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Barredo estrenó el casillero español de victorias y el holandés Gesink mantuvo el liderato

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El español Carlos Barredo, del Quick Step, ganó en solitario la quinta etapa de la París-Niza, disputada entre Althen des Paluds y Sisteron, de 172,5 kilómetros, por lo que estrenó el casillero español en esta edición, jornada en la que se mantuvo de líder el holandés Robert Gesink (Rabobank).

Barredo, asturiano de 26 años, firmó una brillante victoria con abundantes dosis de intriga, ya que saltó de un grupo de cinco escapados a 9 kilómetros de meta y supo rentabilizar un puñado de segundos hasta la meta, a la que llegó con tiempo de celebrar su tercera victoria de profesional con un tiempo de 3h.58.01.

El español, que saltó a la sexta plaza de la general, siguió la racha victoriosa del Quick Step, con dos etapas en el saco gracias a Gert Steegmans. Aventajó en 4 segundos al holandés Karsten Kroon (CSC), el italiano Manuele Mori (Saunier Duval) y a los franceses Christophe Moreau (Agritubel) y Pierre Rolland (Credit). A 1.32 llegó un primer grupo con el australiano Simon Gerrans (Credit) al mando y el maillot amarillo, Gesink, lo hizo a 2.16.

No hubo cambios significativos en los puestos de podio, Los italianos Davide Rebellin (Gerolsteiner) y Rinaldo Nocentini (Ag2r) mantuvieron la segunda y tercera plaza a 31 y 35 segundos respectivamente. Juan Manuel Gárate es quinto a 1.05, le sigue Barredo a 1.40, Luis León Sánchez (Caisse D'Epargne) séptimo a 2.08 y Gorka Verdugo octavo a 2.11.

La etapa que encumbró a Barredo fue movida desde el primer kilómetro. Abundantes intentos de fuga que fueron controlados por el pelotón dieron paso a la escapada del día, en esta ocasión numerosa, con 17 integrantes que marcaría el desarrollo de la jornada.

En la aventura se metieron cuatro españoles: David arroyo (Caisse D'Epargne), Barredo, Eduardo Gonzalo (Agritubel) y José Luis Arrieta (Ag2r), acompañados por corredores experimentados como Kroon, Botcharov y Moreau. En el kilómetro 79 ya tenían 2 minutos de ventaja, que se amplió a más de 3 minutos en el 137. Nada preocupante para el líder, ya que entre los escapados no había nadie peligroso para la general.

Cuando los 17 hombres en fuga llegaron al circuito al que debían dar dos vueltas, a 25 kilómetros de meta, el ruso Botcharov rompió el ambiente de colaboración que había existido hasta entonces, pero sin éxito. En la Cota de Marquises quedaron los hombres que se iban a disputar el triunfo: Barredo, Kroon, Moreau, Mori y Rolland.

Fue el español el que lanzó el primero de sus ataques a 10 kilómetros de la llegada. Un ataque desde atrás que en principio sorprendió a todos, pero la reacción del veterano Kroon anuló el proyecto del asturiano, que se llevó a los demás pegados a su rueda.

Un kilómetro después volvió a demarrar con fuerza Barredo. esta vez sus acompañantes se confiaron más, tal vez dudando de las fuerzas del corredor del Quick Step. Nadie se animó a salir con velocidad y Barredo cosechó una quincena de segundos.

A partir de ese momento el ex corredor del Liberty, profesional desde 2004, se empeñó en una prueba de persecución. Una máxima inversión de entrega y ambición que le condujo hasta la victoria. Ganada a pulso, en un alarde de coraje y confianza, a pesar de la cercanía de sus ex compañeros de fuga, que a pocos metros presenció la celebración de Barredo.