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La realidad de las víctimas de acoso sexual en el Ejército: “Como no se ha liado con él ha sido insoportable”

Este fin de semana, Lucía Etxebarría revelaba que fue violada hace trece años: "La policía encontró a ese hombre. No le pasó nada. Nadie me creyó a mí". La escritora quería denunciar que muchas víctimas de violencia sexual renuncian a señalar a sus agresores por miedo a que la sociedad las ignore o queden marcadas por su denuncia.

No obstante, existe un mundo donde la denuncia del acosador se hace incluso más difícil. Se trata del Ejército, que debido a su estricta escala jerárquica, su masculinización (solo un 12% de los militares son mujeres), su justicia propia y a la capacidad de los mandos para cubrirse entre ellos (como demostró el caso de Zaida Cantera) puede generar un auténtico infierno para la víctima si ésta decide denunciar.

Así ha sucedido con un caso en el que Teresa Franco, delegada de la mujer en la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME) y experta en la introducción del feminismo en el mundo militar, ha prestado apoyo. "Por favor denuncia, por favor da parte, por favor no te calles... me duele la lengua de decírselo. ¿Pero qué pasa? No quiere. No quiere. No quiere", ha explicado Franco en un hilo de Twitter.

El hilo de Franco ha tenido el apoyo de muchas tuiteras y tuiteros, incluida Zaida Cantera, una de las voces que ayudó a sacar a la luz la encrucijada en las que se ven envueltas muchas militares.

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