El verano siempre es buena excusa para hacer un viaje, pero el destino que te proponemos hoy es digno de visitarse en cualquier época del año. Y es que su belleza natural, su patrimonio histórico y arquitectónico y sus generosas ofertas culturales, gastronómicas y de ocio, justifican recorrer Mallorca con tiempo y sin perder detalle… a pesar de algún alemán que otro que se pasó con el alcohol.

La mayor de las Baleares, más allá de sus lugares bien reconocidos, presenta en sus 3.640 kilómetros cuadrados un inmenso abanico de posibilidades para tu disfrute: playas, montañas, cuevas, pueblos pintorescos, museos, iglesias y otros monumentos que seguro no te resultarán indiferentes.

1Recorre Palma, la magnífica capital de Mallorca

Wikimedia José Luis Filpo Cabana

Palma, la capital mallorquina, es el punto ideal para empezar este itinerario, dadas las múltiples opciones que ofrece a sus visitantes. Durante el día puedes perderte por sus estrechas calles céntricas y descubrir sus antiguas edificaciones. Pero cuando cae el sol, la ciudad te invita a disfrutar de su famosa vida nocturna.

En los alrededores de la Plaza Mayor, en el casco antiguo, además de un gran número de tiendas y locales gastronómicos donde deleitarte con las especialidades de la isla, encontrarás galerías de arte y museos con una interesante cartelera cultural.

Pero entre las cosas que no deberías perderte en Palma, te recomendamos su catedral, todo un icono gótico del Mediterráneo. Su majestuosa estructura domina la ciudad y su interior es digno de admirarse, desde la Puerta del Mirador hasta la Capilla de la Trinidad, sin olvidar su Museo Gótico.

Siguiendo con este estilo arquitectónico, debes visitar también el Palacio Real de la Almudaina (1281). Por su parte, el castillo de Bellver, emplazado en un bosque de pinos sobre la Bahía de Palma, data del siglo XV y destaca por su magnífico patio central, las cuatro torres cilíndricas que lo rodean y por las hermosas vistas que se aprecian desde sus almenas.

Qué ver en Mallorca
Wikimedia Wolfgang Moroder

Tampoco dejes de recorrer algunos de los bellos patios que engalanan la ciudad, construidos entre los siglos XV y XVII. Hay una “ruta” para ello. O mejor, descúbrelos al azar. Otro imperdible es el Paseo Marítimo en el puerto de Palma.

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Si hace unos años alguien me hubiese dicho que acabaría cuidando niños en guarderías y escribiendo sobre lo humano y lo divino, me habría reído en su cara. Por aquel entonces trabajaba en televisión y fue lo único que supe hacer durante más de una década. Ahora me dedico a contar historias, viajar, leer, ver cine y series y, sobre todo, vivir. Si queréis, encontrarme, nos buscamos por los caminos.

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