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Ahmadineyad buscará en Sudamérica un respiro frente a la presión internacional

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El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, bajo la amenaza de sanciones externas más duras y con una conflictiva situación interna, inicia mañana lunes una gira por Sudamérica en busca de ayuda para hacer frente a presión internacional.

El mandatario iraní llegará el lunes a Brasil tras una breve escala en Senegal, después viajará por primera vez a Bolivia y culminará su periplo en Venezuela, su mejor aliado en la zona.

"Es una visita estratégica. Se van a concretar acuerdos y abrir otros campos de colaboración y entendimiento con países que son amigos, tanto en el terreno político como económico", explicó a Efe Ali Akbar Javanfaker, asesor de Prensa Internacional de la presidencia iraní.

El objetivo no declarado es, sin embargo, buscar nuevas vías de escape para no quedar aislado y nuevos mercados ante la amenaza de Estados Unidos de imponer medidas punitivas más fuertes, si el régimen de los ayatolá no responde de forma positiva a la enésima propuesta nuclear.

A mediados de octubre, Washington, París y Moscú propusieron a Teherán enviar su uranio al 3,5 por ciento al exterior y recuperarlo tiempo después enriquecido al casi 20 por ciento.

La semana pasada, y ante la ausencia de una respuesta oficial, el presidente estadounidense, Barack Obama, advirtió al régimen teocrático iraní que si mantiene su actitud deberá hacer frente a las consecuencias.

Hasta la fecha, Irán solo ha contestado de palabra y ha sugerido que en ningún caso está dispuesto a ceder su uranio y que rechazará de nuevo el acuerdo.

La cuestión nuclear y la posibilidad de las sanciones serán dos de los temas destacados en la reunión que Ahmadineyad mantendrá con su anfitrión, Luiz Ignacio Lula Da Silva, confirmaron a Efe fuentes de las dos naciones.

"Queremos abrir una nueva fase en las relaciones y confirmar lo que ya tenemos. Se tratará la relación bilateral, pero también cuestiones regionales e internacionales y el tema de la energía nuclear", afirmó Javanfaker.

Irán confía en la postura de Lula, que ha defendido el derecho de Irán a la energía atómica siempre que sea para uso civil y se ha mostrado reticente a las sanciones económicas a un país con el que Brasil no esconde que desea ampliar al máximo su relación comercial.

Diplomáticos brasileños destacados en la capital iraní revelaron a Efe que uno de los asuntos a tratar durante la visita serán los mecanismos para eliminar las trabas financieras que las sanciones ponen al comercio bilateral.

Según cifras oficiales, la balanza entre ambos países se cifra en unos 1.500 millones de dólares anuales, y es claramente favorable a Brasilia que vende productos alimenticios e importa del sector petroquímico iraní.

El objetivo de Brasil a corto plazo es atraer a Teherán hacia la industria del etanol y posicionarse de cara a entrar en el negocio de la aeronáutica en Irán, en la actualidad sujeto a las sanciones internacionales, señalaron desde la embajada.

En el terreno político, Brasil quiere garantizarse el apoyo del régimen iraní a su demanda de cambio en el consejo de Seguridad de la ONU.

Tras su visita a la mayor potencia económica de América Latina, Ahmadineyad pondrá rumbo a La Paz, donde se reunirá con su homólogo, Evo Morales.

"En Bolivia pretendemos abrir una nueva etapa en las relaciones y creemos que las perspectivas son buenas. Apoya a Irán en muchas cuestiones y compartimos la idea de un mundo más equitativo", apunta Javanfaker.

Sobre la mesa, cuestiones como la posible apertura de una representación permanente de Bolivia en Teherán o la eventual visita del mandatario andino a la capital iraní.

"Irán ya ha cursado la invitación a Morales y es cuestión de que responda de forma positiva", agregó.

Ahmadineyad concluirá su gira sudamericana en Caracas, donde departirá con su amigo y colega, Hugo Chávez, uno de los aliados más sólidos del régimen iraní.

Irán y Venezuela han firmado en los últimos años cerca de 300 memorandos de entendimiento, de los que cerca de un 80 por ciento han sido ya aplicados, dijo esta semana en Teherán el jefe de la diplomacia venezolana, Nicolás Maduro.

Además, Chávez ha viajado dos veces este año a la capital iraní y ha compartido su tesis de que el "capitalismo" ha muerto.

Ahmadineyad, por su parte, fue uno de los primeros presidentes en apoyar la denuncia contra la apertura de bases estadounidenses en Colombia.

Sin embargo, pese a las sinergias, uno de los temas a tratar será la polémica oferta de Chávez de vender 20.000 millones de barriles de gasolina diarios a Irán para hacer frente al posible embargo de combustible que maneja Estados Unidos.

La propuesta venezolana ha sido bloqueada por el Parlamento iraní después de constatar que el precio sugerido por Venezuela es mayor que el del mercado.

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