrobacia literaria y artística.

QN: Además, lo que mostramos son episodios de los dos últimos años, que han tenido de todo: el AVE, que no llegaba ni a tiros, las visitas de la ministra y los socavones, el apagón de Barcelona, el Estatut...

La realidad supera la ficción...

QN: ¡Hasta el punto de decirles a los políticos que los guiones los hacemos nosotros, no hace falta que nos los den hechos!

QM: La verdad es que la realidad tiene acontecimientos que te desbordan. Y a personajes, porque Joan Clos [ex ministro de Industria] se equivocaba tanto al hablar, por ejemplo, que era una máquina de hacer guiones.

En el cómic destrozan la Sagrada Familia. Eso en un videojuego sería motivo de polémica...

QM: Porque los videojuegos confunden realidad y ficción. Nuestro cómic es como los dibujos de la Warner: reconstruimos el monumento donde y cuando nos da la gana.

Entre sus personajes, los políticos se llevan la palma. ¿Qué relación tienen con ellos? ¿Se les han quejado?

QN: Algunos de nosotros empezamos en el periodismo político 'convencional' y los que ahora mandan nos han visto crecer. Conocemos las bambalinas de la política y eso nos ayuda mucho.

QM: Verse imitado no hace gracia. Uno ve las cosas que niega de sí mismo pero que todo el mundo ve. Ellos nos dicen que lo llevan 'medianamente' bien. Otros colectivos se lo toman peor.

¿Cuáles?

QN: Otros...

¿Se encariñan con los personajes?

QN: A mí, en esto, me desvirgó Maragall [ex presidente de la Generalitat] porque fue el primer personaje al que imité. Por regla general, si te lo pasas bien imitando a uno, le coges cariño; si no, manía.

QM: Sobre todo, no nos podemos dejar llevar ni por manías ni por ideologías.

¿Tienen temas prohibidos?

QN: No, la prueba está en que hemos sacado a La Caixa; es decir, ¡al poder! No tocamos temas personales; del resto, todo es susceptible de parodiar. El límite lo pone el sentido común. Siempre tiene que haber un motivo que justifique un gag, una base real. Si se opera Letizia, podemos hacer que se opere toda la familia real; si no, no tendría sentido.

QM: Se trata de un juego interno, ni siquiera hablamos de autocensura.

Zapatero, Rajoy, Julián Muñoz, el Papa... Polònia es exportable. ¿Se lo han pedido teles estatales?

QN: Estamos muy tranquilos aquí, la verdad. Nos va bien.

QM: ¡El otro día superamos en audiencia a Sin tetas!

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