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Animal Collective vs Orbital, empate contra pronóstico

Los hermanos Hartnoll reciben trato de come-back de lujo cuando hace solo cinco años que colgaron las diademas de lucecitas

ABEL GONZÁLEZ

Justo en el momento en el que ya casi nadie duda que Animal Collective será el primer grupo de pop verdaderamente importante del nuevo milenio, muestra una pequeña flaqueza. Su personal apuesta caleidoscópica es ya la sintaxis más copiada actualmente y su valor escapa a cualquier crítica. Siendo un grupo que toca la electrónica como medio y no como fin, eran la apuesta más avanzada de toda la edición del Sónar. Pero Panda Bear y compañía esbozaron un concierto a contrapelo: los rastros mántricos fueron esta vez agua estancada y el trío sobresalió solo puntualmente, sobretodo cuando revisaron temas de Sung Tongs.

No es normal que tres superdotados capaces de trasladar la psicodélia de un siglo al otro arranquen con My girls, mejor canción de 2009, y parezca que un palo se ha enganchado en el engranaje. Como si al milhojas que construye su sonido se le hubieran caído trescientas láminas. Aún así, mejor no tocar nada todavía: Animal Collective va adaptando sus composiciones según el directo. Con Fireworks estuvieron más onanistas que evocadores esta vez. Pero no los cambiaría aún por ninguna otra banda.

Con Orbital, el otro highlight de la noche, el pacto estaba cerrado de antemano. Resulta que había que dispensarles a los hermanos Hartnoll trato de come-back de lujo cuando hace solo cinco años que colgaron las diademas de lucecitas. El tiempo que otros emplean de un disco a otro. De acuerdo. A cambio, el público esperaba un show que le retrotrajera a la época de sus dos primeros discos. Arrancaron con Lush 3.0 y cayeron Chime, Satan y demás sintonías que fueron el calzador con el que entrarle a un viandante con la música electrónica hace 15 años. Trato hecho. Son tan efectivos como entonces, pero siempre han sido una propuesta que se lo pone muy fácil al personal. Acabaron con aquel pastiche tan divertido que usa samplers de Belinda Carlysle y Bon Jovi. ¿AORbital? Bueno, fue divertido.

 

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