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Barcelona expone en primicia mundial sarcófagos egipcios de los jardineros de Amón

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El Museo Egipcio de Barcelona expone desde hoy en primicia mundial una muestra con 28 sarcófagos y una momia de 2.700 años de antigüedad pertenecientes a cinco generaciones de sacerdotes-jardineros del templo de Amón, que fueron descubiertos en 1903 en el Valle de las Reinas.

Los sarcófagos, la momia y otros objetos funerarios de alto valor para los egiptólogos, como estelas, estatuillas o escarabeos, fueron descubiertos por el arqueólogo italiano Ernesto Schiaparelli en 1903 y desde entonces han permanecido encerrados en el almacén del Museo Egipcio de Turín, considerado el más importante en arqueología egipcia después del Museo de El Cairo.

El director del Museo Egipcio de Barcelona, Jordi Clos, ha destacado hoy que esta muestra es la más importante que han albergado hasta ahora, ha elogiado la "preciosidad de acabado" de las piezas y ha celebrado que la capital catalana dé a conocer al mundo este tesoro que hasta ahora había permanecido oculto.

"Es una exposición muy especial, porque además del valor de las piezas, pasa muy pocas veces que puedan salir a la luz sarcófagos descubiertos hace más de cien años y que hasta ahora habían estado encerrados en almacenes", ha remarcado.

Pero se trata sólo de la punta del iceberg, según la comisaria de la muestra, Elvira D'Amicone, que ha explicado que en el museo turinés tienen, por problemas de espacio y de financiación, más piezas en el almacén (unas 30.000), que expuestas (10.000), lo mismo que ocurre con el Museo de El Cairo.

Los sarcófagos, la momia y el resto de piezas funerarias expuestas ahora fueron encontrados durante la fructífera expedición dirigida por Schiaparelli entre 1903 y 1909 en el Valle de las Reinas, en Tebas, en la que descubrió el hipogeo de la reina Nefertari -la esposa de Ramsés II-, así como las tumbas de los príncipes Amenhirkhepshef, Parahiruenemef, Setherjepeshef y Jaemuaset, hijos de Ramsés III.

Estas tumbas de los hijos de Ramsés III se sitúan entre las últimas creaciones realizadas por los obreros artesanos de Deir el-Medina, ya que fueron construidas alrededor del año 1170 antes de Cristo.

Sin embargo, como otras muchas tumbas reales, fueron saqueadas durante los tres siglos siguientes, por lo que los Sumos Sacerdotes de Amón optaron por salvaguardar las momias de los faraones y otros miembros de la familia real y las depositaron en lugares seguros.

Los propios sacerdotes decidieron entonces, a partir del año 750 antes de Cristo, dar un nuevo uso a algunas tumbas reales, para que pudieran albergar a familias de clase media y alta.

Esto es lo que ocurrió con las tumbas de Setherjepeshef y Jaemuaset, en las que desde el año 750 aC empezaron a reposar los miembros de la saga familiar de los sacerdotes-jardineros del templo de Amón, los prestigiosos "Cultivadores de la flor de loto", que sirvieron en Karnak hasta el año 650 antes de Cristo.

Cuando Schiaparelli entró en las tumbas de estos dos hijos de Ramsés III se encontró un panorama desolador, como se encargan de recordar los testigos gráficos y escritos y las reconstrucciones en miniatura expuestos en la muestra.

"Toda la gran galería central y las cámaras laterales estaban ocupadas por montones de momias y sarcófagos, abiertos y fragmentados; saqueados por los ladrones coptos y árabes que se llevaron los objetos valiosos, y por todas partes una gran cantidad de momias, algunas en estado lamentable, con las vendas, el pecho y las caras desgarradas, incluso algunas con la marca de las visitas de las hienas", relató uno de los expedicionarios.

Tras un minucioso, costoso y largo proceso de restauración -que se ha llevado a cabo durante los últimos 40 años-, el tesoro encontrado por Shiaparelli sale ahora a la luz para dar a conocer la vida de estas cinco dinastías de jardineros, que se ha podido conocer gracias a los jeroglíficos de sus cajas mortuorias.