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Twitter ¡Horror, mi hospital se llama Infanta Cristina!

Hospital Infanta Cristina de Parla. / EFE

Seis años después de ser marginada por la propia Casa Real (sólo coincide con su hermano Felipe en entierros y funerales), la infanta Cristina ha visto cómo el Tribunal Supremo ha rebajado la condena que la Audiencia de Palma impuso a su marido, Iñaki Urdangarin, pero le ha mantenido una pena suficiente como para que ingrese en prisión: cinco años y diez meses de cárcel.

Ella tampoco ha salido indemne: el Alto Tribunal rebaja su responsabilidad civil a título lucrativo, aunque tras su recurso tendrá que pagar 136.950 euros, una cantidad sensiblemente inferior a los 265.088 euros que le había impuesto la Audiencia de Palma. El Supremo le quita esa cantidad al entender que no se puede responder como partícipe a título lucrativo por delitos fiscales, pero sí por malversación y fraude.

Tiembla la Casa Real (o lo que queda de ella), mas también los cimientos de las instituciones que en su día tuvieron a bien bautizar sus sedes y edificios con el nombre de la hija de Juan Carlos y Sofía. ¡Horror, mi hospital se llama Infanta Cristina! ¿Qué hago con el nombre? A falta de Marichalar, ¿siempre nos quedará Froilán? ¿Quizás Infanta Sofía? ¡Acaso Princesa Leonor?

Actualmente, hay dos hospitales públicos Infanta Cristina, uno en Badajoz y otro en Parla, cuya denominación ha sido combatida desde varios frentes. En 2017, desde la Asamblea de Madrid, con el PSOE y Podemos al frente; en 2008, desde el Ayuntamiento de Parla, con Izquierda Unida a la cabeza.

El periodista Juan Luis Galiacho recuerda que, cuando se sentaron en el banquillo, el Consistorio de Palma se apresuró a quitar una placa de los duques de ídem que daba nombre a una rambla.

Luego, Barcelona le retiró a la infanta la medalla de honor de la ciudad, mientras que Torrevieja y Roquetas de Mar hacían lo propio con los nombres de sendos pabellones deportivos. No se vayan todavía, aún hay más: en Murcia pueden tropezar con el Centro de Tecnificación Deportiva Infanta Cristina, aunque quizás les pillen más cerca el polideportivo de Villanueva del Pardillo o el centro cultural de Pinto, a un tiro de Madrid.

Hay hasta una corbeta de la Armada que se llama así, por no hablar de las calles y callejuelas. Mejor búsquenlas en Google Maps, que esto se nos va de madre, pero no se confundan con María Cristina: hubo dos, ambas reinas consortes, aunque ahora no recordamos cuál nos quería gobernar.

En fin, ¿qué hago con mi hospital, con mi pabellón, con mi calle?, se habrán preguntado. En Badajoz, algunos lo tienen claro: cambiar el nombre del Hospital Infanta Cristina por el de Hospital María Cristina. Algunos que suponemos mucho monárquicos, porque la susodicha también era infanta y, para más señas, hija de Alfonso XIII y tía de nuestra Cristina.

Ya puestos, hagan apuestas: ¿debería cambiarse el nombre de la Infanta Cristina?

Pueden opinar en Twitter.

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