Todo buen ciudadano bienpensante coincide, en cualquier lugar del mundo, que apropiarse de lo ajeno está mal. Sin embargo, existe un lugar donde el séptimo mandamiento del cristianismo es violado de forma constante y sin remordimiento aparente. Por eso, para intentar poner un poco las cosas en su lugar, hoy te contamos qué se puede robar y qué no en un hotel. Quizá nos hagas caso.

La verdad es que debería realizarse un estudio sociológico profundo para saber por qué existe esa compulsión de sustraer todo tipo de objetos que se encuentren en la habitación de esta clase de alojamientos. Y, si bien algunos de estos elementos están pensados para que el viajero se los lleve y realice, en cierta forma, publicidad para el hotel, la realidad es que una buena parte de los huéspedes se llevan y arramblan con todo lo que encuentran a su paso sin siquiera sonrojarse un poco.

Qué se puede robar y qué no en un hotel
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Algunas estadísticas señalan que el 71% de las personas que se han alojado en estos establecimientos admite haberse llevado alguna vez un objeto de valor. Y adivina quiénes encabezan el ranking de los que más “roban”. Pues sí, los españoles. Y, al mismo nivel, los argentinos. Luego siguen los norteamericanos. Entre los huéspedes que menos cosas sustraen de un hotel, por su parte, se encuentran los coreanos, chinos y noruegos.

¿Existe un límite entre qué se puede robar y qué no en un hotel?

Pero a todo esto, y pensando las cosas fríamente, ¿qué se puede robar y qué no en un hotel? Hagamos un repaso por los distintos elementos factibles de ser sustraídos de una habitación y otras dependencias y desmenucemos el asunto.

Partamos de la base de que el hotel dejará más o menos en claro todo lo que brinda al huésped como un beneficio extra, o un regalo con el que agasajarlo y agradecer su presencia y elección. En este ámbito entrarían:

Qué se puede robar y qué no en un hotel
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  • Útiles de aseo. Se da por descontado que los distintos artículos de higiene y tocador que ofrece el hotel son una tentación para el viajero y resulta, al fin y al cabo, un buen souvenir para que se lleve de recuerdo. Jaboncitos, cepillitos de dientes, sales de baño, cremas varias, etc.
  • Bloc de hojas, bolígrafos y otros pequeños objetos con el logo del hotel. Son una invitación a ser “decomisados”.  Y también son obsequios que obran como una estrategia de promoción. O quizá fueron hechos con la secreta ilusión de que los huéspedes se conformen con estos pequeños detalles y no quieran robar otras cosas.
  • Caramelos, bombones u otras golosinas que el hotel brinda a sus ocupantes, por lo general  envueltos en papel con marca propia incluida.
  • Dependiendo de la categoría del lugar, algunos regalos pueden ser más interesantes. Por ejemplo, algún simpático peluche o muñeco de tela, un calzado para entrar a la piscina, etc.

Y aquí paramos de contar sobre las cosas factibles de llevarse de un hotel, y entramos al terreno del todo vale, aunque no debería ser así. Entonces, reformulemos la pregunta: ¿qué se lleva la gente de un hotel y no tendría que  hacerlo? Pues casi todo. A saber:

  • Cuberterías, vasos, tazas, copas del restaurante. Si te quedas varios días hospedado, hasta puedes completar todo un juego de vajilla…
  • Toallas, albornoces y zapatillas. Y pensar que algunos incluyen en el equipaje ropa de baño para su higiene cotidiana y así evitar posibles contagios vaya a saber de qué. Sin embargo, otros parecen no sentir ese asquito. Una cadena hotelera llegó a contabilizar la pérdida de medio millón de toallas.
  • Jarrones y otras piezas de adorno, incluidos cuadros de dudoso gusto. Todo parece valer a la hora de terminar de decorar tu casa. O de ahorrarte la compra de un regalo.
Qué se puede robar y qué no en un hotel
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Los objetos más increíbles que los huéspedes sustraen de un hotel

Pero, a la hora de apropiarse de lo que no les pertenece, a algunos parece agarrarles una compulsión por el saqueo. Aunque cueste difícil de creer, existen personas que se han llevado de un hotel:

  • Carteles identificadores del desayuno. ¿Para qué los quieren?
  • Lamparillas de lectura y bombillas. Debe ser todo un espectáculo ver al huésped desenroscar estos elementos con prisas y esconderlos en su maleta antes de dejar definitivamente de la habitación.
  • Bolsas de tela para la ropa sucia. Y bueno, todo suma.
  • Pilas del mando a distancia.¿No será como demasiado?
  • Almohadas y edredrones. En fin, mientras que entren en la maleta y no seas descubierto…
Qué se puede robar y qué no en un hotel
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Y siguen las firmas. Completa tú el listado como quieras, que todo cabe.


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Si hace unos años alguien me hubiese dicho que acabaría cuidando niños en guarderías y escribiendo sobre lo humano y lo divino, me habría reído en su cara. Por aquel entonces trabajaba en televisión y fue lo único que supe hacer durante más de una década. Ahora me dedico a contar historias, viajar, leer, ver cine y series y, sobre todo, vivir. Si queréis, encontrarme, nos buscamos por los caminos.

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