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"Antza" y "Anboto" tenían activadores de explosivos listos para su empleo

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Los dirigentes etarras Mikel Albisu y María Soledad Iparraguirre tenían dispositivos para activar artefactos explosivos "listos para su utilización" en la casa de Salies de Béarn, al suroeste de Francia, en la que fueron arrestados el 3 de octubre de 2004.

Uno de los peritos que declararon hoy en el juicio en apelación contra Albisu e Iparraguirre ante el Tribunal de lo Criminal de París destacó que esos mecanismos de activación requisados en Salies de Béarn son "como los que se encuentran en otros sumarios de ETA".

Así, citó media docena de otros sumarios de la organización terrorista en los que se había encontrado una correspondencia con los materiales que tenía en su poder la pareja formada por el jefe del aparato militar, "Mikel Antza" y la responsable financiera, "Anboto".

El experto detalló algunos de esos dispositivos, entre los que había muchos que utilizaban despertadores de marca Casio, pero también con gotas de mercurio para provocar la explosión de bombas lapa, y comentó que para su montaje hacen falta conocimientos en electricidad y en electrónica.

Preguntado por el presidente del tribunal, Pascal Lemoine, sobre si los diversos elementos de activación de bombas que se incautaron a la pareja en la casa rural que ocupaban formaban parte de vestigios de otros lotes identificados de la banda para su utilización o si podían servir para la formación de activistas, el perito no se mostró taxativo.

"Todos los elementos estaban listos para ser utilizados o para ser integrados", aunque también podían dedicarse a la formación, comentó.

La abogada de los encausados, Xantiana Cachenaut, hizo hincapié en que no están inculpados por el cargo de tenencia de elementos que pueden servir a la constitución de artefactos explosivos.

El fiscal, Jean-François Ricard, puntualizó a continuación que si esa imputación no se consideró en la fase de instrucción es porque hubo una reforma legislativa en Francia que había creado "un vacío" jurídico sobre esa cuestión, que impidió durante unos años recurrir a ese cargo.

Y aunque eso se ha corregido, en este caso no se ha podido aplicar por una cuestión de retroactividad.

Albisu se escudó en un "no puedo decir nada" e Iparraguirre en un "no tengo nada que decir" ante todas las preguntas de Lemoine sobre los componentes de artefactos que tenían, pero también sobre las referidas a las armas o al abundante material informático que había en la casa.

Sobre este último, un perito especializado -que no pudo hoy acudir a la vista- indicó en su informe que los archivos codificados que había en los seis ordenadores localizados en la vivienda fueron borrados y no pudieron ser recuperados.

Lo mismo ocurrió con otros documentos que estaban en otros soportes informáticos (como lápices de memoria o DVD) y que estaban encriptados con el habitual sistema utilizado por ETA, el PGP.

Ricard, precisamente, llamó la atención al tribunal sobre el hecho de que los archivos que pudieron incorporarse al sumario "no son más que una ínfima parte" de lo que había.

Esta tarde la sesión se reanuda con la comparecencia de un oficial de la Subdirección Antiterrorista de la policía francesa (SDAT), con el que el tribunal examinará varios de esos documentos, en particular los referidos a las finanzas y a las cuestiones políticas.

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