El ferrocarril es sin duda un buen medio de locomoción. Lo podemos sufrir si lo utilizamos a diario para ir y venir del trabajo en horas punta. O disfrutar si lo elegimos para transportarnos cuando emprendemos un viaje. Sin embargo, no todos los trenes son iguales. Algunos pueden no estar en óptimas condiciones, otros tienen recorridos que parecen desafiar a la ley gravedad y están los que atraviesan zonas donde la naturaleza no parece del todo amigable con el hombre.

Hoy te proponemos una arbitraria selección de recorridos en tren hacia lugares más o menos maravillosos que solo son aptos para las personas viajeras más valientes. 

1Nariz del Diablo (Chimborazo, Ecuador)

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Si no sientes vértigo, este tren es para ti. Se trata de un recorrido turístico muy buscado por los viajeros de todo el mundo que se inicia en Alausí y culmina en Sibambe, pasando por la Nariz del Diablo, en la céntrica provincia de Chimborazo. El viaje dura unas dos horas y media, en las que el ferrocarril atraviesa en zigzag una pared de casi 90 grados, a unos 1800 metros sobre el nivel del mar. Sin duda es una obra maestra de la ingeniería. Además, las panorámicas que se observan de montañas y ríos son indescriptibles. Tienes que verlas. ¿Te parece peligroso? Ten en cuenta que es uno de los muchos tramos del antiguo ferrocarril trasandino que fueron reahabilitados para el turismo durante la presidencia de Rafael Correa.

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Si hace unos años alguien me hubiese dicho que acabaría cuidando niños en guarderías y escribiendo sobre lo humano y lo divino, me habría reído en su cara. Por aquel entonces trabajaba en televisión y fue lo único que supe hacer durante más de una década. Ahora me dedico a contar historias, viajar, leer, ver cine y series y, sobre todo, vivir. Si queréis, encontrarme, nos buscamos por los caminos.

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