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El 31 de julio, nuevo plazo límite para lograr un mínimo de acuerdo

EFE

Bélgica tiene en el 31 de julio un nuevo plazo límite para intentar lograr una base mínima de acuerdo sobre la reforma institucional si no quiere que la grave crisis política empeore aún más.

El último día del mes es la fecha en que el trío de "mediadores" debe presentar un informe con las líneas generales de una gran conferencia que debe trazar los perfiles de la reforma, pero también es el día del ultimátum fijado anoche por un partido nacionalista flamenco aliado del primer ministro, Yves Leterme.

Mientras tanto, Leterme, cuya dimisión rechazó el Rey el jueves, continuará al frente del Gobierno ultimando los detalles de un plan de medidas económicas y sociales que ayuden a los belgas a capear la crisis económica y sus consecuencias.

El pequeño partido nacionalista flamenco N-VA, socio de coalición de los democristianos (CD&V) de Leterme, ha impuesto el próximo día 31 como límite ineludible para lograr un acuerdo.

El N-VA dijo en la noche del viernes que su partido -cuyo objetivo final es una separación pacífica de Flandes- busca "garantías" de que los francófonos aceptarán negociar algunos de los asuntos más espinosos que enfrentan a las comunidades, como la separación del distrito electoral Bruselas-Halle-Vilvoorde (BHV).

"Es la última oportunidad. Los francófonos nos tendrán que decir cómo quieren las cosas", advirtió el presidente de la pequeña formación nacionalista, Bart de Wever.

El N-VA, al que su alianza con los democristianos ha convertido en árbitros de la situación -según acusan los francófonos-, interpreta así su versión de lo que debe ocurrir a fin de mes.

El plan trazado por el rey Alberto II para tratar de salir de la crisis, divulgado en la noche del jueves, establece que Leterme siga al frente del Gobierno y la creación de un grupo de tres "mediadores".

Este grupo debe presentar el 31 de julio un informe que apunte posibilidades de lograr soluciones, en concreto el compromiso de flamencos y francófonos a negociar a fondo y las líneas generales de una gran conferencia: sobre todo la composición del grupo negociador y el calendario.

Los tres mediadores son el ex presidente de la región-capital de Bruselas, François-Xavier de Donnea, el europarlamentario valón Raymond Langendries y el presidente de la comunidad germanófona, Karl-Heinz Lambertz.

El cometido de estos tres "sabios", apreciados por sus habilidades negociadoras y su conocimiento de la compleja estructura federal belga, será buscar "garantías para que pueda abordarse de forma creíble un diálogo institucional", según había explicado el comunicado de Palacio que los nombró.

La crisis política protagonizará la fiesta nacional de Bélgica, que se celebra el próximo lunes con un desfile militar en el centro de Bruselas bajo la presidencia del Rey, que pronunciará un discurso al país mañana, domingo, que promete ser seguido con mucha más atención que en otras ocasiones.

Cuando Leterme presentó su dimisión, en la medianoche del lunes pasado, el Ejecutivo de coalición de cinco partidos tenía prácticamente concluido un plan de medidas sociales y económicas, que incluían ayudas a la contratación y menores cargas para las empresas.

También se preveía una reducción de la fiscalidad de las rentas bajas y medias, así como una mejora de las pensiones más reducidas, según el documento, que publica hoy por el diario "Le Soir".

Desde las últimas elecciones nacionales, celebradas en junio de 2007, el país ha vivido en una inestabilidad constante debido a la incapacidad de las dos comunidades principales para ponerse de acuerdo sobre una nueva fase de descentralización, exigida por los flamencos y vista con reticencias por los francófonos.

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