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Atraca en Barcelona el primer barco cargado con agua procedente de Tarragona

EFE

El Puerto de Barcelona ha recibido hoy, en medio de una gran expectación mediática, el primer barco cargado con agua potable procedente de pozos de Tarragona, que servirá para cubrir parte del consumo del área metropolitana, actualmente en fase de excepcionalidad por la sequía.

El buque aljibe, de nombre Sichem Defender y con bandera panameña, ha atracado a las 08.50 horas de hoy, unos cincuenta minutos más tarde de lo previsto, en el muelle de la Energía del puerto barcelonés con una carga de 19.000 metros cúbicos de agua potable, el equivalente para el consumo diario de unas 170.000 personas.

Más de un centenar de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión de varios países, como Francia, Reino Unido y Portugal, han aguardado en el muelle la llegada de este barco de 145 metros de eslora y 24 de manga, el primero de los seis que en los próximos tres meses y en más de 60 viajes al mes traerán hasta Barcelona casi cinco millones de metros cúbicos de agua.

A finales de mayo el sistema Ter-Llobregat estará recibiendo una aportación de 1.660.000 metros cúbicos de agua al mes -1,66 hectómetros cúbicos- lo que representa cerca del seis por ciento del consumo de los 5,5 millones de habitantes de la región metropolitana barcelonesa.

No será, sin embargo, hasta mañana, cuando los barceloneses podrán consumir el agua del Sichem Defender, ya que la operación de descarga se prolongará unas diecisiete horas, lo que, junto a los diversos análisis que se realizarán, impedirán que el líquido llegue a la red de suministro antes de veinticuatro horas, según ha explicado hoy Leonard Carcolé, director general de Aguas de Barcelona (Agbar).

Desde la Agencia Catalana del Agua (ACA) se ha insistido en que todo el agua que llegue a la ciudad condal tendrá "total garantía sanitaria", pese a que algunos de los barcos utilizados hayan transportado anteriormente productos químicos.

El director del área de inspección y control de la ACA, Josep Maria Obis, ha indicado, en este sentido, que todo el líquido que llegue a la red de abastecimiento habrá superado cuatro controles de calidad: uno en la fuente de origen, antes de que el agua sea cargada en el barco, otro dentro del buque, un tercero en el puerto de Barcelona, antes de su descarga, y un último mientras se realiza la descarga.

"Algunos barcos han transportado productos químicos, pero se ha hecho una limpieza a conciencia para que el transporte de agua cumpla con todas las garantías", ha señalado Obis, que ha subrayado que los ciudadanos no notarán diferencia alguna en cuanto al sabor del agua de grifo.

Además de Tarragona, Barcelona recibirá en los próximos días agua de Marsella (Francia) y del Canal de Provenza (Francia), un recorrido que realizarán un total de seis buques con una capacidad de entre 19.000 y 42.000 metros cúbicos de agua.

Los dos barcos previstos para la ruta Tarragona-Barcelona son el Sichem Defender, que ha llegado hoy a la capital catalana, y el Sichem Contester, ambos con 19.000 metros cúbicos de capacidad, que efectuarán un total de 35 viajes al mes.

A partir del próximo jueves se añadirán los buques Norient Solar y Stolt Courage, que transportarán mensualmente 551.700 metros cúbicos de agua de Marsella, y los barcos Doroussa y Conti Agulhas, que aportarán cada mes 442.500 metros cúbicos de agua sin potabilizar del Canal de Provenza. Estos cuatros barcos efectuarán un total de 28 viajes al mes.

Aunque en un principio estaba previsto que Barcelona recibiera también agua de la desalinizadora de Carboneras, en Almería, el retraso que acumulan las obras en el puerto almeriense impedirá que estos recursos estén disponibles antes de octubre y que, por lo tanto, pueda que Barcelona ya no los necesite.

"Todo dependerá de la situación meteorológica", ha afirmado Obis, que ha recordado que en octubre, previsiblemente, también estarán finalizadas las obras de interconexión de los sistemas Aguas Ter-Llobregat (ATLL) y Consorcio de Aguas de Tarragona (CAT).

Tanto la llegada de agua en barcos como la prolongación del denominado minitrasvase del Ebro a Barcelona, dos de las medidas impulsadas por la Generalitat para hacer frente a la sequía, se mantendrán, pese a la mejora que han experimentado los embalses de las cuencas internas gracias a las lluvias que ha dejado el temporal de Levante en Cataluña.

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