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Frases absurdas Rajoy Rajoy amenaza con batir el récord de Yogi Berra, el rey de las frases más absurdas

Mariano Rajoy tiene un otro yo. No es presidente de ningún Gobierno, ni tampoco registrador de la propiedad, pero su nube de palabras se instaló sobre el político gallego desde el mismo instante en el que se incorporó a las filas del PP. Como diría el propio Rajoy, “está lloviendo, lloviendo mucho”, aunque “el agua cae del cielo sin que se sepa exactamente por qué".

Su nombre es Yogi Berra, el rey de las frases absurdas, pese a que el líder del Partido Popular se esfuerza cada día en superarlo. “Sabía que nadie alcanzaría ese récord hasta que alguien lo batiese”, proclamó Berra cuando ganó diez series mundiales de las grandes ligas de béisbol estadounidenses. Rajoy puede aplicarse el cuento.

Algunas frases del jugador norteamericano son intercambiables con las del mandatario español. Imagínenselo en la tribuna de oradores del Congreso: "En teoría, no hay diferencia entre práctica y teoría. En la práctica, sí la hay"; "No puedo concentrarme mientras pienso"; "El futuro [de España] no es lo que solía ser".

O en su despacho de la sede del PP: "Y te pagan en efectivo, lo que es tan bueno como el dinero"; "Si [el sobre] fuera de una persona pobre, se lo devolvería"; "Se ven muchas cosas con solo mirar"; "Nunca respondo una carta anónima”.

O en el juicio del caso Gürtel en la Audiencia Nacional: "Creo que es la primera vez que llego tarde tan temprano"; "Es como un déjà vu que se repite todo el rato"; “¿Es que usted no sabe nada?", preguntaría el fiscal. "Ni siquiera sospecho nada, señor".

O en el balcón de Génova tras una victoria electoral: "Quiero agradecerles por hacer esta fiesta necesaria". Y cuando llega la pizza: "Córtela en cuatro, no creo que pueda comer ocho". En cambio, Moragas prefiere cenar fuera para que le dé un poco el aire: "Ya nadie va a ese restaurante porque siempre está demasiado lleno".

O en una reunión del comité ejecutivo para analizar la amenaza de Ciudadanos: "Si no puedes imitarlo, no lo copies"; "Es difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro”; "Si no sabemos hacia dónde vamos, terminaremos en cualquier otro lugar".

O en una conversación informal en la Moncloa con Albert Rivera: "Daría mi brazo derecho por ser ambidiestro"; “Un contrato verbal no vale ni siquiera el papel en el que está escrito"; "La mitad de las mentiras que dicen de mí no son verdad".

O en un paseo de Ribadumia a Meis con José Benito: "No es demasiado lejos, sólo lo parece”; "Cuando encuentres una bifurcación en el camino, tómala"; "No compraré a mis hijos una enciclopedia. ¡Que caminen a la escuela como hice yo!".

O en un partido de la Roja en el Bernabéu: "Si la gente no quiere venir al estadio, nadie va a detenerla". Y cuando marca un gol por la escuadra Morata: "El juego no se acaba hasta que se termina”.

O en el funeral de… Bueno, en cualquier funeral: “Siempre voy a los entierros de los demás, porque de lo contrario ellos no vendrán al mío"; "Era difícil mantener una conversación con alguien, había demasiada gente hablando".

O al despertarse junto a Viri: “Es un 90% cerebro y la otra mitad, esfuerzo físico”; "Si no hubiese despertado, todavía estaría durmiendo”; "Normalmente duermo una siesta de dos horas. De una a cuatro".

Queda claro que estas frases no son de Rajoy, sino de Yogi Berra, pero se le parecen. El beisbolista, fallecido en 2015 a los noventa años, dejó un reguero de títulos a su paso por los New York Yankees y un libro que recoge todas sus frases: The Yogi Book: I Really Didn't Say Everything I Said (Workman, 1998).

Sus yogismos son una rajoya, aunque él también trascendió como deportista, pues fue el mejor jugador en tres ocasiones de la Liga Americana. Ingenioso fuera del campo y dicharachero sobre la hierba, el catcher estaba siempre de charleta con los bateadores mientras esperaba la bola, por lo que pudieron disfrutar de un espectáculo gratuito.

Cuando esperaba su turno o perdía un juego, solía sentarse con las piernas cruzadas. Un compañero lo apodó Yogi, porque le recordaba a un yogui hindú que había visto en un documental. Él, a su vez, le prestó su sobrenombre al Oso Yogui de los dibujos, si bien Hanna-Barbera lo negó cuando Berra amenazó con denunciarlo por difamación. Maldita gracia le hizo que lo hubiesen terminado llamando como al personaje animado.

La biografía del afamado beisbolista es más agitada que la de Mariano Rajoy, quien empezó a preparar las oposiciones antes de terminar la carrera de Derecho y se convirtió, a los veinticuatro años, en el registrador más joven de España. Yogi fue llamado a filas cuando alcanzó la mayoría de edad y, por suerte para el deporte, sobrevivió al desembarco de Normandía.

Genio por accidente, decía que los yogismos le salían de forma espontánea, sin pensárselos, por lo que queda la duda de si era un bendito o un humorista de alto nivel. Tras ejercer como mánager y entrenador de los Mets de Nueva York, los Houston Astros y sus queridos Yankees, se retiró. Cuando ya era un anciano, su mujer le preguntó: “Yogi, tú eres de San Luis, vivimos en Nueva Jersey y jugaste en Nueva York. ¿Dónde te gustaría ser enterrado?”.

Él le dijo que le resultaba difícil responder a ello y que lo consultaría con la almohada. Al día siguiente, su esposa volvió a hacerle la misma pregunta y él le respondió: “Venga, entiérrame donde tú quieras. ¡Sorpréndeme!”. Sus restos reposan en el cementerio Gate of Heaven (La puerta del cielo) de East Hanover, en el estado de Nueva Jersey. Pese a su esfuerzo, ninguno de los protagonistas de los entierros a los que había ido acudió al suyo.

La biografía y el carácter de Rajoy, aunque parezca mentira, también tienen sus aristas, como pueden leer aquí. Incluso ha hecho méritos para que algunas de sus frases pudiesen ser atribuidas a Yogi:

- “Una cosa es ser solidario, y otra es serlo a cambio de nada”

- “¿Ustedes piensan antes de hablar o hablan tras pensar?”

- "Algunos se creen que no tenemos sentimientos, pero somos sentimientos y tenemos seres humanos".

- "Lo que nosotros hemos hecho, cosa que no hizo usted, es engañar a la gente".

- "Cuanto peor, mejor para todos. Y cuanto peor para todos, mejor”.

- “A veces la mejor decisión es no tomar ninguna decisión, que también es tomar una decisión”.

- “Quien me ha impedido cumplir mi programa electoral es la realidad”.

- "Quiero transmitir a los españoles un mensaje de esperanza: ETA es una gran nación".

Juzguen ustedes quién se merece el premio a la mejor frase absurda. Estas, como demuestra la hemeroteca, fueron pronunciadas por Rajoy. En el caso de Berra, la realidad se mezcla con la leyenda, del mismo modo que la paradoja con el disparate, o la ingenuidad con la estupidez. Ya lo dijo Yogi: “En realidad no he dicho todo lo que dije”.

@solucionsalina

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