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"Berlin", la ópera rock maldita de Lou Reed, llega a España 35 años después

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"Berlin", el intrincado y grandilocuente disco conceptual en el que Lou Reed puso muchas de sus esperanzas artísticas en 1973, vio truncada su traslación a los escenarios ante la rotunda ola de rechazo que suscitó. Ahora llega a España convertido en uno de los álbumes de referencia del genio neoyorquino.

Fue una de sus decepciones más grandes. Reed no pudo conquistar Broadway ni Hollywood con este álbum, como planeaba hacer con la ayuda de Andy Warhol y de Bob Ezrin, productor del disco, después de que la crítica le negara su habitual beneplácito y el público lo relegara a la condición de fracaso comercial.

Pero el músico se propuso resarcirse tres décadas después con una gira mundial que desde diciembre de 2006 por fin dio cobijo sobre un escenario a su obra más incomprendida -y la más exigente en lo instrumental-, pasando por Estados Unidos, Australia y parte de Europa, pero no por España.

Málaga -Festival el Terral 2008, el 21 de julio-, Madrid -Patio Central Conde Duque, 22 de julio-, Sant Feliu de Guíxols (Gerona) -Festival de Porta Ferrada, el día 25- y Benidorm -Plaza de Toros, 26 de julio- son, por el momento, las cuatro ciudades a las que ahora sí llegará esta de trágica ópera rock.

Será en una nueva gira en la que participarán un conjunto de 30 músicos, además de la banda habitual de Lou Reed, secciones de cuerda y viento y un coro infantil, acompañados de la escenografía del artista y cineasta Julian Schnabel, quien además ha firmado un documental a partir de las primeras actuaciones en directo del álbum en Nueva York.

Con "Berlin", Reed se alejó de la obviedad y esquivó a conciencia el éxito musical y crítico de su anterior trabajo, el aclamado decálogo del glam rock llamado "Transformer", aunque nunca pensó que el rechazo hacia su obra fuera a ser de tal magnitud.

Y es que este trabajo discográfico es una pieza oscura, emocional y de profunda carga psicológica que relata a través de diez piezas musicales la autodestructiva relación amorosa en la que se ve inmersa una pareja de drogadictos en el Berlín de los años 70.

El autor de "Walk on the wild side" abandonaba así de forma momentánea la inspiración de su Nueva York natal para centrarse en una ciudad a la que nunca había viajado: un Berlín aún dividido por el muro que aún sirve como metáfora acerca de la permanente discordia en la que vive el género humano, y que en estas canciones lleva al extremo la decadencia que siempre ha definido a la pulsión creativa del neoyorquino.

Orfandad, depresión, adicción y suicidio son algunos de los temas tratados en este disco conceptual que ayudaron a fomentar la leyenda del que es "el disco más depresivo de la historia", tal y como lo bautizaron sus creadores.

De esta sensación de tristeza también son responsables la mortuoria "Sad song", maqueta recuperada de su época con Velvet Underground, y los desesperados -y censurados por la España de Franco- lloros infantiles del tema "The kids", fruto de un juego macabro con los propios hijos del productor Bob Ezrin, responsable de un hito como el "Comfortably numb" de Pink Floyd.