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Último adiós a uno de los símbolos de la lucha contra el amianto

Este lunes ha tenido lugar el funeral del militante de CCOO Eusebio Pabola, víctima de un mesotelioma. Su familia denunciará por “daños y perjuicios” a la empresa en la que trabajó durante casi tres décadas.

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Esquela de Eusebio Pabola. /ELCORREO

La sangría continúa. El dolor, también. En estas primeras semanas de 2015 ya son seis los trabajadores vascos muertos por culpa del amianto, una peligrosa sustancia que se respiró durante décadas en fábricas y talleres de Euskadi. El último en caer ha sido Eusebio Pabola, un histórico militante de CCOO que luchó hasta el último día de su vida para conseguir que las empresas reconozcan su responsabilidad en miles de casos de mesotelioma maligno, un tipo de cáncer provocado por el amianto.

Al anochecer de este lunes, familiares y compañeros de militancia de Pabola le daban su último adiós en la iglesia del barrio bilbaíno de Zurbaranbarri. Hasta allí se desplazaron varios integrantes de la Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi (ASVIAMIE), una organización impulsada por el trabajador fallecido para luchar por los derechos de las personas enfermas. Tampoco faltaban sus viejos amigos de CCOO, quienes a través de un comunicado reivindicaron la “rebeldía y lucha contra la injusticia” que caracterizaba a este afiliado.

El último en caer ha sido Pabola, un histórico militante de CCOO que luchó para conseguir que las empresas reconozcan su responsabilidad en los casos de mesotelioma maligno, provocado por el amianto.


Pabola había estado en contacto con el amianto durante los 28 años que trabajó en la empresa Montero Kaefer de Arrigorriaga (Bizkaia). “En ese tiempo ligado a CCOO de Euskadi, participó en la negociación colectiva sectorial y se implicó en las tareas sindicales de la Federación de Construcción, hasta que una asbestosis le imposibilitó para seguir trabajando. Más tarde le afectó un mesotelioma pleural”, destacó este sindicato.

Entonces comenzó la batalla judicial para tratar de conseguir el reconocimiento de la enfermedad profesional. Además, el trabajador denunció la ausencia de medidas de seguridad en esa empresa, algo que se repitió en las numerosas fábricas que emplearon el amianto en sus procesos de producción. No en vano, diversos estudios indican que el goteo de muertes en Euskadi continuará de forma dramática en los próximos 20 años, hasta alcanzar cerca de 20 mil fallecimientos por esta causa.


El silencio de las instituciones

“Nuestro compañero Eusebio consiguió el reconocimiento de enfermedad profesional, así como un recargo de prestaciones a la empresa por la falta de seguridad. Pero esta historia no terminará aquí: ahora su familia pondrá en marcha una reclamación por daños y perjuicios”, adelantó a Público Jesús Uzkudun, un veterano militante de CCOO que también forma parte de Asviamie. Allí compartió trinchera con Pabola, por lo que su muerte le ha afectado particularmente. “Era un referente en esta lucha”, señaló.

Entre la tristeza y la rabia, Uzkudun advirtió que las instituciones “continúan ignorando este drama, y eso es realmente escandaloso”. Las cifras también lo son. A lo largo de 2014, 24 trabajadores vascos murieron por culpa del amianto. Las seis muertes acumuladas en las primeras siete semanas del año hacen prever un 2015 cargado de esquelas como las que este domingo publicaba la prensa de Euskadi. “Don Eusebio Pagola Aguirre. Víctima del amianto”, rezaba la nota fúnebre. Conseguir ese título le costó varios años de lucha.

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