En un tiempo en el que muchos sueñan con enormes mansiones con piscina y amplios jardines, en las que acumular numerosos bienes materiales, surgió hace unas décadas un movimiento que aboga por la sencillez y la calidad de vida, a través de casas pequeñas en las que vivir, aunque con todas las comodidades de la vida moderna.

Más económicas que cualquier otro tipo de vivienda en propiedad, y con unos diseños cada vez más bonitos y vanguardistas, las minicasas de esta iniciativa surgida en Estados Unidos constituyen el epicentro de un movimiento que empieza a expandirse por el mundo. Hoy te contamos todo lo que debes saber sobre el movimiento Tiny House.

El origen

Fuente: Flickr/lawepw

El movimiento Tiny House o Pequeñas Casas surgió a finales de la década de los noventa del siglo XX, en Estados Unidos, a raíz de la publicación del libro The Not So Big House de la arquitecta Sarah Susanka, quien explica las ventajas de este modo de vida en el que se reside en las minicasas.

Por aquellos años, en Japón también comenzó a surgir la idea de estas viviendas de pequeño tamaño adaptadas al entorno y con precios más económicos, aunque también las hay diseñadas a todo lujo. Se las llamó microcasas (kyosho jutaku).

La filosofía

Cabaña
Fuente: Flickr/Ben Chun (CC BY-SA 2.0)

El movimiento Tiny House se caracteriza por una filosofía basada en la sencillez y en el respeto al medio ambiente, con la finalidad de minimizar los recursos y contaminar lo menos posible, ya que las viviendas están construidas con materiales ecológicos y ocupan muy poco espacio.

De igual modo, sus seguidores consideran que simplificar el lugar en el que uno vive, agranda y enriquece la vida, ya que se gestiona mejor el espacio, se tiene más libertad, no se acumulan cosas innecesarias y se fomenta un ahorro que posibilita disfrutar de otras experiencias vitales.

El tamaño

Tiny house
Fuente: Wikimedia/By Guillaume Dutilh CC BY-SA 4.0

Recordemos que allá por los años setenta del siglo XX, el tamaño de las casas estadounidenses rondaba los 165 metros cuadrados, y en el año 2007 ya alcanzaba los 230 metros cuadrados, con el incremento de precio y de costes de mantenimiento que supone cualquiera de esas viviendas.

Por el contrario, el tamaño de las minicasas oscila entre los 16 y los 50 metros cuadrados, y su estética, aprovechando un diseño vertical, aprovechando al máximo el espacio, es de lo más diversa según los gustos de cada cual. Como resultado, es posible encontrar desde aquellas que lucen un aspecto colonial y algunas que asemejan tradicionales casitas de campiña inglesa, hasta cabañas y otras de estética más vanguardista. Además de ello, muchas se construyen sobre ruedas, por lo que pueden trasladarse a cualquier sitio al ser remolcadas con un vehículo.

Las minicasas en Europa

Wikkelhouse
Fuente: www.wikkelhouse.com

Este movimiento estadounidense ha ido extendiéndose por todo el mundo y se está difundiendo ampliamente en Europa. Entre otros muchos ejemplos, en Alemania se encuentran proyectos como la Casa Micro Compacta (Micro Compact Home) del arquitecto Richard Horton y la Universidad de Múnich, donde se ha hecho una pequeña villa para estudiantes con cinco minicasas.

En Austria, Peter Jungman diseñó y construyó el Ufogel, una microcasa de 45 metros cuadrados que funciona como hotel en el Tirol. Y en Ámsterdam, el estudio Fiction Factory fabrica la Wikkelhouse , una microcasa modular de cinco metros cuadrados, construida con fibra de cartón virgen escandinavo y paneles y listones de madera.

Normativa en España

Tiny House
Fuente: Flickr/lawepw

En España, también existen estudios y empresas, principalmente en Madrid y Barcelona, que se encargan de diseñar y construir las minicasas, aunque el movimiento Tiny House todavía no haya tenido demasiado eco en el país. Tanto es así que existe un vacío legal sobre este tipo de construcciones, y no se encuentra normativa específica al respecto.

No obstante, en el caso de ser transportables y no estar ancladas al suelo, las minicasas se consideran bienes muebles, al igual que las caravanas, por lo que no habrá que acometer tantos trámites administrativos como a la hora de construir una vivienda convencional, aunque sí harán falta ciertos permisos. Según donde vayamos a ubicar la microcasa, será necesario informarse de la legislación específica del municipio y comunidad autónoma para asegurarnos de no tener problemas y solicitar las oportunas licencias. Para ello, deberemos conocer con seguridad si se trata de una casa móvil o no, y el tipo de suelo en el que deseamos instalarla.


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Escritora y redactora gallega. Autora de los libros Las nueve piedras y El Libro del Único Camino, así como de numerosos relatos en revistas de género, colabora asiduamente con sus artículos y columnas de opinión en diversos medios digitales. Con la pasión y la curiosidad que la caracterizan, descubre el mundo a través de su historia, su cultura, sus lugares y sus gentes para difundir y compartir todo tipo de sensaciones y hallazgos. Porque todo viaje comienza con un solo paso.

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