El pasado 13 de octubre quedará grabado en la memoria de los tailandeses como una fecha clave en la historia de su país. Ese día falleció a los 88 años de edad el Rey Bhumibol Adulyadej tras siete décadas dirigiendo su país, una cifra que le convierte en el jefe de estado con más tiempo en el cargo. Aunque era un tema del que no se hablaba demasiado se preveía que su muerte podría llegar en cualquier momento, durante los últimos años su estado de salud no era precisamente bueno, apenas aparecía en público y pasaba más tiempo en el hospital que en el Gran Palacio.

Y una vez llegado ese fatídico día los tailandeses cayeron al principio en una especie de estado de shock, ¿qué iba a ocurrir en su país a partir de ese momento? El rey era amado y venerado por todos los habitantes del Reino de Siam, para ellos era como su padre y el guía que mantenía la seguridad y la unidad entre todos los thais. Su fallecimiento podría dar cabida a cierta inestabilidad política y social debido al gobierno militar que sigue al frente del país tras dos años y medio de golpe de estado. Y, por si fuera poco, quien parece que será su sucesor en la corona, su hijo mayor Maha Vajiralongkorn, no goza del agrado de la población sino todo lo contrario, debido a su estilo de vida lleno de excesos y asuntos turbios más propios de las revistas del corazón que de la austeridad y lealtad a la corona que se supone debería mostrar un príncipe de la antigua dinastía Chakri.

Estas dudas y preocupaciones también llegaron al turismo, a algunos les pilló el fallecimiento dentro del país y otros tenían ya reservados vuelos, hoteles y demás y se preguntaban si era buen momento para visitar el país de las sonrisas o cancelaban sus planes intentando cambiar de destino. Tailandia siempre ha sido considerado como un país muy seguro y con gente hospitalaria, pero fueron muchos quienes dudaban si en una situación así las cosas seguirían funcionando con la normalidad y tranquilidad necesarias para disfrutar de unas buenas vacaciones.

Bhumibol Adulyadej / VINAI DITHAJOHN (EFE)
Bhumibol Adulyadej / VINAI DITHAJOHN (EFE)

La verdad es que las primeras noticias oficiales del gobierno thai y las advertencias de algunas embajadas de diferentes países no ayudaron mucho a tranquilizar a la gente. Se aconsejaba abastecerse de necesidades básicas como alimentos y agua en caso de que todo estuviera cerrado durante días. También se dijo que dejaría de funcionar el transporte e incluso cerrarían aeropuertos tanto locales como internacionales. Aunque al día siguiente se vivió un pequeño caos, sobre todo en supermercados, enseguida se pudo ver que todo o casi todo seguía funcionando con total normalidad y poco a poco iban saliendo en radio y televisión nuevas noticias más halagüeñas y tranquilizadoras. Por una vez ganó la lógica y el sentido común y el gobierno admitió que el país tenía que seguir funcionando día a día y no podía quedar bloqueado.

Se ha declarado un año de luto oficial a nivel gubernamental, en un país budista las exequias, ceremonias y cremación de un difunto llevan su tiempo, y más aun tratándose de una personalidad tan importante. Pero a nivel de la vida cotidiana el luto ha quedado limitado a un mes de duración para que el pueblo pueda mostrar su respeto al Rey Bhumibol. Ha finalizado ya hace unas semanas y se ha llevado a cabo con normalidad, no ha habido problemas y apenas ha afectado al turismo, una de las principales fuentes de ingresos de Tailandia.

Durante este mes se prohibió la música en los bares así como cualquier celebración festiva y acontecimientos deportivos. También se recomendó vestir de negro o blanco y evitar en lo posible ropa con colores llamativos. Y sobre todo mostrar respeto durante el duelo y no aparentar excesivas alegrías en público. Por otro lado, las cadenas nacionales de televisión solo mostraban documentales sobre la corona y ceremonias budistas u homenajes al Rey.

Foto de Wason Wanichakorn (AP)
Foto de Wason Wanichakorn (AP)

Con el paso de los días se notó que poco a poco se iban suavizando esas restricciones en los lugares más visitados por los viajeros, la música empezaba a subir su volumen poco a poco e incluso muchas discotecas abrían sus puertas. Quizás lo que más afectó a algunos turistas que se encontraban en Bangkok fue el cierre del Gran Palacio, uno de los lugares más visitados de la ciudad, ya que en esos momentos se encontraba día a día repleto de thais despidiéndose y mostrando sus condolencias a su amado Rey. En cualquier caso es algo que todos los viajeros deben respetar y comprender, al menos podrán decir que han visitado Tailandia en un momento histórico.

Y a partir de ahora que nadie se preocupe, Tailandia seguirá siendo un destino ideal para cualquier viajero gracias a su cultura, su gastronomía, su naturaleza, sus playas y mucho más. Con el tiempo ya veremos qué irá pasando cuando llegue el momento de la sucesión al trono, pero eso será otra historia y aquí seguiremos para contarla.


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Nómada del siglo XXI, sin residencia permanente, vivo viajando, viajo viviendo.

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