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Dos años de cárcel por usar cebos envenenados

Es la segunda condena de Carles Cases, ex presidente del TDK Manresa

DAVID BOLLERO

El empresario Carles Cases, ex presidente del TDK Manresa, y su compañero Luis Jiménez han sido condenados a un total de 23 meses de privación de libertad y una multa de 2.920 euros (un año de multa a razón de ocho euros cada día). La Sala de Audiencias del Juzgado de lo Penal número 2 de Lleida les ha acusado de utilizar cebos envenenados para el control de predadores en el área privada de caza de Altet (Catalunya).

Además, los condenados deberán pagar un total de 4.000 euros de responsabilidad civil por la muerte de varios perros de particulares, y no podrán practicar la caza por espacio de dos años y medio.

Los hechos que se han juzgado ahora se remontan al año 2003, cuando el Cuerpo de los Agentes Rurales de la Generalitat de Catalunya localizó a los imputados distribuyendo cebos envenenados con aldicarb, un pesticida muy utilizado como desinfectante de suelos en horticultura y cuya retirada del mercado ya ha sido dictada por la Unión Europea. Los acusados, según explica la sentencia, rellenaban varios trozos de longaniza con aldicarb para distribuirlos después en las proximidades de los bebederos y pasos de caza.

En el caso de Carles Cases, además esta sentencia sucede a otra de 14 meses de prisión, dictada en mayo del año pasado, como consecuencia de la misma práctica en el coto de caza de Altet, en el año 2005. En ambos casos, la Fundación Buitre Negro se ha personado como acusación particular. Su responsable en la Secretaría Europea Contra el Veneno, Federico González, asegura a Público que "las dos condenas son una muy buena noticia por su efecto pedagógico y, al mismo tiempo, disuasorio". En este último caso, González recuerda que es "la primera vez que se pilla al infractor in fraganti".

González señala que, con este veredicto, "no sólo queda claro que el uso de cebos envenenados es una práctica cruel y que no funciona, si no que, además, está penado". En relación a los colectivos de caza, desde la Fundación Buitre Negro se apuesta por "un mayor esfuerzo por acabar con estos garbanzos negros que terminan por perjudicar al resto del colectivo".

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