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Barceló inunda Venecia de pintura

El artista mallorquín desembarca en el Pabellón de España de la Bienal de Venecia con una selección de grandes lienzos, mientras que el resto de los artistas que participan se decantan por otras disciplinas

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A escasos metros de las aguas que lamen la orilla de los Jardines de Venecia, Miquel Barceló sumerge al público de la Bienal en un océano mucho más profundo, el de su intimidad pictórica. El visitante que entra en el Pabellón de España, que en esta 53 edición de la Bienal de Arte de Venecia acoge obra nueva y antigua del artista mallorquín, es sacudido por las olas cruzadas de varios mares. El amenazador vaivén de las aguas oscuras del Norte, las crestas briosas del altivo Mediterráneo y, al fondo, una inusitada paz blanca de los últimos cuadros del artista.

Es, según el comisario de la muestra, Enrique Juncosa, un Barceló muy íntimo el que emerge de este encuentro con el público de la Bienal a través de una veintena de pinturas, en su mayoría de gran formato, y un grupo de cerámicas de hace una década. Estas obras son variaciones de temas ya clásicos del pintor: el mar, animales, paisajes y figuras africanas.

Entre los cuadros nuevos, están los que Barceló realizó después de extender unos lienzos en el suelo mientras pintaba la famosa cúpula de la sala XX de las Naciones Unidas. Las gotas que caían fueron acumulándose en grumos multicolores que sirvieron de relieve para las nuevas obras del pintor.

Son inéditos dos lienzos de gran formato que representan a un primate, del que en su día ya dijo a Público que era su autorretrato, su estado de ánimo antes de pintar. Además, están inspirados en el barcelonés Copito de Nieve. Pero ese estrellato le condenó a la soledad, a su prisión de cristal. 'Es la metáfora del artista', reflexiona Barceló.

El primero de los cuadros, titulado Soledad Organizativa, es un animal perdido en el caos, perplejo, como el pintor antes de reorganizar su mundo en una materia definida. Aunque el animal tiene a la vez 'un cierto aire sereno y contemplativo, parece sabio', dice Barceló. El segundo, Flecha Rota, es un ser volcánico, poderoso. Ríos de lava corren por su piel, como el manganeso oscuro que se desliza entre las curvas de sus enormes cerámicas, expuestas en la entrada.

Al autor le gusta su obra modelada en arcilla y otros materiales simples, los mismos que hizo servir el hombre primitivo en las cuevas de Altamira, en las cuevas de Chauvet. 'Me gusta el poder de trascendencia de técnicas de hace 60.000 años'. 'La arcilla roja', sigue, 'es la misma que utilizaban ya los ceramistas de Pestum y Pompeya'.

Son pigmentos, materia y técnicas primigenias que en sus manos se convierten en obras de una originalidad que le convierten casi en 'una especie en peligro de extinción', como subraya Juncosa. En la Bienal de este año, por ejemplo, no hay ningún autor que utilice cerámicas, y casi ningún pintor. '¿Es ir contracorriente?', le preguntan a Barceló. 'Es un hecho', zanja él.

En las últimas salas están obras novísimas, algunas de ellas acabadas en enero y febrero, otras han tardado años en tomar la forma definitiva. Son los grandes ríos de África, como el Níger. 'El río es el tiempo que pasa', explica el artista. Aguas efervescentes, salvajes, indómitas, se precipitan hacia el espectador.

La fuerza que anima el agua es la misma de los otros grandes cuadros de paisajes de África, en tonos tórridos. En algunos se entrevén viejos periódicos que amarillean con el tiempo. 'Me interesa como se arrugan, sus accidentes', cuenta Barceló. Le proporcionan un relieve que luego él aprovecha para pintar un animal, una figura.

Más allá, un cuadro de cigarros a medio consumir son otra metáfora del artista, 'medio quemado, medio encendido'. Prosigue Barceló hasta una sala con algunos de sus libros preferidos: poesías de Bauçà, de Vinyoli, de Gamoneda. 'Me gusta que alguien se siente ahí y lea un poema, es casi como un milagro, en este mundo que va tan deprisa', confía a Público.

Remata el recorrido una serie de pinturas de un pintor francés poco conocido, François Augieras, que coincidió con el mallorquín en sus viajes a África. Una singularidad, reconoce el pintor, pues en los pabellones estatales de la Bienal 'suele haber pintores vivos y con el mismo pasaporte'.

Pero, concluye en broma, 'alguna ventaja debe tener' ser el pintor 'oficial' de España tras su premio Príncipe de Asturias, su obra en Naciones Unidas y su elección para la Bienal. Aunque el Reina Sofía sólo exponga uno de sus cuadros. Barceló no polemiza. A él sólo le interesa pintar.

Más de 90 artistas, listos para crear otros mundos
Bajo el título de ‘Fare Mundi’ (‘Crear Mundos’), la 53 edición de la Bienal de Arte de Venecia ofrecerá a expertos y a visitantes la posibilidad de contemplar la obra de los máximos representantes del arte contemporáneo de 77 países: en total, más de 90 artistas. “Ha sido la madre de todas las bienales” y en esta ocasión “pretendemos conservar el magnetismo de todos estos años”, dijo durante la presentación su director, el sueco Daniel Birnbaum, de una muestra que se organizó por primera vez en 1895.

Medio año de exposiciones del arte más oficial
“El título de la muestra, ‘Fare Mondi’, expresa mi deseo de enfatizar el proceso de creación. Una obra de arte representa una visión del mundo y, si se toma en serio, puede ser vista como un modo de crear un mundo”, comentó el propio Birnbaum sobre esta edición, que estará abierta hasta el próximo 22 de noviembre. “La fuerza de esa visión no depende del tipo o complejidad de las herramientas que se utilizan”, apuntó.

Todas las técnicas para todos los gustos
Precisamente, los recursos que protagonizan esta edición van desde las composiciones audiovisuales hasta las técnicas más tradicionales –en menor medida, eso sí– como la pintura o la cerámica, soportes con los que ha trabajado Barceló y que son los protagonistas del Pabellón de España. En este sentido, el comisario del Pabellón español, Enrique Juncosa, director del Museo Irlandés de Arte Moderno de Dublín, incidió en que es poca la pintura que se ve por las decisiones de los responsables de las exposiciones.

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