Existen muchos motivos para que George Town sea considerada como una de las ciudades más interesantes del Sudeste Asiático, por algo fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en 2008. La capital de la isla de Penang, en el noroeste de Malasia, fue fundada por los británicos a finales del siglo XVIII y su estratégica ubicación como punto de conexión en pleno mar de Andaman entre China, el este y el oeste asiático la convirtió rápidamente en un importante puerto comercial, algo que dio lugar a su actual multiculturalidad tras generaciones de habitantes procedentes de India, China, Malasia e incluso Europa. Y el resultado de esta fusión ha sido una natural coexistencia y convivencia entre diferentes culturas, religiones y estilo de vida que sigue vigente hoy en día.

Tras ser nombrada Patrimonio de la Humanidad las autoridades comenzaron a hacer un buen lavado de cara a George Town. Se dio prioridad a la mejora de infraestructuras en la ciudad y a la renovación y rehabilitación de sus tesoros arquitectónicos, sobre todo en el centro histórico. Hoy en día es una delicia pasear por sus calles y ver que edificios que no hace muchos años estaban abandonados y en plena decadencia ahora lucen como nuevos manteniendo su estilo una vez que se han convertido en centros públicos para oficinas gubernamentales o actividades culturales. Al mismo tiempo se fueron arreglando esas fachadas de comercios y viviendas tan características del casco urbano, y también son palpables grandes avances en la canalización de las aguas, el alumbrado de sus calles y el transporte público.

Pero fue un proyecto especial el que causó una trascendencia que nunca hubieran imaginado y ha llegado a convertirse en una de las mayores atracciones turísticas de George Town. Se convocó un concurso con la intención de embellecer diferentes zonas de la ciudad a través del street art, esa forma de arte conocida como arte urbano o callejero. Una arriesgada apuesta que trataba de eliminar prejuicios sobre lo que algunos consideran un producto típico de barrios marginales llevado a cabo por jóvenes con problemas de integración, algo ilegal y relacionado con el vandalismo urbano que no hace otra cosa más que ensuciar el entorno. Y acertaron de pleno en su propuesta, quedó demostrado que el street art tiene la capacidad de poner dosis de colorido y belleza a paredes vacías, a la vez que da una oportunidad para que muchos artistas demuestren fuera de las galerías su desarrollo y creatividad.

Entre los artistas elegidos para la realización del proyecto destacan las obras del lituano Ernest Zacharevic, quien supo plasmar diversas escenas de la vida cotidiana de los niños de Penang. Sus murales se han convertido en lo más famosos y buscados por los visitantes en las calles de George Town ya que todas sus pinturas gozan de un toque original al haber añadido objetos reales tales como bicicletas, motos o columpios. A veces resulta complicado fotografiar su obra, sobre todo los fines de semana cuando más visitantes pasan por George Town y se forman grandes colas para sacarse una foto con los famosos niños de Ernest.

Otro de los trabajos imprescindibles de ver es el del caricaturista malayo Tang Mun Kian. En George Town cambió la tinta y el papel por las paredes y realizó sus divertidos dibujos en estructuras de hierro forjado pegado a las fachadas de la ciudad. Y lo más interesante es que en todos ellos hace una explicación escrita de la historia y cultura de Penang y sus diferentes calles. Recorrer el centro histórico buscando sus caricaturas es una forma muy divertida de conocer un poco mejor el estilo de vida de George Town y su excitante multiculturalidad.

Y gracias a este proyecto y el trabajo de estos dos artistas fueron saliendo a la calle muchas más obras de arte urbano, anónimos casi todos ellos que tuvieron la suerte de contar con el apoyo de las autoridades y la satisfacción de locales y visitantes. Hoy en día cualquier artista tiene plena libertad para mostrar su creatividad en las calles sin temor a ser detenido o multado por la policía y con la seguridad de que su trabajo no será borrado al día siguiente. George Town ha sabido demostrar que el street art es mucho más que cuatro garabatos con un spray.


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Nómada del siglo XXI, sin residencia permanente, vivo viajando, viajo viviendo.

4 Comentarios

  1. Muchas gracias, si algún día visitas George Town no olvides perderte en sus calles y encontrarte con ellas poco a poco. Curiosamente conocí a Ernest Zacharevic en persona hace un par de meses en el Chinatown de Kuala Lumpur. Un gran tipo, estaba trabajando en una de sus obras en un solar abandonado con un trozo de la carrocería de un antiguo bus escolar al que estaba añadiendo dibujos de sus típicos niños. Supongo que ya estará finalizada, si alguien la ha visto que nos lo comente.

  2. Así es, considero la pintura como obra de arte, y en estás fotos también puedes ver que a algunas de las pinturas se suman objetos reales. Por otro lado, el caricaturista Tang Mun Kian eligió en esta ocasión hierro forjado como expresión de arte. Gracias por tu aportación.

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