La llamada “Praga del Báltico” destaca por su cuidado casco medieval con calles adoquinadas, torres y murallas. Pero la capital de Estonia es mucho más que una bella y conservada postal turística, y bien merece una visita. Te proponemos, entonces, las mejores opciones para disfrutar de dos días en Tallin.

Ubicada  estratégicamente a orillas del mar, la ciudad carga con una historia en la que se alternaron períodos de independencia con otros de dominación danesa, alemana, sueca o rusa. Esta mezcla de culturas dio como resultado que, a su gran patrimonio histórico, se sume una impronta moderna y cosmopolita.

Dos días en Tallin
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El casco viejo de Tallin, una bella invitación a viajar al medioevo

Para empezar nuestro recorrido, seguro resulta una buena elección su casco antiguo, declarado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, y donde por doquier encontrarás restaurantes, hoteles y tiendas de recuerdos.  Esta zona está rodeada de murallas con torres coronadas con almenas rojas. Una de ellas se encuentra junto a la entrada a la ciudad antigua, por la llamada puerta Viru.

Alrededor de la plaza central hay hermosas y coloridas edificaciones, entre las que destaca el estilo gótico del edificio del Ayuntamiento y su magnífica torre, a la que se puede subir para obtener bellas vistas de la capital de Estonia. Construido entre los siglos XIV y XV, además, puedes conocer algunas de sus salas interiores.

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Visita también la antigua farmacia Raeapteegi Hoone, inaugurada en 1422, y que aún hoy se jacta de conservar frascos originales.

Pero una de las fotos más típicas de esta ciudad antigua es, seguramente, el pasaje de Santa Catalina. Allí respiras medioevo en medio de sus arcos, mientras puedes observar el trabajo que se realiza en numerosos talleres artesanales, con tradicionales métodos para crear, entre otras cosas, artículos de vidrio, sombreros, mantas y cerámicas.

Recorre también la calle Pikk, que atraviesa buena parte de la ciudad vieja. Te encontrarás, por ejemplo, con la Casa del Gremio Mayor, una buena muestra del estilo tardogótico y hoy sede del Museo Estatal de Historia. También se erigen el edificio de la Hermandad de los Cabezas Negras, la Casa de las Tres Hermanas, el Gremio de San Canuto y el café Maiasmookk, la pastelería más famosa de Tallin.

Lugares que no te puedes perder si pasas dos días en Tallin

En un recorrido de dos días en Taillin es imposible no admirar sus construcciones religiosas. Por ejemplo, ascendiendo por unos callejones poblados de artistas hasta la colina de Toompea, llegarás a la Catedral Alexander Nevsky (1900). Se trata de una magnífica iglesia ortodoxa, cuyas negras cúpulas son el punto más alto de la ciudad.

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Diego Delso

Frente a ella se encuentra el magnífico edificio de correos, y muy cerquita la Catedral de Santa María (en un principio católica y luego luterana). Una de sus torres está coronada por una aguja barroca. En su interior hay gran cantidad de lápidas y sepulturas de personajes ilustres.

En esta zona también se erige el Castillo de Tallin, donde se pueden observar tanto restos de la construcción medieval, con su célebre torre, como su parte más moderna, hoy sede del Parlamento de Estonia.

Desde los miradores de Toompea, por su parte, conseguirás las mejores panorámicas de la ciudad, sobre todo al atardecer.

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Otro  punto de gran interés de Tallin es la Iglesia de San Olav, que destaca por su campanario de 124 metros de altura y desde el que también se obtienen hermosas vistas de la ciudad y, sobre todo, de sus murallas.

Ineludible es también una visita al barroco Palacio Kadriorg, muestra de lo que podría definirse como la extravagancia zarista. El lugar está rodeado de bonitos jardines y alberga la colección extranjera del Museo de Arte de Estonia.

Paseos intramuros y extramuros por esta verdadera perla del Báltico

Un recomendable itinerario por Taillin es el que se plantea alrededor de las murallas, tanto intramuros como extramuros.

Por dentro, además de talleres artesanales, irás encontrándote con las distintas torres defensivas. Muchas de ellas se han convertido en museos o tiendas. Una es la de Kiek in de Kok. Construida en 1475 y con 38 metros de alto, hoy es sede de un museo sobre los orígenes de la ciudad.

En el exterior de la ciudad se encuentra un camino para recorrer la zona de las murallas, acompañado de bellos jardines. Y caminando llegarás hasta la torre defensiva más imponente, llamada Margarita la Gorda. Data del siglo XVI. Tiene una altura de 20 metros y un diámetro de 25. Esta antigua prisión y almacén de armas y pólvora alberga en la actualidad el Museo de la Marina y el Mar.

La llamada Ciudad Nueva también ofrece bellas opciones para conocer. Por ejemplo, los numerosos mercadillos callejeros, como el del puerto, donde se  pueden adquirir dulces, licores, verduras, frutos secos, embutidos y salmón ahumado de manera tradicional (con pilas de leña). Si vas en Navidad, observarás una estampa espectacular y de libro.

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También puedes dar un paseo por la playa de Pirita, ubicada a unos 4 kilómetros de la zona céntrica. Además, hay un pequeño bosque, donde está el cementerio, y un bonito embarcadero.


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Si hace unos años alguien me hubiese dicho que acabaría cuidando niños en guarderías y escribiendo sobre lo humano y lo divino, me habría reído en su cara. Por aquel entonces trabajaba en televisión y fue lo único que supe hacer durante más de una década. Ahora me dedico a contar historias, viajar, leer, ver cine y series y, sobre todo, vivir. Si queréis, encontrarme, nos buscamos por los caminos.

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