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Uno de 8 adolescentes abusa de analgésicos de venta bajo receta

Reuters

Por Genevra Pittman

Uno de cada ocho adolescentesutilizó poderosos analgésicos sin que un médico se los hubieserecetado y muchos de ellos comienzan a hacerlo más precozmenteque lo que se creía.

Esto surge de dos encuestas nacionales sobre el uso deanalgésicos de venta bajo receta entre los adolescentes. Esosproductos incluyen fármacos como la oxicontina y la codeína.

En las dos últimas décadas, el uso médico y recreativo deesos opioides creció en Estados Unidos. También aumentó lamortalidad por sobredosis de analgésicos.

Los CDC estiman que 14.800 estadounidenses murieron porsobredosis en el 2008, esto es tres veces más que hace 20 años.

"El uso no médico de medicamentos de venta controlada (entrelos adolescentes) superó al de casi todas las drogas, excepto lamarihuana", indicó el pediatra Robert Fortuna, del Centro Médicode University of Rochester, Nueva York. "Es una tenedenciaalarmante", agregó.

Fortuna, que no participó del estudio, señaló que cada vezmás médicos les recetan a los niños analgésicos poderosos paratratar el dolor de espalda o rodilla. Algunos de esos fármacospasan a tener un uso recreativo. "La mayoría de estos niños siguen tomando los medicamentossegún la indicación médica", dijo Sean Esteban McCabe, deUniversity of Michigan, Ann Arbor, y que dirigió uno de los dosnuevos estudios.

Con su equipo, analizó las respuestas de una encuesta a unos7.400 estudiantes secundarios entre el 2007 y el 2009.

El 13 por ciento de ellos, que concurrían a 135 escuelaspúblicas y privadas, dijo que alguna vez había utilizadoanalgésicos de venta bajo receta por motivos que no eranclínicos, como para sentirse mejor o aliviar algún dolor sincontrol médico.

Esos adolescentes eran más propensos a fumar marihuana,tabaco o darse atracones con el alcohol que los que sólo habíantomado los medicamentos con control médico o que no los habíanutilizado.

La mayoría de los que habían utilizado los fármacosrecreativamente había tenido acceso a esos productos porindicación médica debido a alguna enfermedad. Los adolescentescontinúan tomando las píldoras sobrantes o las obtienen defamiliares o amigos a los que se les recetan.

"Existiría una actitud bastante informal frente a laconducta de compartir medicamentos que pueden generar adicción",dijo McCabe. "Algunos adolescentes toman opioides paraautotratar el dolor, cuando lo mejor para ellos sería que unprofesional controle ese dolor", agregó.

Otra encuesta a adolescentes y jóvenes de entre 12 y 21 añosreveló que la mayoría había adoptado el hábito de tomaranalgésicos a los 16 o 17 años, y no al terminar el colegiosecundario como habían sugerido estudios previos.

A los 16, uno de cada 30 o 40 adolescentes había probado suprimer analgésico sin indicación médica, según publica el equipode James Anthony, de Michigan State University, East Lansing, enArchives of Pediatrics & Adolescent Medicine, junto con elestudio de McCabe.

Muchos menos, en cambio, habían comenzado a experimentar conesos medicamentos en el grupo de los que nunca los habíanutilizado recreativamente. En la encuesta participaron 120.000adolescentes y jóvenes.

Para Anthony, los resultados sugieren que los programasorientados a mantener a los jóvenes alejados de los analgésicosdeberían comenzar en los primeros años del colegio secundario.

Si no, "estamos perdiendo una oportunidad para prevenir elproblema del abuso de medicamentos en los primeros años de laadolescencia", agregó.

La cantidad (13 por ciento) de estudiantes del último añodel secundario que había utilizado analgésicos sin un motivoclínico es más baja que la registrada en algunas comunidades,como Detroit.

Por lo tanto, el equipo de McCabe recomienda que lasescuelas y las comunidades realicen sus propios relevamientospara determinar si el abuso de medicamentos es un problema ensus poblaciones antes de tomar alguna medida.

FUENTE: Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine,online 7 de mayo del 2012.

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