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El alcalde de Lhasa asegura que la ciudad está "en calma" y la situación Tíbet "es buena"

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El alcalde de Lhasa, Doje Cezhug, aseguró hoy que la ciudad está "en calma" y que "la situación general en el Tíbet es buena" tras los graves disturbios registrados el viernes, de los que acusó a "monjes y delincuentes".

Doje, citado por la agencia oficial china, Xinhua, subrayó que "estos actos están absolutamente dirigidos a perturbar la feliz y estable vida de la gente en Tíbet" y recalcó que "el Gobierno es capaz de mantener la estabilidad para la población".

Fuentes oficiales chinas confirmaron ayer la muerte diez personas, "todas ellas civiles inocentes", en los altercados de Lhasa, capital de la región tibetana, y anunciaron hoy que 12 miembros de las fuerzas de seguridad resultaron heridos graves en la revuelta, de los que dos se encuentran "en estado crítico".

Por contra, un informe no confirmado del Gobierno tibetano en el exilio insistió ayer en que al menos 100 personas perdieron la vida durante los disturbios del viernes.

Según las primeras estimaciones avanzadas por las autoridades chinas, que señalaron que "no se produjeron incidentes violentos a lo largo de todo el sábado", los altercados dejaron a su vez un saldo de "22 edificios y docenas de vehículos policiales y privados quemados" y "un centenar de tiendas saqueadas".

Las autoridades no confirmaron si la capital tibetana se encuentra bajo un toque de queda, pero si reconocieron que han "impuesto" un "control del tráfico en las calles principales" de Lhasa, donde aún no se ha restablecido la comunicación telefónica.