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La biografía de Fernández-Montesinos recupera la memoria de los García Lorca

EFE

"No quiero volver a ver este jodido país en mi vida". Con estas palabras del padre de Federico García Lorca, pronunciadas en 1940, cuando toda la familia cogía el barco del exilio para Nueva York, comienza "Lo que en nosotros vive", la biografía escrita por Manuel Fernández Montesinos, sobrino del poeta.

Una biografía que quedó finalista en la XX edición del Premio Comillas, que acaba de salir a la calle editada por Tusquest y que se presentará el próximo día 18 en Madrid. Y un libro que es un monumento vivo a la memoria de muchos de los acontecimientos más importantes del siglo XX y de sus principales protagonistas.

Entre estos protagonistas, vistos por los ojos de Montesinos cuando era un niño en la Vega de Granada, sobresalen los padres de Federico García Lorca, abuelos del autor; su propio padre, que fue alcalde de Granada en 1936 y que fue asesinado unos días antes que Lorca, y Fernando de los Ríos, su gran mentor.

Así, el que fuera presidente de la Fundación García Lorca hasta que se jubiló en 2006 y que en la actualidad es portavoz de la Comunidad de Herederos de Federico García Lorca, explica a Efe que con este libro ha querido que no se perdiera la memoria de una familia y de unos nombres de los que quiere dejar constancia.

"Una familia laica y de izquierdas a la que siempre, por unas razones o por otras y para otros, se ha considerado un poco diferente o rara", añade.

"En Granada -aclara-, durante la guerra había gente que nos evitaba por miedo; en Nueva York, éramos también extraños. Luego cuando regresamos a esa España tan pobre y pacata también nos sentíamos raros".

Así es que, en cierta manera, yo me he sentido una pieza de un gran puzzle en el que por fin me siento encajado y feliz con mi mujer y mis dos hijas", confiesa Montesinos (Granada, 1932).

Montesinos asegura que la imagen que tiene de su tío y de su padre es muy lejana. "No recuerdo nada, sólo un ambiente de tragedia, y a mi madre en la cama enferma por la muerte de mi padre. Ella misma recordó en una entrevista que, estando en la cama, entró mi abuelo y, al ver su cara, ella gritó: '¡Federico!', y así fue: al parecer, él le iba a comunicar la muerte de mi tío".

Luego vendría el exilio a Nueva York, donde su abuelo no aprendió ni una palabra de inglés. "No quería nada más que garbanzos y bacalao", añade. Y las visitas a su casa de los catedráticos de literatura o exiliados.

Y en el libro también está un Juan Ramón Jiménez "poco cordial". "La verdad es que guardo una impresión de él con mucha tirantez y su figura me resultó fría y muy distante".

Montesinos también relata su regreso a la España franquista, donde estudió Derecho y donde se involucró en una revuelta estudiantil que le llevaría a la cárcel. Y después, vuelta al exilio. En este caso a Alemania, donde comienza su relación con los sindicatos europeos.

En 1977 fue candidato socialista por Granada en las elecciones al Senado, un corto camino político que le llevó a conocer bien a Alfonso Guerra y a Felipe González.

"España ha cambiado mucho. En realidad ahora estamos viviendo los avances de la República. Yo he vivido al lado de la República, veía casi a diario a Fernando de los Ríos, que fue mi mentor y lo conocí bien. Él hablaba con mi abuelo a diario", subraya.

En este sentido, el autor asegura que, aunque la Transición le pareció muy bien "gracias -dice- a que todos fuimos muy buenos", "todavía hay recuperar una buena parte de la memoria".

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