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El Banco de España prevé un deterioro económico

Los indicadores adelantados de Economía anticipan una caída del PIB

A. M. VÉLEZ / P. GONZÁLEZ

La cosa se pone peor (todavía). El Banco de España advierte en su último Boletín Económico, publicado ayer, de que "en los últimos meses del año se ha acentuado la debilidad de la demanda y de la actividad, influida por el recrudecimiento de las tensiones financieras, como consecuencia del agravamiento de las perspectivas de crecimiento a nivel mundial".

El supervisor bancario no anticipa cuál puede ser el comportamiento del PIB en el último trimestre del año, tras el estancamiento registrado entre junio y septiembre (la tasa de crecimiento fue un 0% inter-trimestral). Pero el panorama que dibuja no es alentador.

En lo que respecta al consumo privado, recuerda el empeoramiento de la confianza a escala europea, que en el caso de los consumidores atribuye al "fuerte deterioro de las expectativas de desempleo y de las perspectivas de ahorro". Asimismo, señala que los indicadores relativos a la inversión de equipo están retrocediendo, y apunta que, también a escala europea, la utilización de la capacidad productiva está al 72%. En otras palabras, las empresas están en condiciones de producir más sin tener que aumentar las inversiones.

En lo que respecta al empleo, el organismo que preside Miguel Ángel Fernández Ordóñez constata que "los datos más recientes de afiliados señalan que ha continuado la destrucción de empleo al comienzo del cuarto trimestre".

La demanda eléctrica registra el mayor descenso desde mediados de 2009

El supervisor, paladín de la flexibilidad laboral, admite que se ha acentuado la caída de los costes laborales unitarios y destaca que el grado de cobertura o proporción de trabajadores afectados por convenios colectivos "es el más bajo desde 1996". El organismo, que apunta que el sector de la construcción sigue en proceso de ajuste y a un ritmo todavía mayor al de mitad de año, da cuenta de una "moderada contracción" de la financiación captada por las empresas y familias, junto a una mayor disminución de la deuda de las familias.

Lo que no dice el Banco de España ya empieza a atisbarse en los datos internos del propio Ministerio de Economía, que constatan la contracción de la actividad en la última parte del año. El Indicador Sintético de Actividad (ISA), que elaboran los técnicos del Ministerio con los datos macroeconómicos que se van publicando y que anticipa el comportamiento del PIB, registra en el cuarto trimestre una caída del 0,1% respecto a los tres meses anteriores.

Es el primer descenso desde mediados de 2009, cuando la economía salía de la recesión. El indicador del Ministerio se colocaría así en la línea apuntada por algunos servicios de estudios independientes, que calculan una nueva contracción del PIB español en la parte final de 2011, y que podría continuar en 2012. Oficialmente, los responsables del Departamento descartan una nueva caída y confían todavía en que se registre una tasa de crecimiento en el último trimestre, aunque sea muy leve.

El supervisor aprecia un "fuerte deterioro de las expectativas"

Los técnicos del Ministerio atribuyen la caída, fundamentalmente, al mal comportamiento de variables como el consumo de cemento, la demanda de energía, el descenso de las ventas de las grandes empresas, la atonía de la producción industrial y la caída de la afiliación a la Seguridad Social. Los distintos indicadores también muestran un deterioro en los datos de la industria, los servicios, la construcción y el consumo y un comportamiento muy débil de la inversión empresarial. No obstante, los técnicos apuntan que estas estimaciones podrían revisarse en las próximas semanas, cuando se tenga más información disponible.

Ayer se publicó un dato que confirma la ralentización de la economía: la demanda de electricidad cayó en noviembre un 3,9%, según Red Eléctrica (un 7,1%, si no se tiene en cuenta el calendario de temporalidad y las temperaturas). En términos desestacionalizados, es la mayor caída desde mediados de 2009, cuando se registraban fuertes retrocesos del PIB en España. En la propia empresa admiten que el dato de noviembre es propio de una economía en recesión, pese a que técnicamente España no está todavía en esa situación, que equivale a dos trimestres consecutivos de caídas del PIB.

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