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Ana María Matute comenzará una nueva novela en septiembre

La escritora espera tenerla terminada en un año y medio

JORGE GARCÍA GARCÍA

"Las hadas son reales como reales son los sueños porque pertenecen a tu propio mundo, que lo haces real". Éste es el mundo en el que vive la escritora Ana María Matute, que a sus 83 años se describe a sí misma como una "niña rara" y a los adultos como "gigantes insoportables".

Durante el homenaje que se le rinde en los cursos de la Complutense de El Escorial, Matute habló ayer de sí misma como si nunca hubiera abandonado aquella infancia ya lejana.

En septiembre comenzará a escribir una nueva novela y espera tenerla terminada en un año y medio si no ocurre nada extraño. El tema central va a ser la "rebeldía justificada", desveló. Para ella, "es fundamental no perder nunca la capacidad de rebelarse, porque si no te comen. A mí no me come ni mi madre, aunque lo intentó".

Con cinco años, ya redactó sus primeros cuentos y todavía sigue escribiéndolos. "Es un género que no tiene mucha trascendencia, pero cada vez se cultiva más. Además, narrar un buen cuento es mucho más difícil que en el caso de las novelas", comentó Matute.

Dentro de ese mundo de fantasía, todo tiene cabida. Matute prefiere inventarse otro final para el cuento de la Bella Durmiente o definir a Caperucita Roja como una tonta. "Todos nos hemos acostado alguna vez con el lobo, pero no lo hemos confundido con nuestra abuela", ironizó.

Sin embargo, hay sucesos que obligan a salir del cuento de hadas y enfrentarse con la cruda realidad. La Guerra Civil fue uno de esos hechos. "Hubo incomprensión, abusos parecíamos Caín y Abel", lamentó Matute. Y puso un ejemplo dramático: "Yo comía por las tardes en mi casa un bocadillo de pan con chocolate y un día, cuando salí a la calle, me encontré a un niño muerto con una trozo de pan en una mano y chocolate en la otra"

Ganadora de premios como el Nadal, el Planeta, y el Nacional de las Letras, el Cervantes se le resiste. "Matute tendría que conseguirlo y sería injusto que no se lo otorgaran", defendió ayer el profesor Victorino Polo.

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