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Illa sale vivo de los reproches de las derechas y el independentismo en el último debate en Catalunya

Los pactos electorales centran gran parte del debate de TV3, que se celebra a cinco días de unas elecciones que entrañan el peligro de sumir a Catalunya en el bloqueo político.

Aragonès Illa Rull
De izquierda a derecha, Pere Aragonès, Salvador Illa y Josep Rull. Quique García / EFE

El debate de TV3 es la última curva antes de la gran recta final hacia la línea de meta del 12 de mayo. Salvador Illa, primero destacado en todas las encuestas, ha sido el principal foco de críticas en el que han convergido la mayoría del resto de los candidatos. Tanto el Partido Popular y la extrema derecha de Vox, como Esquerra y Junts per Catalunya han aprovechado las dos horas y media que ha durado la conversación a ocho bandas para reprochar distintas cuestiones al socialista. El debate, con todo, ha tenido altibajos, pero se ha endurecido especialmente en materia de lengua y políticas sociales.

Illa ha dado, incluso, dos noticias la noche de este martes y ha sido el único en hacerlo. Con ellas busca dar un nuevo golpe de efecto a la campaña. En caso de alcanzar la presidencia de la Generalitat, el exministro de Sanidad nombrará consellera de Interior a la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, Núria Parlón, y director general de los Mossos d'Esquadra a Josep Lluís Trapero.

Con entre un 30% y un 40% de indecisos según los sondeos, el debate de la Televisió de Catalunya, el último de la campaña, es un elemento crucial para los partidos a efectos de pescar votos en los caladeros ajenos y, sobre todo, de espolear a los potenciales votantes propios.

Por eso, durante el debate, también han entrado en el cuerpo a cuerpo Pere Aragonès y Josep Rull, representante de Junts per Catalunya en sustitución de Carles Puigdemont. Ambos candidatos independentistas han discutido sobre los escenarios que se abren, en relación al procés, tras la Ley de Amnistía, que ha tenido un protagonismo ínfimo en la conversación. Prácticamente solo la ha recordado el candidato de Ciudadanos, Carlos Carrizosa, que ha vestido una camiseta con el emblemático corazón de la formación —con las banderas española, catalana y europea en el interior—, pero extraordinariamente grande.

Illa y Jéssica Albiach (Comuns-Sumar), muy activa en materia de políticas sociales y cambio climático, se han mostrado especialmente abiertos a los pactos. "¿Cree usted que Junts puede darle fiabilidad?", ha preguntado Illa a Aragonès nada más comenzar el debate. Es, aunque de forma velada, una invitación a apoyarlo a él, a Illa, si, como dicen la mayoría de las encuestas, el 12M dibuja un escenario en el que PSC, Comuns y ERC pueden gobernar con un tripartito de izquierdas. Nada ha quedado claro en ese terreno.

Reparto de culpas con la sequía

Illa Aragonès se han enzarzado ya en los primeros compases de la noche. Ambos candidatos saben que se disputan una parte de su electorado. El socialista y el republicano han protagonizado varios choques muy ásperos, algunos de ellos en materia de sequía e infraestructuras

Aragonès ha afeado a Illa que el Gobierno de Pedro Sánchez, del que el socialista fue ministro y con el que mantiene una estrecha relación, "tiene proyectos encima de la mesa" para poner soluciones al problema de la sequía en Catalunya a los que no habría hecho caso. Ha mencionado, entre otras cosas, "la desalinizadora de la Tordera".

Illa, por su parte, ha dejado caer que el Govern que ha dirigido Aragonès usa el comodín de que "cuando algo no se hace en Catalunya, es que la culpa es de otro". Ha remarcado que en los últimos diez años no se ha hecho el trabajo suficiente y ha especificado el déficit en la instalación de desaladoras y los trabajos en el canal de Urgel.

Rull ha lamentado que no se pusiera en marcha "la hoja de ruta" que dejó el Gobierno de Puigdemont en materia hídrica, mientras que Albiach ha calificado el uso de energías renovables de "lamentable". Aragonès ha subrayado que Catalunya es el séptimo territorio del Estado en dicho campo.

La lengua catalana enciende el debate

Hasta ese punto, los candidatos mantenían el debate en un tono más o menos sosegado, a pesar de las continuas discrepancias y reproches. La conversación se ha encendido cuando ha entrado en escena la lengua catalana. Ha sido Alejandro Fernández, candidato del Partido Popular (PP), quien ha levantado primero el tono. Ha señalado que las políticas de inmersión lingüística están haciendo el catalán "antipático".

Aragonès se lo ha afeado y ha puesto en valor la inversión de su Govern en el audiovisual en catalán. Rull ha señalado directamente a Illa, a quien ha acusado de haber alejado el PSC que él dirige de otro que el posconvergente considera más amable y comprometido con el catalán. Ha puesto como ejemplo el del expresident Pasqual Maragall.

Vivienda y seguridad

El bloque de las políticas sociales ha sido especialmente incómodo para Aragonès. Albiach ha aseverado que el país ha "fracasado" a nivel de vivienda. Es una idea que ha apuntalado Laia Estrada, candidata de la CUP, que ha puntualizado que, solo durante la mañana de este martes, "ha habido 17 desahucios en Barcelona". También ha criticado al candidato de ERC por desatender los servicios sociales: "Quien usa servicios privados es porque los públicos no están funcionando".

La seguridad también ha aparecido en el debate, especialmente de la mano de Ignacio Garriga (Vox). El candidato de la extrema derecha ha vinculado el eventual aumento de la inseguridad de las mujeres en las calles de Catalunya con el crecimiento de la población islámica. Es una idea que todos los candidatos han rechazado en rotundo. "Es un racista", le ha llegado a espetar Josep Rull, que ha reconocido que la seguridad es mejorable, pero que no tiene que ver con la inmigración.

No ha faltado el intercambio de opiniones acerca de la educación, un tema muy candente tras los malos resultados de Catalunya en los informes PISA. Los candidatos han coincidido en que algo se ha hecho mal, pero no han asumido responsabilidades. Aragonès ha insistido en que parte de la solución pasa por que todos los impuestos que se recaudan en Catalunya se queden en Catalunya, lo que constituye un gran punto de fricción con Salvador Illa. 

Las posiciones tras el debate han quedado, si cabe, más enrocadas y férreas que antes. Poco o nada se ha avanzado en términos de pactos postelectorales. En el último tramo, eso sí, tanto Aragonès, como Rull han descartado al cien por cien pactos con el partido de extrema derecha Aliança Catalana

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