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Ana Botella y la tolerancia cero frente al grafiti

La teniente alcalde y delegada asegura que "el grafiti no es arte urbano y nadie lo tiene que encontrar tolerable"

EFE

Los grafiteros pillados 'in fraganti' en Madrid han pasado de remover sus sprays de colores a empuñar la brocha gorda para borrar todo vestigio de grafiti en la capital, como forma de saldar sus multas pendientes con el ayuntamiento.

A primera hora de la mañana, una cuadrilla de ocho jóvenes ha comenzado a empapelar hoy, la calle de San Hermenigildo, en el distrito Centro, para después borrar las pintadas que otros como ellos, hicieron en las fachadas.

Son los primeros que han participado en el programa que puso en marcha el Ayuntamiento de Madrid el pasado mes de septiembre para que los 'infractores del spray' pudieran sustituir sus multas económicas limpiando los grafitis de la capital durante cuatro o cinco fines de semana, según sanción.

La mayoría tienen entre 16 y 21 años y son estudiantes, a excepción de uno, el mayor, que tiene 25 años, trabaja en un banco, y en sus ratos libre se dedica a su "hobby" y "pasión": el grafiti.

Este trabajo social permite sustituir multas de entre 300 y 3.000 euros, 6.000 en el caso de reincidentes, según la nueva ordenanza municipal que ha puesto este año en funcionamiento el Ayuntamiento de Madrid.

Caqui, el nombre de guerra de uno de los grafiteros, como 'escritor de grafitis' que es, critica cómo "persigue" el grafiti el Ayuntamiento de Madrid que "no entiende que sea un hobby y una expresión".

"Nos quieren quitar también las zonas poco permitidas, es una lucha continua y la respuesta de los grafiteros y artistas urbanos, es combatir el fuego contra el fuego" y prueba de ello son las pintadas que borra en seis horas de trabajo y, al día siguiente, tiene que volver a borrar él mismo, dice con fastidio.

Aunque él- asegura- no va a volver a pintar en las calles de Madrid, la solución estaría, en su opinión, en que el consistorio facilitara zonas o murales para pintar.

El área de Medio Ambiente del ayuntamiento lo tiene claro: "tolerancia cero frente al grafiti", ya que como ha explicado en varias ocasiones su responsable, la teniente alcalde y delegada Ana Botella, "el grafiti no es arte urbano y nadie lo tiene que encontrar tolerable".

Por lo pronto veintiséis jóvenes participarán en este programa de educación social que según sus responsables es "mucho más efectivo" que cualquier otra medida, para frenar un arte o infracción que en lo que va de año le ha costado al ayuntamiento 7.652.860,78 euros.

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