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NOMBRES EN EUSKERA ¿Por qué los vascos y vascas les llaman a sus hijas Laia si es un nombre catalán…? #ohwait

Nuestros amables lectores salieron ayer al paso de un tremending post sobre los nombres más frecuentes de los niños y niñas nacidos en Euskadi el año pasado. Todos eran vascos, excepto uno, aunque en Facebook algunos usuarios señalaron que Laia y Nora no se merecían el certificado de denominación de origen. Que si Laia era catalán, que si Nora era asturiano...

Vayamos por partes, como Jack el Destripador:

Laia es el hipocorístico –o sea, el diminutivo– de Eulàlia en Cataluña, un nombre de origen griego que significa “elocuente” o, si lo prefieren, “la bien hablada”. Hasta aquí, todo en orden.

Una variante del griego Ευλαλια es el Olaia vasco, que deriva en Laia. Entendemos que, más allá del origen, en español es Olaya y en euskera Olaia –igual que en Galicia, donde también hay Olallas–. Insistimos, Laia también es un nombre vasco, igual que John es inglés, aunque proceda del griego.

¿Pero cuál es el origen de Laia? ¿Acaso el Ευλαλια griego?

Es lo de menos, aunque también podría tener un un origen toponímico. Así, nos encontramos con el barrio de Laia en el Ayuntamiento vizcaíno de Galdames, cuya web describe el lugar como una “mezcla de casas de reciente construcción con otras con sabor minero” (ver foto, cortesía de altimetrías.net); y con un monte del macizo de Alén, llamado Laia, de 553 metros de altura y situado en la provincia de Bizcaia.

Habrá más Laias que remitan a nombres de lugar: anímense a buscarlos y luego nos lo cuentan.

A su vez, Laia también era un apero de labranza vasco-navarro usado para voltear la tierra en los lugares donde no entraba el arado (la foto la hemos visto en mintzalagun.com). Aunque, ojo, aquí nadie está diciendo que los padres y madres vascos y vascas estén llamando a sus hijas como un útil rústico para abrir surcos. Simplemente, que las Laias no tiene por qué haber sido bautizadas –si pasaron por la pila, claro, pero esto daría para otro post– en honor a santa Eulàlia.

¿Nos atrevemos con Nora? Adelante, aunque el caso se complica…

1. Podría proceder del griego norah, que significa noble.

2. Podría ser un toponímico que deriva del río Nora, que baña las localidades asturianas de Llanera, Siero y Noreña, y con sus aguas bautiza la comarca del Nora. El hidrónimo podría tener un origen prerromano, pues ñora significa “corriente de agua” y “acequia”; o árabe, ya que noria procede de nācûra.

3. En Villaviciosa, también hay una playa de la Ñora, pero no la liemos...

4. Ñora también es un pimiento y un pueblo de Murcia, pero va a ser que no…

5. Quizás prefieran Nora como hipocorístico de Eleonor o Leonor (del francés antiguo Aliénor, que podría proceder del griego ἑλένη, que significa antorcha, aunque también se ha traducido como "deslumbrante" o "ardiente").

6. Sin embargo, en el caso vasco-navarro, resulta más plausible que la Virgen de la Nora haya prestado su nombre a buena parte de las 144 Noras nacidas el año pasado en Euskadi. La talla estaba en una ermita que rendía culto a la Virgen del Carmen, pero al estar situada cerca de una noria, fue rebautizada como Virgen de la Nora. Los más devotos pueden viajar al Ayuntamiento de Zangoza o, si lo prefieren, Sangüesa para rendirle culto (creemos que la foto es de Rafael Barrio Goñi: ¡gracias, Rafael, dios te lo pague!).

7. Y, finalmente, una anécdota literaria para rizar el rizo: Anjel Lertxundi se quejaba de la traducción al castellano de la novela Un final para Nora, pues se perdía el doble sentido del título original. Nora, en euskera, también significa "adónde". O sea, Un final para adónde.

Queda claro, pues, su origen. Pero si quieren guerra, comenten a campo abierto

Si la batalla da de sí, podemos animarnos con Juan y Andrés... Ejem, con Jon y Ander.

Por cierto, ¿aún no saben cuál es el nombre no vasco más frecuente en Euskadi?

 

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