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Almodóvar dice que nunca trabajaría con un amante "porque nos pelearíamos"

EFE

El cineasta español Pedro Almodóvar afirmó hoy en Berlín que siempre ha "huido" de la posibilidad de trabajar con "un amante" por los "problemas" que esa colaboración acarrearía a la película en cuestión.

"Yo me pelearía siempre con un amante pero no con mi hermano", afirmó en rueda de prensa el director más laureado del cine español, quien enfatizó la buena relación personal y profesional que le une a su hermano Agustín, productor de sus cintas.

"No hay nunca competitividad entre nosotros. Alguien ha renunciado a su ego y ese alguien es él. Así que para mí es muy fácil", apuntó.

El realizador acudió junto a Penélope Cruz a Berlín, donde hoy se estrena su última película, "Los abrazos rotos", que llegará a las pantallas de cine de Alemania el próximo jueves.

Almodóvar asiste esta noche junto a Cruz a la proyección de "Los abrazos rotos", que tendrá lugar en la "Kulturbrauerei", una antigua fábrica de cerveza reconvertida en enclave cultural que reúne cines, restaurantes, salas de concierto y bares de copas.

Por su parte, Cruz definió al director como "una máquina de creación", "estimulante e inspiradora", que le ha brindado personajes inolvidables en las cuatro películas que ha rodado con él.

"Pero no puedo quedarme sólo con uno, sería como tener que escoger entre unos de mis hijos", afirmó.

La actriz explicó además que cada nuevo proyecto la llena de "inseguridades", algo que considera inherente al trabajo de actor.

"Debes asumir que nunca tendrás ningún control sobre tu trabajo por mucho que te prepares, porque se basa en cosas muy abstractas y es un proceso vivo", explicó.

Señaló que ya se ha "acostumbrado" a sentir "ese miedo saludable" de enfrentarse a nuevos retos y añadió que, de no ser así, sabría que ha llegado el momento de dejar la actuación "y buscar otro trabajo".

Almodóvar elogió la "visceralidad" de las interpretaciones de Cruz, de quien dijo que "esconde dentro de sí muchas actrices que ella misma desconoce" y que aúna "fuerza" con una cierta "fragilidad infantil".

El cineasta, de quien son conocidos su perfeccionismo y su atención a los detalles, defendió la necesidad de que sea siempre el director de una cinta quien decida el final de la historia, algo que argumenta en "Los abrazos rotos" en boca de uno de sus personajes.

"Es peligroso, antinatural e incluso un crimen que alguien interfiera entre el material rodado y el director que lo rodó", afirmó.

Almodóvar aludió así a una práctica poco habitual en Europa pero recurrente en Estados Unidos -"donde la forma de hacer cine es distinta"- donde los productores pueden poner trabas a cineastas y guionistas sobre la forma en que deben concluirse una trama.

"Mi trabajo consiste en conseguir que Pedro tenga toda la libertad creativa y la independiente posibles", apostilló Agustín Almodóvar.

Sobre las críticas que en Alemania sostienen que el cineasta ha alcanzado la perfección formal con "Los abrazos rotos" y ya no puede evolucionar más, Almodóvar sostuvo que aún le quedan "temas y terrenos" en los que adentrarse que no ha "transitado nunca antes".

"Seguiré asumiendo riesgos", sostuvo el cineasta y señaló que procura evadirse de la "presión del mercado" que le exige que cada nueva película suya sea la mejor de su carrera.

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