Por desgracia, y por más que aquí vivamos en gran parte del turismo extranjero, para muchos visitantes nuestro país todavía es sol, playa, flamenco, paella y tortilla de patatas. Pero, para ir más allá de los tópicos, hoy vamos a conocer diez platos típicos españoles que sorprenden a los turistas. Algunos son más conocidos en ciertas partes del país, pero, para ellos, resulta increíble que alguien se los pueda comer, o que aquí triunfen tanto. ¡Vamos a conocerlos!

1Percebes

Wikimedia cofradíadecangas

Increíble, pero cierto. Para los turistas extranjeros, que nos comamos los percebes, es realmente extraño. Para ellos son como una especie de bichos que crecen en las rocas cercanas a las playas, y que perciben como si fueran gusanos. De hecho, les llama la atención su alto precio, y que haya gente que se arriesgue para cogerlos.

AnteriorSiguiente

Compartir
Si hace unos años alguien me hubiese dicho que acabaría cuidando niños en guarderías y escribiendo sobre lo humano y lo divino, me habría reído en su cara. Por aquel entonces trabajaba en televisión y fue lo único que supe hacer durante más de una década. Ahora me dedico a contar historias, viajar, leer, ver cine y series y, sobre todo, vivir. Si queréis, encontrarme, nos buscamos por los caminos.

20 Comentarios

  1. Creo que el autor confunde “gulas” con “angulas”. Las gulas no dejan de ser un sucedáneo de surimi… pasta de pescado al que le dan la forma de las angulas.

  2. Las anguilas pequeñitas se llaman ANGULAS. Lo que en este país se comercializa como “gulas” no es más que un sucedáneo barato fabricado a base de surimi (porque las auténticas angulas tienen un precio muy elevado).

    De nada.

    • De barato nada. es un auténtico abuso y una publicidad engañosa. Si coges un rollito y lo desmenuzas en tiras, y después las cocinas igual, saben lo mismo. El tinte alimentario de la rallita y los ojitos, se paga bien caro.

  3. Las gulas no son las hijas de las anguilas. Las angulas lo son. Las gulas son tristes imitaciones de plástico que no saben igual, pero que nuestro bolsillo agradece.

  4. gulas no se de donde viene, pero siempre se han llamado angulas, las crías recién nacidas de las anguilas,
    Si estamos hablando en ibérico castellano, es angulas, como pasa con calina, neblina debida al calor y no caiima, como algunos la llaman.

  5. supongo que cuando hablas de gulas, te refieres a las angulas. Las gulas son un sucedáneo y una marca comercial.
    Y debes referirte únicamente a algunos extranjeros, porque en Francia o Alemanian se comen habitualmente muchos de los productos que mencionas, visceras, morcillas, conejo, todo el cerdo o la vaca, etc.

  6. No me gusta nada esta costumbre de publicar artículos absolutamente indocumentados.
    Puedo pasar por alto afirmaciones como las referidas a los callos, que en realidad son disfrutados en innumerables países, aunque en muchos de ellos con otros nombres (mondonguito, por ejemplo). O la referencia a los percebes, que en países como Francia son mas apreciados incluso que en España. Pero lo que debería darte vergüenza es la parte dedicada a las gulas. Las denominadas “anguilas bebé” son las ANgulas, gula es una denominación comercial de un sucedáneo elaborado a base de harina de pescado.
    Estimado Pedro, admiro que hayas conseguido dedicarte a “… sobre todo, vivir” viajando, leyendo, viendo cine y series. Escribiendo cosas tan lamentables como esta publicación.
    Salu2

  7. 3. Gulas
    Es posible que el autor, por su edad o por lo que sea, ni siquiera haya conocido las angulas, prácticamente inexistentes en nuestra gastronomía -salvo en los entornos que sabemos y durante unas fechas limitadas- debido a su escasez y elevadísimo precio. Pero la persistencia en confundir ambos términos es ya endémica. Otro ejemplo de popularización a cambio de ignorancia. No te lo perdonaré jamás Aguinaga, jamás…

    • Créame. Hay muchísima gente, sobre todo joven, que no saben de la existencia de las angulas, yo las he comido en Donosti en 1974 como primer plato de menú del día; de Aguinaga (Guipuzca), lomo negro de cerca de 10 cm, como no las he vuelto a encontrar.

      • Y tanto que le creo, Jesús. Y es precisamente lo que pretendo decir, quizá de manera un tanto retórica. Confieso que nunca las encontré en un menú del día, ni siquiera en aquel pleistoceno tardío de 1974, pero sí le puedo decir que la última vez que accedí a semejante delicia fue a mediados de los 80 gracias a un generoso convite, procedentes del río Saja. Por cierto, mi mención a Aguinaga viene motivada por su inclusión en el nombre original del famoso sucedáneo, de hecho su precursor, tan artificialmente sabroso como lo pueda ser un foiegras barato o unas salchichas frankfurt o texmex, pero con el agravante añadido de su contribución a una ignorancia contrastable, como la que denota el autor del artículo, ciertamente un advenedizo a quien poco importa hablar de lo que sea y como sea. Un saludo.

  8. Muy mal, poco ha viajado este Sr. En Francia uno de los platos más apreciados en la cabeza de vaca y todas sus partes. En UK la morcilla se llama black pudding, y allí se inventó el pastel de liebre, en Italia los callos se llaman trippa, y se comen en todo el país, tanto de cordero como de vaca…, y no sigo.

Deja un comentario