Hong Kong, dos palabras que al pasar por nuestra mente nos transportan al instante a ese lugar repleto de rascacielos y su famoso skyline. Una metrópolis moderna, cosmopolita, limpia, ordenada y consumista donde parece que todo funciona a la perfección. Fue colonia británica hasta 1997, año en el que pasó a ser otra ciudad más de la China Continental, o mejor dicho, una Región Administrativa Especial, un calificativo que le permite seguir manteniendo una economía capitalista en el país comunista más grande y poderoso del planeta.

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Hong Kong – Foto de Oscar Presilla” width=”1000″ height=”665″ /> Skyline de Hong Kong – Foto de Oscar Presilla

No es una ciudad que resulte barata a viajeros con un presupuesto algo ajustado, pero su ubicación estratégica hace que muchas compañías aéreas utilicen su aeropuerto como escala para viajar a China o a algunos países del sudeste asiático. Y en ese caso es muy recomendable pasar allí unos días y conocer un poco lo más interesante de esta maravillosa ciudad, así que vamos a contar en este artículo qué se puede hacer y ver en Hong Kong durante una visita de tres o cuatro días.

Para empezar, aconsejo comprar nada más salir del aeropuerto la Octopus Card, una tarjeta pre pago que nos resultará muy cómoda a la hora de utilizar cualquier tipo de transporte como metro, bus, tranvía o los famosos Star Ferry que recorren por mar diferentes distritos e islas de Hong Kong. Además, también se pueden utilizar en algunos restaurantes, tiendas, cines, museos, parques temáticos o máquinas expendedoras. Se pueden recargar en cualquier oficina de las estaciones de metro e incluso en las tiendas Seven Eleven, y cuando abandonemos la ciudad nos devolverán en efectivo el saldo existente.

Un buen sitio para alojarnos y usar de campamento base es el distrito de Kowloon, una zona céntrica y muy bien comunicada. Nathan Road es la espina dorsal del barrio y en torno a ella encontraremos cantidad de hoteles, desde todo tipo de lujos hasta diminutas y baratas guesthouses en el macabro, pero curioso e interesante edificio de las Chunking Mansions. Para llegar a Kowloon desde el aeropuerto podemos tomar el metro o el bus A21 hasta la parada de Tsim Sha Tsui, el epicentro del distrito, un lugar lleno de comercios de todo tipo, restaurantes y bares con buen ambiente nocturno.

En Kowloon es imprescindible dar una vuelta por Avenue of Stars, un paseo marítimo donde las vistas de los rascacielos de Hong Kong Island son espectaculares, sobre todo a las ocho de la tarde cuando comienza el Simphony of Lights, un show en el que los edificios más emblemáticos se llenan de luces de neón y rayos laser acompañados de la música. La avenida es también una especie de versión del paseo de la fama de Hollywood llena de baldosas con las huellas de las manos de iconos del cine de Hong Kong como Jackie Chang y otros. Además, veremos una estatua de Bruce Lee donde hay que hacer cola si pretendemos sacarnos una foto junto al mítico actor y rey de las artes marciales.

Simphony of Lights - Foto de Oscar Presilla
Simphony of Lights – Foto de Oscar Presilla

Y cuando nos entre el hambre nada mejor que visitar el mercado nocturno de Temple Street, un lugar donde se puede comprar de todo, desde arte hasta falsificaciones, y en el que cada pocos pasos encontraremos tradicionales casa de té chinas o restaurantes callejeros a muy buen precio para degustar la deliciosa gastronomía cantonesa o simplemente sentarnos para ver la gente pasar mientras tomamos una cerveza Tsingtao bien fría.

Hong Kong Island fue el primer asentamiento británico de la ciudad, hoy en día es el centro financiero y un distrito de comercios de grandes marcas junto a algunos mercados tradicionales además de zonas residenciales de alto standing en lo alto de sus colinas. Se puede llegar desde Kowloon en metro bajo el mar, pero nadie puede abandonar esta metrópoli sin probar los Star Ferry, esos barcos que desde hace más cien años y a un precio baratísimo llevan pasajeros durante todo el día entre todas las islas y el continente. Podemos recorrer las principales calles de Hong Kong Island en sus famosos tranvías allí presentes desde la era británica, aunque ahora estén más modernizados y llenos de publicidad. Y hasta existe la posibilidad de subir a los pisos superiores de sus rascacielos más impactantes desde donde las vistas son extraordinarias.

Hong Kong - Foto de Oscar Presilla
Hong Kong – Foto de Oscar Presilla

Pero la principal atracción de este distrito es subir hasta la cima de la colina Victoria en el Peak Tram, un funicular que lleva funcionando día a día desde finales del siglo XIX. Desde arriba se pueden observar unas vistas perfectas de la metrópoli, siendo quizás más interesantes a partir de la puesta de sol, cuando todos los edificios se llenan de luz y color. En Victoria Peak no falta su centro comercial repleto de tiendas de souvenirs y restaurantes.

Y al contrario de lo que algunos piensan, esta ciudad no es solo Kowloon y Hong Kong Island, existen otras muchas islas donde se puede ver la influencia de la China tradicional en pequeñas aldeas pesqueras, así como bonitas playas y zonas verdes llenas de vegetación y naturaleza. La más conocida, debido al aeropuerto internacional y al Disneyworld más grande de Asia, es la isla de Lantau. Merece la pena pasar un día de relax allí subiendo por encima de la jungla hasta el monasterio de Po Lin en el el Cable Car para ver el enorme buda de Tian Tan, y después bajar en bus hasta Tai O, una vieja aldea de pescadores Tanka donde comprobaremos que siguen su apacible vida como antes, viviendo en sus sencillos palafitos sobre el río, moviéndose en bicicleta y charlando tranquilamente en alguna casa de té.

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Hong Kong - Foto de Oscar Presilla
Hong Kong – Foto de Oscar Presilla

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Nómada del siglo XXI, sin residencia permanente, vivo viajando, viajo viviendo.

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