Durante el mes de julio de 2017, Greenpeace hizo público el informe «Protección a toda costa», realizado junto con el Observatorio de Sostenibilidad. Este estudio detallado, en el que se tienen en cuenta los tramos calificados de Dominio Público Marítimo Terrestre (DPMT), los espacios naturales protegidos, los hábitats de la Red Natura 2000 y las áreas de alta presión urbanizadora, alerta sobre las zonas costeras sin urbanizar que deben ser protegidas convenientemente y aquellas que han sufrido un alarmante impacto medioambiental.

Siendo conscientes de que, en algo más de dos décadas, la urbanización del litoral del país se ha incrementado un 57 %, hoy recorremos los distintos puntos en los que se localizan algunas de las mayores aberraciones de la costa española.

1El Algarrobico

Fuente: Flickr/Albert Aguilera

En plena área protegida del Parque Nacional del Cabo de Gata-Níjar, se comenzó a construir en el año 2003 el hotel El Algarrobico, en Almería (Andalucía). Ubicado a 20 metros de la orilla del mar, numerosas sentencias han determinado su ilegalidad por haber sido construido en suelo no urbanizable e invadiendo una playa pública. Aunque fue ordenada su demolición, esta todavía no se ha producido y la sentencia sigue pendiente de ser ejecutada.

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Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

2 Comentarios

  1. Ya apenas queda costa que devastar, pero como solo aspiramos a turismo propio de estercolero pues así nos va.
    Deprimente la imagen de toda esa gente que huye del hacinamiento de la ciudad para ocupar su metro cuadrado de playa rodeado de sombrillas, desagradables olores a frituras y música estridente por no hablar de otras cosas, pero ¿quien no va a volver de vacaciones sin presumir de moreno playero?.

  2. La codicia y zafiedad de nuestros promotores-constructores sólo es comparable con la corrupción e incompetencia de nuestros políticos. Y la estupidez de todos, dispuestos a matar la gallina de los huevos de oro.

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