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La Armada Gallega regresa a Cibeles

Madrid Fashion Week celebra sus bodas de plata en una edición con importantes reapariciones y sonadas ausencias

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La Pasarela Cibeles abre hoy las puertas a una de sus ediciones más esperadas para celebrar un cuarto de siglo de vida que ha escrito buena parte de la historia reciente de la moda española. 'Todo comenzó en febrero de 1985 con siete desfiles que se celebraron en la carpa del circo que le alquilábamos a Teresa Rabal y que instalábamos en la plaza de Colón de Madrid', recuerda Cuca Solana, directora del certamen desde sus inicios, hace ya 25 años.

Poco queda en la actualidad de aquel improvisado montaje circense. Desde sus inicios, el certamen madrileño ha progresado y revisado constantemente sus cimientos hasta convertirse en la inabarcable pasarela que es en el presente, donde se alternan los desfiles de creadores consagrados y noveles, la moda masculina y femenina, dos conceptos diferentes de pasarela la más clásica sala Cibeles y la más moderna sala Neptuno, un día destinado a los creadores independientes de El Ego de Pasarela Cibeles, y un espacio comercial, el Cibelespacio, donde se amontonan todas aquellas marcas a la búsqueda de la etiqueta cool.

Ni siquiera la actual crisis económica ha trastocado el largo recorrido del certamen. La dirección de Cibeles se ha volcado en buscar patrocinios privados. Aunque en origen esta medida no surgió como respuesta a la crisis económica, Solana explica que los patrocinios se han convertido en 'uno de los mejores vehículos para compensar la inversión de dinero público'.

Desde que empezó el certamen han pasado por él más de 200 diseñadores. 'Unos se quedaron por el camino en tiempos de bonanza. Otros se fueron porque cambiaron de estrategia comercial y de comunicación', dice Solana.

En esta 50 edición, marcada por la crisis, son varios los nombres que regresan a la pasarela, como es el caso de Roberto Verino y Adolfo Domínguez, pesos pesados de la que fue conocida en los años ochenta como la Armada Gallega y que ahora no pasan por su mejor momento económico. En los noventa decidieron seguir su camino en solitario, pero hoy regresan con sus desfiles a la Semana de la Moda de Madrid, el escaparate más mediático para sus propuestas, que puede permitirles superar el bache.

'Unos se quedaron por el camino en tiempos de bonanza'

Grandes nombres que vuelven y otros que desfilarán por primera vez sobre esta pasarela, ahí reside el encanto de Cibeles. Entre las novedades de esta edición están las firmas Bohento y Valdnad. La primera la componen Cuca Ferrá y Pablo de la Torre, ella formada en Cortefiel y él en la prestigiosa casa Loewe. Con tan sólo un año de vida a sus espaldas y convertida en una de las grandes esperanzas de la moda de vanguardia española, desembarca en Cibeles con la intención de dar un punto de vista personal, moderno, contemporáneo y lógico. 'Queremos ofrecer un paseo por los conocimientos adquiridos que nos da la historia y un estudio de su evolución hasta nuestros días', comentan los creativos.

Su identidad quedará reflejada en una colección basada en la más pura contradicción, donde el sentido lúdico y el humor en estado puro prometen convertirles en unos de los mejores aspirantes al codiciado Premio LOréal a la Mejor Colección.

'Mi colección se titula Citius, altius, fortius, y está basada en el ideal humano del movimiento nazi'

Por su parte, Valdnad (que en sueco significa fantasma), capitaneada por la diseñadora asturiana afincada en Londres Ana Pérez Valdés, debutará en El Ego de Pasarela Cibeles con una colección más que espinosa, por lo menos en su concepto: 'Mi colección se titula Citius, altius, fortius, y está basada en el ideal humano del movimiento nazi, representado en los Juegos Olímpicos de 1936', explica Ana. Lejos de terroríficas iconografías y de resucitar viejos fantasmas, la diseñadora ahondará en un glamour deportivo con fuertes referencias al sportwear de comienzos de siglo.

El mejor hilo conductor de estos 25 años de historia de la pasarela está en la trayectoria del modisto Elio Berhanyer, que acaba de cumplir 80 años y que se mantiene como uno de los pocos representantes de la alta costura española. El lunes, recibirá un más que merecido homenaje por parte de todos sus compañeros de profesión. En el desfile retrospectivo del diseñador cordobés se exhibirán algunas de sus mejores creaciones de los años sesenta, época en la que introdujo lo mejor de París en España bajo su perspectiva arquitectónica. Contará con la participación de muchas de las modelos que se dieron a conocer en Cibeles, como Nieves Álvarez y Judit Mascó, hoy convertidas en emblemas de las top model nacionales.

Esta temporada son muchos los huecos que han quedado en Cibeles, bien porque las firmas han decidido desfilar fuera del pabellón de IFEMA, porque no han sido seleccionadas o porque no han cumplido los requisitos económicos de la pasarela.

Es el caso de nombres tan representativos como Jesús del Pozo y Carmen March, que presentarán sus propuestas en sus respectivos estudios; o de David Delfín, que ya está organizando un gran show en el edificio de Telefónica, en la Gran Vía.

Esta temporada son muchos los huecos que han quedado en Cibeles

También hay diseñadores que aparecen en el calendario de Madrid Fashion Week pero que no presentan sus propuestas en la pasarela oficial. Son el Off Cibeles, que temporada tras temporada engorda su filas, con nombres como María Escoté e Ion Fiz, creadores a los que la crítica y el público agradecería y mucho ver dentro de la pasarela oficial.

Como siempre prosiguen las dudas sobre quién y cómo selecciona las firmas que participan en el certamen.

Algunos como los catalanes Josep Abril y Jan iú Més, han regresado a su pasarela natal tras toparse con la sorprendente y aplaudida medida de Cibeles de cobrar 5.000 euros a los diseñadores (antes nadie pagaba absolutamente nada). Ese peaje añade otro interrogante: si las exiguas finanzas de estos creadores catalanes se parecen a las de la inmensa mayoría de los diseñadores de Cibeles, ¿cómo ha costeado el resto esta nueva tasa?

La duda de las subvenciones públicas concedidas a dedo convive con la realidad de quienes buscan esponsorización en la empresa privada, como es el caso de El Delgado Buil, que tira de marca vinícola para capear el temporal.

Por suerte, otros interrogantes se despejan, y es que aunque celebra su 25 aniversario, varias firmas fundamentales del certamen madrileño ya han presentado sus colecciones en la New York Fashion Week. Lo que en principio podría haber significado la huida masiva de cerebros a la Gran Manzana, en realidad no será así: 'De momento quiero seguir en Cibeles, porque es aquí donde tengo mi clientela y donde he crecido como diseñador'. La aclaración del modisto Juanjo Oliva en el Queen Sofía Spanish Institute la pasada semana es parecida a la de otros diseñadores embarcados en esta aventura americana.

Ana Locking, por su parte, deja las puertas abiertas a todo lo que pueda suceder: 'Todo dependerá de la respuesta que se genere tanto allí como aquí. La experiencia evolucionará y marcará las decisiones que cada firma tome'. Se queden estos diseñadores con nosotros o no, vengan nuevos nombres o se retiren otros, se aclaren o no las incertidumbres sobre su modelo de gestión, lo único cierto es que Cibeles es, hoy por hoy, el mayor y mejor escaparate de la moda española a la espera de otros 25 años más.

El ‘glamour’ visionario de José Castro

Tras curtirse en firmas comerciales como Miró Jeans y Desigual, el gallego José Castro dio un giro radical en su trayectoria para instalarse en una férrea sofisticación de tintes futuristas, un cambio que le llevó incluso a presentar en la Semana de la Moda de París. Ahora, desde Cibeles, donde hoy desfilará por segunda vez con su colección ‘Aurora’, inspirada en las aves del paraíso, Castro vuelve a desmarcase del estilo práctico y casual que definió sus inicios y que sigue marcando los pasos de la escuela gallega, para confirmar su posición como uno de los grandes modistos españoles del presente, pero con una visión comercial única en la moda española.

La continuidad de Kina Fernández

Incluso cuando el resto de sus compañeros de escuela optaron por irse de Cibeles en los noventa, Fernández tuvo claro que su lugar estaba dentro del certamen madrileño. También ha sido fiel a lo largo de su carrera a los principios creativos y comerciales de la ‘Armada Gallega’; no sólo logró un estilo propio, también consolidó una fuerte industria a sus espaldas. El domingo a las 15 horas, después de las propuestas de José Castro, la diseñadora explorará con su colección el intenso colorido de los jardines místicos y evocará el verano al emplear texturas frescas y ligeras.

Creativo Adolfo, empresario Domínguez

Los ochenta fueron la década dorada de este diseñador. Por un lado afianzó un estilo tan esencialista como sofisticado que le permitió colaborar con series como ‘Corrupción en Miami’ y rubricar frases míticas como “la arruga es bella”. Por otro lado, estableció un sistema empresarial vertical casi único en España, que le permitió expandirse internacionalmente y desarrollar un sinfín de gamas y líneas de producto. Aunque su salida a bolsa no salió todo lo bien que hubiese deseado, regresa a Cibeles con fuerzas renovadas, sin arrugas pero con “unas drapeados que hace tiempo que no se veían”.

Roberto Verino, en plena madurez

Funcionalidad, sencillez y una imaginación medida pero efectiva fueron las claves del éxito en los ochenta de otro de los grandes popes de la ‘Armada Gallega’. Aunque ha sido uno de los creadores españoles que más y mejor ha trabajado el lino, Verino vuelve a Pasarela Cibeles convertido en un auténtico especialista en tejidos tecnológicos. Ahora, en una pletórica madurez creativa que él define en constante movimiento y experimentación, su nombre se ha extendido comercialmente tanto por España, como por países como México, Letonia, Oriente Medio, Portugal y Grecia.

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