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Andrés Lima junta a los Rolling con Shakespeare

El director de Animalario triunfa en la Comédie-Française

ÁLEX VICENTE

Cuando descubrió los talleres de vestuario y escenografía de la Comédie-Française, Andrés Lima no daba crédito a sus ojos. 'Llegas un día y les dices que quieres un traje de campesino normando del siglo XVII. A la mañana siguiente, lo tienen a punto', cuenta con asombro el director de Animalario, que estrenó anoche su nuevo montaje en el templo del teatro clásico francés. Tras un comentado Tito Andrónico en el último Festival de Mérida, Lima reincide en la obra de Shakespeare, con una nueva puesta en escena de Las alegres comadres de Windsor, que permanecerá en cartel hasta mayo de 2010.

Se trata del segundo encargo que la responsable de la Comédie-Française, Muriel Mayette, confía a Lima en los últimos meses. En 2008, el director ya llevó Bonheur? a la escena del Théatre du Vieux-Colombier, pequeña sucursal de la compañía pública francesa en el barrio de Saint-Germain. Se convirtió en 'uno de los pocos autores vivos que ha escrito para la Comédie-Française', como confiesa con orgullo junto a un tíovivo contiguo a la Torre Eiffel, donde su hija Valentina no deja de dar vueltas.

El buen resultado del experimento someter a los actores de una compañía algo anquilosada a la improvisación que Animalario ya ha convertido en marca de la casa animó a los administradores del centro a repetir la experiencia. Aunque, en esta ocasión, en la gran sala Richelieu, vecina al Palais Royal y con capacidad para 900 espectadores.

'Se trataba de juntar dos mundos muy distintos. Los actores han tenido que apropiarse de la obra, como yo les pedía. Y yo he tenido que adaptarme a un teatro clásico y a un público conservador con el que suelo chocar', dice Lima. El sábado pasado, el estreno se saldó con seis minutos de aplausos, que certifican la buena acogida de esa audiencia poco temeraria.

El director de Animalario no encuentra grandes diferencias con el teatro público español, aunque expresa algunos matices. 'Lo bueno que tienen aquí es la historia y la cultura, que en España nos cortaron durante tantos años. Lo malo es que les falta riesgo', analiza.

Aún así, Lima ha conseguido introducir numerosos toques personales, como el hecho de alternar la música de Purcell con canciones de los Rolling Stones o la decisión de modificar el principio y el final del texto original para permitir que los actores improvisaran. 'Hay que empujar para mover la rueda', se justifica el director, que considera que la Comédie-Française es 'una institución que ha apostado durante años por un teatro rancio y burgués, pero que ahora tiene la voluntad de cambiar'.

Tras la experiencia, Lima empezará una nueva obra con el núcleo duro de Animalario (Guillermo Toledo y Alberto San Juan, junto a los autores Juan Cavestany y Juan Mayorga). 'Vamos a hablar de los cambios ideológicos de la clase obrera para analizar la situación de nuestro país desde el punto de vista de los más currantes', concluye Lima.

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