Los paisajes de Don Roberto
Un viaje a Deià, la localidad mallorquina que se convirtió en hogar del escritor inglés Robert Graves.
Uno de los manuscritos del autor que se conservan en la que fue su vivienda en Deià.La Casa de Robert Graves
Preparaba la mermelada del desayuno con naranjos amargos de su propio huerto, y su tumba, en el pequeño cementerio de la parte alta del pueblo, es tan modesta que al lado del nombre sólo figura la palabra "Poeta". Allí le llamaban "Don Roberto". Robert Graves, el famoso escritor británico autor de Yo, Claudio, encontró en Deià (Mallorca) su propio paraíso, en un tiempo en el que la isla aún desconocía el significado de la palabra turismo.
Han pasado los años, pero esta localidad, a 28 kilómetros al norte de Palma de Mallorca, sigue manteniendo uno de los conjuntos rurales más cuidados de la isla, con las calles estrechas y empinadas, adornadas con casas de piedra, que en su tiempo atrajeron a artistas y escritores de todo el mundo. Asentada en una pequeña colina de la Sierra Tramuntana, desde la carretera la estampa de Deià recuerda la de un belén, con su blanco caserío y sus plantaciones de olivos.
Graves llegó a aquí en 1929 con su entonces compañera, la poeta americana Laura Riding, y tres años después construyeron una casa que llamaron Ca N'Alluny, "la casa lejana". Lejos de Londres, donde Graves nació en 1895; de los ecos de la Primera Guerra Mundial, en la que participó en un regimiento de fusileros galeses y resultó herido durante la batalla del Somme de 1916. Con las montañas a la espalda y la vista puesta en el Mediterráneo.
Para levantar la hipoteca de la casa escribió sin parar. Seis horas diarias en el despacho, que dieron como resultado en 1934 su obra más famosa, Yo, Claudio. Pero también a las montañas de la Tramuntana llegaron los ecos de la Guerra Civil Española. Graves tuvo que abandonar Deià. En su mente quedaron la luz y el tempo mediterráneos. No tardaría mucho en volver a sentirlos: en 1946 regresó con su nueva mujer, Beryl, para quedarse ya para siempre. La casa en la que vivió algunos de sus mejores días puede visitarse hoy y es una de las principales atracciones de la localidad. Ha sido restaurada manteniendo el mobiliario y decoración originales. Las estancias, los manuscritos, libros y cartas nos recuerdan su paso por Deià, un lugar que ha cautivado a lo largo de los siglos a diversas personalidades, fascinadas por su caserío junto al mar y por la tranquilidad que allí imperaba.
Entre los huéspedes de Graves se cuentan la que fue considerada el "animal más bello del mundo", la actriz Ava Gardner. También Peter Ustinov y un joven Gabriel García Márquez, así como un todavía más joven Stephen Hawking, que en el momento de la visita contaba con diez años de edad y que acudió con su madre, una compañera de universidad de Beryl, la segunda esposa de Graves. Si los rincones hablasen, los de Deià contarían los secretos de artistas que desde hace siglos han pasado por ellos y que los han impregnado con su aire bohemio. En el pequeño cementerio de la localidad es posible rastrear algunos de estos nombres. En Deià estuvieron el pintor y escritor catalán Santiago Rusiñol, así como George Sand, Frédéric Chopin, Rubén Darío, Jorge Luis Borges o Gertrude Stein. La misma que recomendaría a Graves la visita a un lugar que guarda ya para siempre su memoria.
La casa de Robert Graves en Deià dispone de una web propia, www.lacasaderobertgraves.com. Puede contactarse con ella en el teléfono 971 636 185. Para otros lugares de Deià de interés turístico es recomendable el sitio online de su ayuntamiento, www.ajdeia.net.
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Son Marroig, con su templete neoclásico frente al mar, y el cementerio, en el que el paseante puede encontrar tanto la tumba de Graves como las de otros nombres ilustres que habitaron Deià y disfrutar, al tiempo, de una amplia panorámica sobre el pueblo. En los alrededores merece una visita la torre vigía de Sa Pedrisa, accesible desde la cala de Deià tras 15 minutos de paseo, y que permite admirar la curiosa roca Sa Foradada.
Dónde comer
El Olivo, situado en una antigua almazara del siglo XVI, elabora cocina mallorquina con influencia francesa empleando productos autóctonos de calidad. Forma parte del hotel La Residencia. Por su parte, Es Racó d´es Teix ofrece cocina moderna pero con base en los sabores distintivos de la tradición mediterránea; la carta cambia cada mes dependiendo de la oferta de mercado.
Dónde dormir
Se puede optar por La Residencia, que en su momento fue pionera del turismo rural de lujo en la isla y hoy sigue siendo uno de sus alojamientos más recomendables. Más sencillo pero también sugerente es S´Hotel D´es Puig, un hotelito familiar en plena sierra de Tramuntana. Por su parte, Es Molí, situado en una casa señorial mallorquina, destaca por el entorno de tranquilidad que proporciona a sus clientes, que pueden disfrutar, además, de una cala privada y una piscina con agua de manantial.

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