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Al menos 29 muertos y 88 heridos en una serie de explosiones en la ciudad indio de Ahmenabad

EFE

Al menos 29 personas murieron y casi un centenar resultaron heridas en una serie de explosiones registradas hoy en la ciudad de Ahmenabad, en el estado occidental indio de Gujarat, informaron fuentes oficiales.

El primer ministro de Gujarat, Narendra Modi, que ofreció la cifra de víctimas, dijo que fueron 16 las bombas que explotaron en un radio de diez kilómetros en una decena de distintos puntos del este de la localidad.

Las explosiones comenzaron en torno a las 18.45, hora local (13.15 GMT), y se sucedieron durante una hora en dos mercados callejeros, un autobús de transporte público y en las proximidades de dos hospitales, un teatro y un cine, entre otros objetivos.

Los puntos atacados se ubican principalmente en barrios de clase media considerados "sensibles" en Ahmenabad, debido a las tensiones comunitarias entre los hindúes y los musulmanes de Gujarat.

"Las explosiones fueron de baja intensidad, similares a las que atacaron en Bangalore", dijo el viceministro de Interior, Sriprakash Jaiswal, citado por la agencia PTI.

El ministro aludía al atentado múltiple que ayer, viernes, causó la muerte de dos personas y heridas a 12 en la llamada "capital tecnológica" de la India, en el sur del país.

Tras el ataque, las fuerzas de seguridad sellaron Ahmenabad y cerraron al tráfico el aeropuerto y los ferrocarriles, además de desplegar refuerzos para mantener la calma, mientras los equipos de rescate socorrían a las víctimas.

Al menos dos de las bombas estallaron cerca de hospitales que en ese momento recibían a los heridos, lo que contribuyó al caos.

"Ha sido una experiencia terriblemente aterradora con sangre y pedazos de carne esparcidos por todas partes. Cuando estábamos retirando un cadáver, hubo otra explosión y el cuerpo fue arrojado mientras todo el mundo corría a ciegas. ¿Qué pretenden conseguir estos diablos con este ataque ruin? Esa gente no tiene derecho a vivir", relató a la agencia IANS el doctor P. Christian.

Según los primeros resultados de la investigación, las bombas estaban colocadas en tarteras depositadas en bicicletas, un "modus operandi" similar al empleado en mayo pasado en el atentado múltiple que causó más de 60 muertos en la ciudad de Jaipur, capital del estado de Rajasthan.

Al igual que entonces, un grupo que se hace llamar "Indian Muyahidin" se atribuyó la autoría del atentado por medio de un correo electrónico enviado minutos antes a varias cadenas de televisión, en el que anunció más ataques y, en concreto, amenazó a líderes políticos y empresariales indios.

La Policía india no ha logrado determinar qué son los "Indian Muyahidin", aunque un experto en organizaciones terroristas consultado por Efe consideró que se trata de una "etiqueta genérica" que no corresponde a un grupo en particular.

Modi, por su parte, calificó el atentado de "guerra contra la India" y aseguró que detrás de él hay un "grupo organizador y un país organizador", al que no mencionó, según la agencia PTI.

El jefe del Gobierno regional llamó a la población a quedarse en sus casas y mantener la calma.

Gujarat vivió en febrero de 2002, siendo también Modi jefe del Gobierno, unos disturbios que se cobraron la muerte de un millar de musulmanes a manos de radicales hindúes, sin que la Policía hiciera nada para detener la matanza.

"Es una conspiración para desestabilizar el país. Todas las metrópolis están en alerta máxima", declaró Jaiswal.

"Es probable que aumente el número de víctimas y cruzamos los dedos para que todo se mantenga en calma", dijo el ministro del Interior, Shivraj Patil, quien ha convocado para mañana una reunión de emergencia para analizar la situación de seguridad en el país.

"Es alarmantemente familiar. Todos los ataques tienen una firma y podemos concluir que los autores son los mismos. El problema es que no hemos sido capaces de asociarlos a ninguna organización", admitió una fuente de los servicios de inteligencia a la IANS.

La presidenta del gubernamental Partido del Congreso, Sonia Gandhi, y el primer ministro, Manmohan Singh, entre otras autoridades, condenaron de inmediato el nuevo atentado. Singh aprobó una compensación de 100.000 rupias (casi 2.400 dólares) para las familias de los fallecidos y de 50.000 para los heridos.

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