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Abren los colegios electorales islandeses para los comicios presidenciales

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Los colegios electorales en Islandia abrieron hoy sus puertas a las 09.00 hora local (GMT) para las elecciones presidenciales en las que el actual jefe del Estado, Ólafur Ragnar Grímsson, se perfila como claro favorito.

De ganar, el presidente asumiría su quinto mandato, algo que nadie antes ha logrado en los 68 años de independencia de este país nórdico.

Según una de las últimas encuestas de la consultora Gallup para la televisión pública RÚV, el 50,8 % de los islandeses votaría por Grímsson, mientras que el 33,6 % lo haría a favor de su principal rival, la periodista Thóra Arnórsdóttir.

En tanto, un sondeo realizado por el periódico "Fréttabladid" y la cadena privada Stöd 2, señala que incluso el 57 % de los islandeses está a favor de que el actual presidente repita en el cargo, mientras que el 30,8 % apoyaría a Arnórsdóttir.

Mientras, los otros cuatro candidatos no tienen posibilidades reales de plantarle cara al veterano presidente, que ha sabido remontar una situación inicialmente adversa.

Hace un mes era Arnórsdóttir la que encabezaba los sondeos, pero Grímsson lanzó una táctica agresiva que le ha permitido dictar los asuntos a discutir en la campaña, centrada en el ingreso en la unión Europea (UE) o la reforma del sistema de cuotas pesqueras, cuestiones más propias de unos comicios legislativos.

Los colegios electorales, a los que han sido convocados los 235.784 ciudadanos con derecho a voto, cerrarán sus puestas a las 22.00 hora local (GMT), y se espera que una hora más tarde se den a conocer los primeros resultados.

El papel del presidente en Islandia es similar al de un rey en una monarquía parlamentaria, pero el actual jefe de Estado lo ha dotado de un mayor protagonismo, sobre todo cuando usó el derecho a veto para forzar dos referendos en 2010 y en 2011 sobre un acuerdo para indemnizar a ahorradores extranjeros del banco Icesave.

Las leyes fueron rechazadas en las consultas populares y eso le permitió presentarse como defensor del país frente a los intereses extranjeros, a pesar de haber jugado antes un papel activo en apoyo a los magnates que llevaron a Islandia al borde del colapso y que una comisión parlamentaria lo criticó duramente por ello.

Grímsson, que inicialmente dijo que no se presentaría a la reelección, volvió a mostrar su habilidad política al hacer girar el debate en torno a la UE, asunto delicado en un país que negocia su ingreso con Bruselas, pero donde la población está mayoritariamente en contra por el recelo a perder independencia y ceder sus recursos pesqueros.

Así, se ha erigido otra vez en defensor de los intereses de Islandia, desoyendo las críticas de sus adversarios por exceder sus funciones y politizar el papel del presidente.

Con su ataque frontal a Arnórsdóttir, a quién acusa de ser un "títere" de la primera ministra, la socialdemócrata Jóhanna Sigurdardóttir, ha querido atraer a los votantes conservadores y aprovechar la impopularidad creciente del Gobierno, aunque él mismo procede originalmente del centroizquierda.

Arnórsdóttir ha optado por no responder a los ataques, en parte porque dio a luz a su tercer hijo en mayo, pero también como resultado de una estrategia estudiada de mantenerse al margen de las críticas, como hizo el "Mejor Partido" del humorista Jón Gnarr hace dos años para conquistar la alcaldía de Reikiavik.

Pero a la vista de su caída en las encuestas no parece haber sido la táctica más acertada en esta ocasión.

Frente a la figura de líder experimentado y patriota de Grímsson, que además cuenta con una base electoral sólida y un fuerte apoyo económico, Arnórsdóttir se ha presentado como la imagen de la renovación y del ascenso de las mujeres frente a la cultura masculina que algunos asocian a la crisis económica.