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Dos años de infierno español

El Defensor critica la expulsión de un boliviano que falleció tras ser repatriado

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España fue el infierno de Eduardo Medina Flores. Nacido en 1978 en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), su vida se convirtió en un penoso calvario desde su llegada, en octubre de 2006, hasta su expulsión, dos años después. Sus acreditados problemas mentales no lo libraron ni del internamiento en el sórdido Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Capuchinos, en Málaga, ni de la expulsión. Murió desnutrido en Santa Cruz, a las pocas semanas de regresar. Ahora, el Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, ha acreditado que la expulsión de Eduardo fue 'incorrecta', dada su lamentable salud mental.

Antes de llegar a Málaga en octubre de 2007, Eduardo ya había saboreado el fracaso en Granada, donde había recalado un año antes. Allí trabajó durante cinco meses 'sin que le pagaran' ni un duro, según el informe enviado por la Plataforma de Solidaridad con los Inmigrantes de Málaga al Defensor del Pueblo. Después probó suerte en Sevilla, donde terminó viviendo en la calle.

Pero el verdadero abismo bajo sus pies se abrió en Málaga. Tras una temporada en el albergue municipal en cuyas inmediaciones denunció haber sido violado y otra en una casa okupada, su salud mental se fue deteriorando conforme constataba su incapacidad para integrarse y prosperar.

'Pudo no tomar adecuadamente sus dosis de medicación'

Agobiado por las deudas contraídas había hipotecado su casa para dar el salto a España e incapaz de mandar dinero a su familia, su primer intento de suicidio acreditado tuvo lugar en junio de 2008, tras colocarse al paso de los automóviles en plena calle, según el informe de alta del hospital Carlos Haya. El informe señala que sufría 'ansiedad generalizada, ideas negativas y de perjuicio', y hace referenciaa las 'vejaciones sufridas'.

La ONG Médicos del Mundo comenzó a tratarlo en septiembre de 2008, el mismo mes en que fue detenido por atentado contra la autoridad tras una discusión con la Policía. 'Pudo no tomar adecuadamente sus dosis de medicación', según la Plataforma de Solidaridad. Eduardo ingresó en el polémico CIE de Capuchinos, sobre cuyas indignas condiciones han alertado numerosas ONG.

Allí volvió a intentar suicidarse el 25 de septiembre de ese año, colgándose de los cordones de sus zapatos en la escalera del patio. La Plataforma de Solidaridad denuncia que 'el chico no estaba recibiendo su medicación'. La Subdelegación del Gobierno en Málaga, en la documentación remitida al Defensor del Pueblo, señala que recibía 'un trato especial debido a su estado'. Lo cierto es que Médicos del Mundo logró citarlo para el 8 de octubre. Eduardo, vigilado por dos policías, se presentó 'visiblemente alterado [...] y en un estado de salud lamentable'. 'Prácticamente no se podía hacer nada por él', acreditó la ONG.

En Santa Cruz vagó por la calle, sin apenas comer

Su expulsión tuvo lugar en la madrugada del 15 de octubre de 2008. En Santa Cruz vagó por la calle, sin apenas comer, hasta quedar anémico y desnutrido.

El Defensor, Enrique Múgica, en un expediente firmado el 11 de noviembre de este año, señala que 'debido a su estado de salud tan precario, la expulsión no debió haberse materializado hasta comprobarse y cerciorarse de una mejoría'. El Defensor señala que, 'como consecuencia del impacto de la repatriación en su delicado estado psíquico [...], falleció el 4 de diciembre' de 2008.

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