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Barajas se protege con mascarillas

Los viajeros comparten inquietud y desinformación

JAVIER SALAS

La sensación que compartían ayer los pasajeros recién llegados a Barajas desde México era de inquietud y desconocimiento sobre el alcance de la epidemia de gripe porcina. Muchos viajeros se mostraban convencidos de que se trataba de una exageración de la prensa, pero aún así llevaban puesta una mascarilla para prevenir posibles contagios.

Dos músicos, Pedro Enríquez y Pedro Ramos, que viajaron a México para actuar con el cantautor canario Arístides Moreno en el Festival OllinKan, volvían antes de lo previsto. "El jueves y el viernes todo fue genial, pero el sábado se cancelaron todos los conciertos", recuerda Enríquez. "Aun así, la gente allí hace su vida normal, la mayoría no lleva mascarillas", asegura Ramos. Y añade: "Creo que las autoridades se están sirviendo de los medios para meterle un poquito de miedo a la gente y así, si de verdad hay algo serio, que no pase a mayores".

"La situación se está exagerando un poco; hay un descontrol de contradicciones en los medios de comunicación que no ayuda a nadie", opinaba François Cesar, un empresario francés. "La gente lleva ahora unas mascarillas que no sirven para nada, porque las buenas se agotaron rápidamente; hubo una guerra por conseguirlas. Yo me la he quitado en cuanto salí del avión, para no asustar a la gente", añadía.

Más preocupada se mostraba la galerista Blanca Soto, que volvía de una feria de arte: "Desde que saltó la primera noticia, compré todas las mascarillas que pude, y le pedí a todos mis compañeros que las usaran". Su intención era acudir a un centro médico para hacerse un chequeo nada más soltar las maletas en casa.

No sólo los viajeros lucían mascarillas. También algunos guardias civiles y trabajadores del aeródromo han optado por la prevención. Los miembros del instituto armado recibieron una orden conjunta de AENA y la dirección de la Guardia Civil para portar mascarillas y guantes, e incluso trajes especiales en caso de tener que entrar en un avión. "Está muriendo gente en todo el mundo, por eso me pongo mascarilla", decía Emillio, un trabajador de Iberia. "Acabamos de descargar un vuelo de Cancún, y por supuesto que se hace con miedo", subrayaba. Además, el sindicato de auxiliares de vuelo denunció que Iberia no les permite utilizar guantes para protegerse de posibles contagios "por motivos de imagen".

En cambio, los mexicanos que volaban a su país no mostraban temor por lo que pudieran encontrarse. Federico González volaba ayer a Monterrey tras haber pasado unos días en España con su familia. "Aquí la situación se está exagerando; nuestros familiares de allá nos dicen que todo está bien", aseguraba González. "Aunque vamos a intentar no tocar a nadie durante la escala en México D. F.", bromeaba.

Un grupo de sacerdotes eran los últimos viajeros que partían camino de la capital azteca. "Somos mexicanos y a nosotros no nos preocupa esto que están diciendo. Vamos tranquilos y no tomaremos ninguna medida hasta que nos lo digan expresamente las autoridades de allí", defendía Eleuterio Mora, uno de los religiosos.

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